Una larga y, en muchos casos, fallida negociación y una votación de infarto, que el Gobierno ha salvado por un solo «sí» gracias al error del diputado del PP Alberto Casero tras la espantada de UPN, sería la foto fija de la accidentada reforma laboral. Un proceso arduo, farragoso, que ha divorciado, al menos momentáneamente, al Gobierno con sus socios Parlamentarios del llamado bloque de la investidura que pone de manifiesto la precariedad parlamentaria del Ejefcutivo de coalición.

Pero también es la historia de un desencuentro entre Yolanda Díaz y Gabriel Rufián más profunda de lo que se ha dejado entrever públicamente y ha incluido hasta un «plantón» que los republicanos independentistas matizan. Lo cierto es que, según ha podido saber El Independiente, la vicepresidenta segunda hizo un último intento agónico por atraer a ERC a las filas del sí y convocó en la tarde del miércoles a Rufián al Ministerio de Trabajo para debatir «la última propuesta que les presentamos, que han sido muchas», explican en vicepresidencia, pero la cita nunca se produjo.

ERC asegura que se les propuso una reunión a tres con el PSOE, que Bolaños negó

Sobre las siete de la tarde, Trabajo se puso en contacto con el equipo de Rufián para concertar un encuentro media hora después. Dada la premura, ofrecieron incluso poner a disposición del portavoz de ERC un coche para que llegara a tiempo al complejo de Nuevos Ministerios. Además, en dicha comunicación, «se nos trasladó que también estaría sentado también algún interlocutor del PSOE», según fuentes de ERC.

Pero en ese breve intervalo de tiempo Rufián telefoneó al ministro de la Presidencia y Memoria Democrática, Félix Bolaños, para confirmar esa cita a tres, y éste le negó tener conocimiento de la misma. De hecho, durante este mes y medio de negociación de a reforma laboral, «nunca hubo reuniones conjuntas de ERC con PSOE y Unidas Podemos»

Santos Cerdán EFE

Santos Cerdán tenía la garantía de UPN

El secretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán, fue quien negoció el apoyo de UPN a la reforma laboral. En la mañana de ayer, tras conocer las reticencias de Sayas y de Adanero, se puso en contacto con el presidente de UPN, Javier Esparza, quien le aseguró el voto positivo. Más tarde habló con los dos parlamentarios quienes, a pesar de sus críticas, comprometieron su apoyo. Pero apenas diez minutos antes de la votación decidieron desobedecer a Esparza y sumarse a las filas del ‘no’.

A partir de ese momento, el portavoz independentista intentó al menos indagar con Trabajo si el requerimiento de Díaz suponía una propuesta novedosa, algún tipo de concesión sobre las peticiones incluidas en el documento de seis puntos firmado junto a EH-Bildu, las Cup y el BNG «y se nos respondió que no», narran fuentes próximas a Rufián.

De modo que entendieron que «no tenía sentido vernos de nuevo» y que así lo notificaron por escrito, «por lo que no se trata -aducen- de un plantón». Sin embargo, para Unidas Podemos la actuación de Rufián no tiene otro nombre más que ese. Los morados no ocultan el malestar con ERC y llegan a hablar de un desgaste de la llamada mayoría de investidura que «habrá que recomponer» para sacar un paquete legislativo importante que no contaría con la posibilidad de una mayoría alternativa. Pero ese plante mina la confianza y ha dejado cierta resaca en las relaciones mutuas sin olvidar la advertencia de los Comunes de dejar al presidente de la Generalitat, Pere Aragonés sin apoyos en el Parlament por su voto contrario a la reforma laboral.

Para ERC, uno de los problemas de esta larga negociación ha residido en que el PSOE «ha enmendado en todo momento a Trabajo», dejando claro desde el principio su negativa a tocar una coma del texto firmado con los sindicatos y con la CEOE mientras Díaz les proponía medidas como el refuerzo de la inspección de Trabajo. «El PSOE fue clarísimo desde el principio sobre su posición», a pesar de lo intentos de la vicepresidenta, a la que, a pesar de todo acusan de «falta de humildad».

No se le puede negar a la también ministra de Trabajo su capacidad incansable de trabajo para sacar adelante su medida estrella. También citó en la misma mañana del jueves, poco antes del arranque del accidentado debate parlamentario, al portavoz del PNV, Aitor Esteban. Esta cita sí se produjo, pero sin resultado positivo para Díaz.

Luego vino una controvertida votación en la que el Gobierno sacó la reforma gracias al diputado extremeño y ex alcalde de Cáceres, Alberto Casero. De no haberse producido, el decreto hubiera sido rechazado por el cambio de voto de los dos parlamentarios de UPN, Sergio Sayas y Carlos García Adanero. De hecho, hasta la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, se equivocó y dio por rechazado el decreto ante el estupor de las caras de Pedro Sánchez, Nadia Calviño y la propia Yolanda Díaz. Acaso aún no esté escrita la última palabra sobre el devenir parlamentario de esta ley si se impugna la votación y hasta se lleva al Tribunal Constitucional, tal y como ha anunciado Vox.