Sea cual sea el devenir de las negociaciones con el partido de Santiago Abascal, independientemente de las exigencias y los acuerdos, la figura de la presidenta en funciones, María Guardiola, es intocable. También si el bloqueo se prolonga hasta una repetición electoral. Así lo garantizan fuentes nacionales del PP una vez Génova se ha involucrado en labores de "acompañamiento" y de supervisión de las conversaciones para cimentar una investidura y un Gobierno en Extremadura a través del secretario general, Miguel Tellado. Superada la primera semana de desbloqueo entre populares y Vox, la reelección de la dirigente popular en la votación de este miércoles queda muy lejana todavía.
Este martes Guardiola protagoniza el discurso con el que quiere optar a la investidura para repetir al frente de la presidencia de la Junta de Extremadura. A las 17.30 horas comenzará la sesión sin límite de tiempo para la candidata. Una vez finalizado, se suspenderá la sesión. Se reanudará el miércoles a las 9.30 horas con la réplica de los grupos y tras un receso se procederá a la votación a voz alzada en la que solo vale una mayoría absoluta que requiere sumar a los 29 votos del PP al menos cuatro de los 11 representantes de Vox. Las sensaciones no son buenas para el PP, en todo caso.
Se insiste mucho en el compromiso de negociación más allá del 4 y el 6 de marzo, donde se repetirá la votación 48 horas después de resultar fallida. Ahí valdría con mayoría simple, es decir, una abstención. Fuentes nacionales del PP creen que si Vox quiere desmarcarse del bipartidismo -algo en lo que insiste en cada campaña electoral- esa abstención serviría para tomar distancia del sí de los populares y del no del PSOE. Un paso para seguir dialogando. Pero a Vox, en todo caso, solo le vale un pacto para permitir que Guardiola ostente de nuevo la presidencia. No harán ninguna cesión gratis ni como gesto de buena voluntad.
"No es tan importante llegar a una fecha"
Este martes, durante una intervención en Almazán (Soria), enmarcada en la precampaña de Castilla y León, Abascal tomaba cierta distancia con la posibilidad de investir a Guardiola esta semana. Al menos en primera votación. Remarcaba que su partido tiene "voluntad de acuerdo" si lo que se quiere es dar una "alternativa". Ponía la pelota en el tejado del PP, a quien invitaba a "ceder". "No es tan importante llegar a una fecha, pero sí a un buen acuerdo. No sé si estamos más cerca del sí o el no, es difícil cuando se ha torpedeado un acuerdo en las últimas semanas".
Implícitamente, Abascal hacía referencia a presuntas desavenencias con el PP de Extremadura por no aceptar sus condiciones íntegras. Por otro lado, salía a relucir el documento marco con el que el PP la semana pasada delimitó sus mínimos de partida a la negociación en Extremadura, Aragón y el resto de enclaves que vengan. En el PP se sugiere que hay un interés en dilatar los tiempos al menos hasta que pasen las elecciones de Castilla y León, y dan a entender que la dura reacción el martes pasado durante una entrevista al contenido de ese papel -que como adelantó El Independiente y confirma Génova Vox tenía mucho antes de transcender- refleja un intento de tensionar.
Sin precisar si pueden torcer su brazo antes de la segunda votación del viernes, Abascal sí trasladó que seguirán "con la mano tendida" para tejer un pacto de contenidos "firmes". "No nos hemos salido de unos gobiernos para ahora apoyar otros", expresó, comentando de pasada asuntos como "las políticas migratorias de Sánchez". Sugiere con ello que es uno de los asuntos de bloqueo. Con estos comentarios del líder de Vox, entre otros, el sentimiento prolongado desde la semana pasada en el PP es que Abascal "no tiene prisa" para desbloquear el pacto.
Desde el PP se defiende la autoridad de Guardiola al frente del PP de Extremadura por su 43,2% de los votos en las últimas autonómicas
Sin cerrar la puerta a nada que vaya contra lo reflejado en el documento de Génova y distribuido a sus territorios para generar cohesión en el discurso, en el PP no están dispuestos a que Vox condicione el liderazgo a la presidencia. No trasladan si eso se ha producido en las conversaciones activas desde la semana pasada tras la suspensión de Vox a mediados de enero. Pero se recalca cuando se pregunta por ello.
Hay que recordar que durante la campaña electoral de diciembre Abascal consideró que de extenderse el bloqueo en unas hipotéticas negociaciones con el PP, Génova debería considerar la viabilidad de mantener a Guardiola como candidata. Sobre todo, ante el riesgo de repetición electoral y en vistas de que el desplome del PSOE en la región impide articular una alternativa por la izquierda. Ese pronunciamiento del de Amurrio (Bilbao), llevó a Guardiola y a Feijóo a endurecer el tono contra Vox y su presidente.
En la recta final de la campaña, Guardiola lanzó que ese tipo de opiniones desprendían "tufo machista". Feijóo cerró filas en torno a la extremeña y denunció la existencia de "caciquismo" por parte de Vox por inmiscuirse en decisiones orgánicas del PP. Criticó la verticalidad de Bambú a la hora de tomar todo tipo de decisiones, incluso las orgánicas. En el PP no creen que su intervención ahora en las negociaciones con Vox en esa tutela suponga enmendar la posición de independencia de barones. "La decisión será de Guardiola" en lo que respecte a cuestiones territoriales, dijo el propio Tellado la semana pasada durante una entrevista. Ya Feijóo adelantó durante el coloquio posterior con periodistas el día de la Constitución en el Congreso de los Diputados que Guardiola sería su candidata de producirse una repetición electoral.
No se informa sobre el contenido de las reuniones. Es uno de los principales acuerdos entre PP y Vox para garantizar que todo prospere sin que haya filtraciones. Tampoco se indica si Vox ha pedido explícitamente que Guardiola se marche después de dar a entender que sería la decisión idónea por los pronunciamientos en redes sociales, de figuras del partido y a través de su candidato, Óscar Fernández Calle. Se parte, dicen en Génova y Bambú, del respeto mutuo. Y entre los populares creen que cualquier opinión de Vox no puede sustituir al criterio del 43,2% de los votantes extremeños. Los de Abascal rechazan sus planteamientos desde la legislatura pasada, la ven el perfil más progresista dentro del PP, especialmente en derechos sociales, cuestiones de feminismo e inmigración. Muy alineada, dicen, del PSOE.
"Muy lejos" de la segunda fase planteada por Vox
Una de las cuestiones que prácticamente aleja la posibilidad de que el miércoles o el viernes prospere esa investidura es que aún PP y Vox no han pasado a la segunda fase prevista para las negociaciones. Ésta consiste en la negociación de los nombres que mejor pueden garantizar el cumplimiento del programa de gobierno que se consensue entre partidos. "Se está muy lejos de hablar de cuota de gobierno", dicen de Extremadura fuentes populares. Se extrapola a Aragón. "No estamos ni si quiera en la fase de tener garantizada la investidura", remarcan.
Sobre esas dos fases dio cuenta el vicepresidente y secretario general de Vox, Ignacio Garriga, hace dos semanas, al informar del "reinicio" con Génova. Vox quiere que todas las políticas queden claras, incluido su presupuesto fijo para garantizar su aplicación. No tiene que ser "más o menos", sino efectivo, comentan fuentes nacionales de Vox. Eso deja la puerta a que un buen condicionamiento asumido por el PP de Extremadura haga que Vox prefiera quedarse fuera del Gobierno a sabiendas de que sus votos serán cruciales en cada pleno. Desde la formación de Abascal han "aparcado" de momento esa exigencia, la cual fue una de las primeras reacciones de Vox en los días posteriores al cierre de urnas, tras Navidad.
En Vox no preocupa que en esta ronda de votaciones se entre en disonancia respecto a lo que pueda pasar este martes en Aragón, donde las relaciones parecen ser más laxas entre PP y Vox. Aunque no se prevé que se ceda la presidencia de la cámara a los de Abascal, cualquier gesto puede servir para determinar el estado que atraviesan las negociaciones allí en comparación con Extremadura.
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