El provincialismo volverá a tener un papel clave en las últimas elecciones fijadas por el momento en este ciclo electoral, a falta de que Andalucía convoque la fecha para renovar el Parlamento cumplidos ya casi cuatro años de legislatura. Las encuestas sobre Castilla y León sitúan a los partidos de provincia en una situación similar a la de 2022, con alguno de sus escaños en juego pese a todo. Y ese factor es clave para la izquierda, en especial para el PSOE.

PUBLICIDAD

El voto provincial, muy rural, se viene articulando como voto protesta al menos en la Unión del Pueblo Leonés (UPL) y más recientemente en Soria Ya. Frente a los sucesivos gobiernos conservadores del PP desde 1987, pese a ser una propuesta transversal, el descalabro de la izquierda en la región les ha servido como combustible. Frente a cuestiones como la despoblación o la falta de servicios. Y desde el PSOE las provincias de León y Soria están bajo la lupa. Tras el experimento soriano, la apuesta de los socialistas por la candidatura del exalcalde de la capital, Carlos Martínez, radica en la posibilidad de que la proximidad permita rascar alguno de los escaños de la formación de Juan Antonino Palomar y Ángel Ceña.

PUBLICIDAD

A una semana de las urnas, el acto central de campaña de Martínez junto a Pedro Sánchez se celebró en la capital soriana a conciencia de la importancia de competir con el PP y hacerse con los hasta dos escaños que podrían perder los provincialistas en el peor de los casos según exponen demoscópicas como NC Report, Sigmados o Sociométrica. A su gestión como alcalde desde 2007 quieren aferrarse los de Martínez para dar la puntilla, al menos simbólica al PP en un momento de declive socialista, y conseguir la tercera victoria electoral de las siglas en democracia. Aprovechando de igual manera el hecho de que Vox, en auge, puede perjudicar la atribución de votos de Alfonso Fernández Mañueco.

De hecho, Martínez es el único barón socialista que a diferencia de Ferraz defiende la idea de que gobierne la lista más votada, un órdago lanzado a Mañueco a conciencia. Hay un cierto sentimiento de capacidad de victoria por mayoría simple. Él está dispuesto a prestar sus escaños a Mañueco para huir de Vox.

El candidato del PSOE a la Junta de Castilla y León, Carlos Martínez, interviene durante un acto de inicio de campaña electoral
El candidato del PSOE a la Junta de Castilla y León, Carlos Martínez, interviene durante un acto de inicio de campaña electoral | EP

Pero si Soria es importante, León se antoja crucial para ese objetivo de victoria. A diferencia de Soria Ya, la histórica UPL sigue ubicada de media en los mismos tres escaños que tiene ahora. Sociométrica e incluso el CIS, puntualmente, le han dado posibilidad de crecer a 4 o 5 representantes, y eso sucedería previsiblemente a costa de la izquierda, del PSOE que ganó en el territorio en las pasadas elecciones. Desde el PSOE no solo se quiere hacer un ejercicio de contención, sino que se quiere intentar incidir en el electorado priorizando un discurso de voto útil frente a una mayoría augurada entre PP y Vox.

Aunque León sigue siendo bastión socialista a nivel autonómico -ganó el PSOE allí en 2023 con 6.000 votos de ventaja respecto al PP, y 18.000 de diferencia con UPL-, atraer una mayor proporción de votos socialistas es complicado por las tres posiciones existentes en el partido, divergentes en cuanto a valoración del leonesismo.

De media, los últimos sondeos publicados esta semana dan al PSOE máximos de 28 escaños, mientras que a Mañueco se le ubica de media en los 32-33. Si se atiende a los precedentes de Extremadura o Aragón, las encuestas vienen sobreestimando ligeramente a los populares y aproximándose notablemente a los resultados de los socialistas, lo que deja una ventana de oportunidad tan solo con el voto soriano de rozar un posible empate técnico con lo que ocurra en la provincia de León como elemento clave. Ahora, el escenario que se dibuja en la provincia es parecido a las últimas elecciones, de triple empate entre PSOE y PP, con cuatro escaños, y 3 para UPL, pero muy cerca en votos.

El presidente de Castilla y León y candidato a la reelección en las autonómicas del 15 de marzo, Alfonso Fernández Mañueco, en un acto de partido en Ávila junto al presidente nacional del PP, Alberto Núñez Feijóo, el sábado
El presidente de Castilla y León y candidato a la reelección en las autonómicas del 15 de marzo, Alfonso Fernández Mañueco, en un acto de partido en Ávila junto al presidente nacional del PP, Alberto Núñez Feijóo, el sábado | Europa Press/ Rafael Bastante

Recientemente se han querido hacer guiños al electorado provincial con la presencia de José Luis Rodríguez Zapatero en el mitin que el viernes se celebró en la capital. Pero también con notable presencia sobre el terreno, en otros enclaves, por ejemplo, como Ponferrada. Con anterioridad, y a conciencia de que el voto leonesista es clave, los socialistas han tenido gestos. El grupo parlamentario de la diputación de León, en 2024, votó a favor de una iniciativa de la UPL para que en lugar de abogarse por la independencia regional de León, Zamora y Salamanca respecto al resto de la comunidad, se hiciese solo con León.

Esta tendencia se ha dado en varios municipios, con el PP en contra. Después, con el relevo de Luis Tudanca, Martínez ha reconocido que la identidad leonesa "no es solo un sentimiento, sino una realidad histórica de muchos siglos". Aunque a diferencia del propósito autonomista, de convertirse en la número 18, Martínez reconoce el problema histórico de León. Comparte la preocupación por los problemas de infraestructuras y despoblación, y defiende ante ello la cohesión territorial y la igualdad de condiciones entre ciudadanos. No cree que la separación del resto de provincias sea lo mejor. Y en un proyecto igualitario común se escuda para atraer el voto de la UPL en un periodo de antagonismos políticos.

Elementos que frenan las aspiraciones del PSOE

El problema es que esa posición intermedia choca con la postura del PSOE en León, muy proclive a los mismos propósitos de la UPL, y en la que el partido se puede escudar para intentar competir, y los cuadros de Madrid u otras comunidades, que no respaldan ese autonomismo. Eso deja una propuesta menos atractiva para atraer el descontento. Por otro lado, hay cuestiones que pueden restar capacidades. Una es que la única candidata mujer es de UPL, Alicia Gallego, lo que puede influir en el voto femenino más provincialista, y restar capacidad de atracción a un PSOE que busca erigirse como opción útil. Hay que señalar que hay un porcentaje mayor de voto femenino que masculino en las filas socialistas.

Al mismo tiempo, aunque Martínez ha optado por el entendimiento de la identidad leonesa, ha tenido rifirrafes con UPL e incluso el alcalde socialista de León, José Antonio Díez. Estuvo ausente en el mitin del viernes con Zapatero por sus diferencias orgánicas con el partido. El episodio clave a finales de 2025 fue la primera vez que Martínez utilizó la expresión "Castilla-León" para referirse a la comunidad. Porque, de lo contrario, dijo, tendría que decir "Castilla y León y Soria y Burgos y Valladolid y Segovia". Eso no gustó y tuvo que pedir finalmente disculpas. Una de las esperanzas para Martínez es que la implantación y el compromiso de las siglas a nivel provincial y municipal en León sirva de empuje en las urnas. El problema son los enfrentamientos internos entre figuras como Díez, la dirección provincial y Ferraz.

Si se hace una simulación con los resultados de 2022, que el PSOE absorbiera un 20% no repercutiría demasiado. La mitad del voto le daría un escaño más, pasaría a cinco procuradores en las Cortes. La totalidad de sus votos, un escenario imposible, le daría 7, pero no arrebataría ninguno ni a PP ni a Vox, simplemente sumaría sus tres actuales. Será clave que Martínez pueda arañar un escaño leonés, dos a Soria Ya y Mañueco pierda frente a Vox sin que eso repercuta en las provincias en el PSOE. Ceña, en declaraciones recientes, negó que haya posibilidad de trasvases desde las siglas sorianas al PSOE.

Los socialistas están motivados. Creen que el marco actual con la ofensiva de Trump vigente contra España por su rechazo al conflicto en Irán puede suponer un extra electoral frente a la derecha que también se podría reflejar en León y Soria. Y además se considera que la campaña que está ofreciendo un perfil mejor de lo estimado en esta campaña. Dependerá las prioridades del electorado.

Hay otro factor clave: el sistema electoral. Es complejo. En nueve provincias los socialistas estiman que hay un escaño que está en juego entre PP y PSOE según sus métricas propias, y si Vox crece algo más del 18% a costa del PP, eso puede hacer que en algunas de ellas el PSOE acabe haciéndose con un voto extra. Frente al provincialismo se ha presentado Abascal recientemente. En León aseguró que formaciones como UPL no han conseguido nada para la región en décadas y solo han votado con el PSOE.

Cuatro décadas de leonesismo

El origen de la corriente política, social y cultural viene del antiguo Reino de León, integrado por, entre otras, la provincia, Zamora y Salamanca. Tras su fractura provincial en 1833, esos tres territorios configuran la región leonesa, compartiendo elementos de identidad. Esa vinculación trasciende y supera los sucesivos momentos políticos de España hasta la Transición, cuando el diseño autonómico no la respeta y acaba integrando a las tres provincias junto a Castilla: Ávila, Segovia, Palencia, Burgos, Valladolid y Soria.

A raíz de ese descontento, en el mismo 1983 tras aprobarse la distribución territorial aparece la UPL. Fue al calor de numerosas manifestaciones que pedían una autonomía propia y distinguida del resto de provincias castellanas. En las terceras elecciones de la región, en 1995, la formación logró entrar por primera vez en la Cámara regional con 2 procuradores. Pasaron a tres con el 19% de los votos en 1999. Los leonesistas tuvieron dos escaños durante todos los procesos de los 2000. Uno solo desde 2011 hasta las últimas elecciones de 2022, donde volvieron a repuntar y esta vez con su mejor resultado, un 21,3% y otros tres escaños. Nunca lograron escaño en Zamora o Salamanca.

Además de ese sentimiento identitario, hay factores socioculturales y demográficos que han impulsado recientemente a las siglas. La crisis de la despoblación por un lado, con más de 90.000 personas menos en cuatro décadas, desde casi los 550.000 ciudadanos en 1980. Eso ha repercutido en una menor inversión en servicios públicos e infraestructuras, como las ferroviarias, motivando mayores salidas.

Pero también del sector minero en un enclave donde la profesión ha sido elemental. Las alternativas energéticas y la lucha contra el cambio climático ha propiciado la transición productiva con cierres de cuencas mineras o centrales térmicas sin alternativas laborales y económicas claras, lo que ha fomentado ese éxodo a capitales próximas. De forma secundaria, muchos leoneses piensan que la comunidad está muy focalizada en Valladolid, con la concentración de los recursos y las instituciones.

Entre los motivos que explican la ausencia de tirón electoral en Zamora o Salamanca puede detallarse el factor agrícola y ganadero. Allí ha habido alternativas laborales en el sector primario y esa despoblación no ha sido tan azuzada. Salamanca tiene una identidad propia consolidada como referente cultural y universitario.