Alberto Nuñez Feijóo ha subido el tono contra Vox al exhortar al partido de Santiago Abascal que posibilite los gobiernos autonómicos del PP en Extremadura, Aragón y Castilla y León con un "ya está bien" varias veces repetido durante su intervención ante la Junta Directiva de su partido. Defiende el líder popular que sólo hay una fórmula posible de gobernabilidad "y todo lo demás es ruido". Por eso dice esperar de Vox que no haga rehenes a los ciudadanos de su estrategia partidaria.
"La estabilidad no es un concesión al PP, sino una obligación con los ciudadanos, con el respeto que le debemos a la mayoría", ha afirmado para agregar a continuación que "o se hacen pactos de gobierno o se bloquea, o se respeta a los ciudadanos o no, o se miran las encuestas para ver qué le conviene a tu partido o a España, o que todo siga igual o se apueste por el cambio en España".
Pero todo ello dejando claro que le corresponde liderar al PP y formar una mayoría en torno a su programa electoral al ser la fuerza política más votada en los tres territorios que han celebrado elecciones "y cuando los ciudadanos hablan se les escucha". Tras apelar a la responsabilidad con los votantes y con España, ha reiterado que de las urnas de este domingo ha salido un mandato claro. Los castellanoleoneses "han votado en una dirección. La gente ha votado y decidido. Y ahora lo que nos corresponde es entendernos. La mayoría alternativa, numérica, existe, y no puede fallar la política". "No podemos convertir la esperanza en frustración ni la ilusión en orfandad". En definitiva "no se puede hacer a los españoles cautivos de una estrategia de ningún partido", en una nueva alusión crítica a Vox.
El documento marco como guía para los acuerdos
El documento marco del Pp del apsado 23 de febrero es la guia de los populares para irnentar acercar posturas con Vox, un texto, ha destacado Feijóo, al que Vox no ha presernado "uan objección de fondo" más allá que "poner excusas y ya está bien". El PP "he fijado un criterio claro y puesto las cartas boca arriba" ahora la pelota está en el tejado de Abascal frente a muchos "votantes de Vox que queiren que gobierne el PP y muchos del PP que quieren un acuerdo con Vox".
Están tan satifechos con el resultado de estas elecciones que el líder popular se ha permitido bromear a cuenta del PSOE, a pesar de que también ha subido dos procuradores, eso sí, a costa de dejar arrasado el campo a su izquierda. "¿Quién soy yo para quitarle la ilusión a nadie?", ha dicho Feijóo para agregar con ironía que "me sumo a la alegría del PSOE por haber perdido las elecciones, ser incapaz de disputarnos el gobierno en la mayoría de las Comunidades, por dejar de ser competitivo y haberse convertido en un partido perdedor".
Satisfacción generalizada por la incapacidad de Abascal de llegar al 20 por ciento
Muchos dirigentes del PP y parlamentarios populares no ocultan que, a la satisfacción del crecimiento propio en Castilla y León, la otra derivada es haber dejado a Vox sin cumplir el que era uno de sus objetivos, esto es, romper el techo electoral del 20 por ciento del voto. "Ni siquiera han llegado al 19", coinciden en felicitarse distintas fuentes consultadas. Ya no importa tanto que el PSOE haya sido capaz de ganar terreno y no sumar una tercera debacle, sino frenar la velocidad de crucero que iba tomando Vox, ajena a las sucesivas crisis internas, el bloqueo de los gobiernos autonómicos del PP y su apoyo a Donald Trump.
Los más cautos, si bien se felicitan del resultado de este domingo, no olvidan que los ultras han tenido un pequeño repunte con un procurador más, pero nada que ver con esos sondeos que auguraban hasta 18 escaños para el candidato Carlos Pollán, quien se esforzó en subrayar que tienen el mayor porcentaje de voto de toda España. Pero si se trata de manejar expectativas, y por mucho que Santiago Abascal asegure que ellos nunca manejaron superar el 20 por ciento, lo cierto es que no las han cumplido. Ahora queda por testar la voluntad real de Vox de hacer posibles los gobiernos de Extremadura, Aragón y Castilla y León.
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