El proyecto de aglomeración de la izquierda más longevo, IU, cumplirá 40 años el 27 de abril. Nació como alianza entre fuerzas no socialistas, de aquellas opuestas a la entrada en la OTAN. En torno al PCE, que venía de un desgaste notable en las urnas y buscaba relanzamiento, se sumaron el PSUC, el PASOC, Izquierda Republicana, el PCPE y otros colectivos independientes o ecologistas. Desde entonces, la formación ha competido con asociaciones con otros partidos como Iniciativa per Catalunya Verds sin renunciar al peso de sus siglas. También puntualmente con Chunta Aragonesista para las generales o Iniciativa del Poble Valencià.
La mejor etapa en solitario fue la de Julio Anguita -líder desde 1989 a 2000-, con 21 escaños en las generales de 1996 como máximo histórico del partido. Durante la primera década de los 2000 las cifras fueron bajas: 8 escaños en 2000 con Francisco de Frutos, 5 en 2004 y 2 en 2008 con Gaspar Llamazares. Cayo Lara, en 2011, con el peor momento para el PSOE tras la crisis, adhirió 11, y desde entonces no se pasó la barrera del 4% con Alberto Garzón desde 2015 -como coordinador federal un año después-. La ruptura del bipartidismo y el ascenso de Podemos hizo a IU dar un paso hacia las confluencias tras el intento de Unidad Popular con los comunes que no prosperó. Ello con numerosas reticencias internas por algunos sectores. Se primó el jugar un papel clave después de años de escasos resultados. Así el PCE llegó por primera vez en democracia al Gobierno. Primero con le ministerio de Consumo de Garzón, y ahora con el de Juventud e Infancia de Sira Rego.
Ahora la izquierda, en una nueva etapa de confluencias tras Sumar, quiere reflotar el espacio de convergencia que les dio sus máximos entre 2016 y 2023. Especialmente los 71 escaños de Unidos Podemos, tras el 'pacto de los botellines' de Pablo Iglesias y Garzón, y que la entrada en el gobierno fue erosionando hasta un suelo no superior a una treintena de escaños ya en 2023 con Yolanda Díaz consolidada con referente.
La intención no es nueva, es casi una cuestión recurrente, de identidad, de sellar espacios sociales diversos y de recuperarse de otra falta de confianza social. De los máximos de 22 puntos de voto anteriores a los 12,3% de Díaz el 23-J, ahora la confluencia no supera el 8% del apoyo en los sondeos. La aglutinación de siglas para combatir la penalización que el sistema electoral impone a la disgregación fue la máxima para alumbrar a IU y ahora lo quiere ser para intentar mantener a la desesperada el Gobierno de coalición progresista, con unas encuestas que dan más de 200 escaños a PP y Vox para las próximas generales de 2027, y con el PSOE rondando la barrera de los 100.
El próximo 21 de febrero se presentará en el Circulo de Bellas Artes de Madrid, a las 11:30 horas, la nueva alianza entre IU, Movimiento Sumar, Más Madrid y Catalunya en Comú bajo el lema 'Un paso al frente'. Sin embargo, solo se lanzarán compromisos. No habrá ni liderazgos ni siglas renovadas. Sí la presencia de Díaz pese a su amplia agenda, los otros cuatro ministros, y los principales líderes de los cuatro partidos asociados. Se ha extendido una invitación a la sociedad civil y a formaciones como ERC, que ya ha declinado la asistencia. Ello en medio del debate de unidad que plantea por cuenta propia su diputado Gabriel Rufián.
Podemos, que también está invitado, no asistirá. Los de Ione Belarra siguen considerándose como la única izquierda "transformadora" y creen que Sumar o su renovación seguirá siendo una herramienta no crítica contra el bipartidismo y seguidista del PSOE. No se descarta que en próximas fechas figuras históricas o vinculadas a los morados pidan tender puentes por el futuro de la izquierda.
Díaz, dentro de la alianza pero sin liderar
Entre las dudas que plantea la cuestión, solo hay una que empieza a coger fuerza internamente dentro de la coalición Sumar: la vicepresidenta del Gobierno y ministra de Trabajo no puede repetir como candidata principal. Públicamente, lo ha verbalizado el líder de IU, Antonio Maíllo. También lo ha hecho su dirección, incluyendo el asunto en su documento político y afirmando que Sumar debe ser reemplazada por su incapacidad de aglutinar, precisamente. Para no empañar la presentación de la alianza y para primar el debate de ideas y objetivos, Maíllo rectificó el martes. Por entonces el resto de socios habían pedido no enredarse en ello y dejar esa cuestión para el futuro. También Movimiento Sumar, que pese a ello reafirmó a través de la portavoz parlamentaria Verónica Martínez Barbero a Díaz como la "referente natural" de la izquierda; "la mejor opción".
A partir de ahí, dirigentes de los cuatro partidos que pilotan el proceso de renovación [IU, Movimiento Sumar, Más Madrid y Catalunya en Comú] omitieron el tema. La líder de Más Madrid y ministra de Sanidad, Mónica García, instó a hablar de propósitos y "no construir la casa por el tejado", y junto a Pablo Bustinduy, independiente dentro de Sumar y ministro de Derechos Sociales, se enfocaron en reconocer "el trabajo" de Díaz en el Ministerio de Trabajo. "Ha sido un elemento fundamental y es la mejor ministra de Trabajo". El uso del pasado da algunas pistas. Aunque para ambos "nadie tiene que dar un paso atrás" en este proyecto. Desde los comunes, Aina Vidal, primó el trabajo interno, aunque instó a no "desechar a ningún activo".
En privado el asunto cambia. Si bien se recalca el liderazgo y la importancia que Díaz ha tenido en el Ministerio y el Gobierno, no se la considera como un activo movilizador actualmente. Ni desde IU ni desde Más Madrid. Los comunes mantienen una posición dispersa, más complicada de definir. Hay que destacar la relación entre Ernest Urtasun y Díaz es muy estrecha, lo que complica la retirada de esa confianza. La propia Díaz, consciente de esta realidad, pidió el miércoles en los pasillos del Congreso no entrar por ahora en el debate de liderazgos y enfocarse en el proyecto. Es una forma de ganar tiempo a la vez.
Durante los últimos meses, especialmente desde junio y julio con la crisis de Santos Cerdán en el PSOE, los socios empezaron a percibir un intento de relanzamiento por parte de la vicepresidenta segunda del Gobierno. Fuentes parlamentarias de IU en el Congreso lo acreditaron: un discurso duro, intento de condicionar al PSOE, mayor número de intervenciones públicas y de entrevistas. Pueden mencionarse, por ejemplo, el acto de clausura del último congreso de CCOO a finales de junio. El problema es que las exigencias de regeneración o de cambios dentro del Consejo de Ministros no han prosperado a día de hoy. Tampoco a finales de 2025, cuando el PSOE hizo oídos sordos más allá del relevo obligado de Pilar Alegría.
Los socios creen que es necesario un cambio de mando y una mayor capacidad de condicionamiento de los socialistas. Por otro lado, socios no directos como Compromís, que se abren a colaborar próximamente cuando se conozca la fecha de las generales -tendrían que determinar qué tipo de candidatura y forma de convivencia en el Congreso se elige- creen que ha habido decisiones hasta el momento en el espacio que no han sido acertadas y que ahora impiden a Díaz partir con la autoridad de antes. Desde otra formación muy ligada a Movimiento Sumar se va más allá. Se puntualiza que además la incapacidad de oposición a Sánchez en determinadas circunstancias o ante el 'robo' de banderas políticas, a Díaz le lastran las decisiones electorales en Galicia, País Vasco y las europeas.
Hay que recordar que tras el ciclo electoral de 2024 la entonces líder de Movimiento Sumar dimitió, apenas un año después de crear el partido. Se quedó como mandataria política de la coalición dentro del Ejecutivo de coalición. Esas mismas fuentes le atribuyen el batacazo gallego, al imponer, dicen, a la entonces portavoz parlamentaria Marta Lois. Con la excepción de las vascas, por el crecimiento de EH Bildu, y de las catalanas, donde el peso lo llevaron los comunes, la historia se volvió a repetir en las europeas. Ella, comentan, presionó para optar por la exdirectora general del CEAR, Estrella Galán, que no contaba con el apoyo del resto de partidos, quien priorizaban un rostro más juvenil y reconocido para competir con Irene Montero y Podemos. Más de 571.000 votos fueron a los morados, mientras Galán superó ligeramente a SALF con 811.500 papeletas.
A Díaz le ha ocurrido lo mismo que a otros liderazgos más o menos fugaces. Disparados en sus inicios como Iglesias, Garzón o Ada Colau, ya fuera de la política los tres. Aunque el primero sigue influyendo con notoriedad en la senda de Podemos. De hecho, la magenta ha pasado de liderar los barómetros de opinión del CIS a caer en picado. En el de enero tiene por delante a Rufián e incluso a Isabel Díaz Ayuso en respuesta espontánea. En valoración de ministros, solo Carlos Cuerpo aprueba con más de un cinco, y García, Bustinduy y Rego superan ya ligeramente su 4,26 sobre 10.
Confían en una buena decisión de la dirigente
Dentro del espacio se confía en que Díaz sepa valorar su situación, si puede liderar en vista de las encuestas, y que decida dar ella misma un paso atrás. Algunas voces importantes confían en que será responsable. Otras creen que ni si quiera ella quiere liderar la nueva coalición. Como alternativas se refuerza la idea de que un perfil joven que ya tenga reconocimiento político y mediático se ponga al frente. Que forme parte de uno de los cuatro partidos y que sea validado en un proceso de primarias o en su defecto por consenso interno. Sobrevuelan otras ideas como figuras de prestigio en la izquierda. No es la primera vez que en las quinielas aparece Unai Sordo, íntimo de Díaz. CCOO lo descartó hace unos meses al calor de unas publicaciones. Ningún nombre se conocerá antes de abril.
Desde IU vienen asegurando que no tiene por qué ser una figura que cuente ya con reconocimiento. Fuentes del partido aseguran que Maíllo está focalizado ahora en la carrera electoral andaluza y aseguran que si el día de mañana tiene que dar él el paso para postularse "no será una buena noticia" porque sería, insisten, un último recurso frente a la incapacidad. Lo cierto es que el propio Maíllo habla de "método democrático" de elección, un detalle clave en vista a lo sucedido en Andalucía. Allí, la renovación de Por Andalucía preveía primarias que no se materializaron.
Cada partido hizo las suyas para negociar los puestos de salida y finalmente se decidió promocionar a Maíllo como cabeza de cartel. Se toparon con problemas legales, de protección de datos y logísticos que ahora podrían replicarse en el plano estatal. De querer continuar Díaz al frente, esta problemática podría ser su principal baza para continuar al frente del espacio como quiere Movimiento Sumar. Sobre todo si no hay una alternativa fuerte y si se quiere evitar una quiebra de la alianza.
El escenario sin Podemos y con un PSOE a la baja
Independientemente de la fórmula y el liderazgo que quede al frente del nuevo Sumar, la alianza parte de una desventaja frente a 2023. Tendrá los mismos partidos si Compromís, Més per Mallorca y Chunta, entre otros, deciden incorporarse. Pero sin Podemos perderán al menos un tercio de su peso electoral. Solo una oferta fuerte, propositiva y carismática podría desplazar electoralmente a unas siglas que en Aragón volvieron a quedar excluidas de un parlamento autonómico. Los morados solo entrarán en una alianza que no tenga ni a Movimiento Sumar ni a Díaz dentro, y eso se descarta.
Al igual que la mala racha posterior al liderazgo de Anguita, la izquierda busca encontrar el pulso de la calle y constituir un ente capaz de movilizar como ocurrió con Podemos hace diez años, que llegó a unos máximos en los que ahora se mueve Vox como aglutinador del descontento social. A lo que quede después de Sumar, le interesa contar con un PSOE fuerte con el que poder mantener el Ejecutivo, sin embargo, cada vez empieza a transcender la idea de fracaso en las urnas entre algunas capas socialistas y que la principal pretensión de Pedro Sánchez es la de devorar el espacio de su izquierda, sacar un buen resultado, continuar en la oposición a sabiendas de la complejidad que tendrá un gobierno de PP y Vox, y la posibilidad de repetición de elecciones no mucho tiempo después. Hasta ahora Sánchez se ha mantenido por encima de los cien escaños apoyándose en votantes de izquierdas que buscaban el voto útil.
Te puede interesar
Lo más visto
Comentarios
Normas ›Para comentar necesitas registrarte a El Independiente. El registro es gratuito y te permitirá comentar en los artículos de El Independiente y recibir por email el boletin diario con las noticias más detacadas.
Regístrate para comentar Ya me he registrado