La polémica en torno al contenido y al alcance de las afirmaciones del Rey sobre la conquista de América se ha trasladado al debate político. Aunque en puridad no se trató de una petición de perdón, como exige el populista gobierno de México, Felipe VI habló de "abusos" contra la que era la intención de la Corona española y de las Leyes de Indias. Asimismo, dijo entender las "controversias morales y éticas" de aquel acontecimiento histórico, para concluir que "nuestros valores actuales no pueden hacernos sentirnos orgullosos, pero hay que conocerlos en su contexto".
Unas "palabras" que "decidió la Casa Real", según aseguran a El Independiente fuentes de Zarzuela. Significa que no hubo injerencias del Ejecutivo en las mismas ni siquiera a través del Ministerio de Asuntos Exteriores que capitanea José Manuel Albares, quien recientemente también se manifestó en este sentido y en el mismo contexto. Lo hizo, como Felipe VI, en el Museo Arqueológico Nacional durante la visita de la exposición "La mitad del mundo. La mujer en el México', una muestra artítica de mujeres indígenas de este país. El ministro afirmó que "como toda historia humana, tiene claroscuros. Ha habido dolor e injusticia hacia los pueblos originarios. Hubo injusticia, justo es reconocerlo y lamentarlo. Esa es parte de nuestra historia compartida, no podemos negarla ni olvidarla".
México valoró este martes el gesto del monarca pero invitó a "seguir trabajando" a favor de unas relaciones bilaterales que este mismo país dinamitó hasta el punto de no invitar a Felipe VI a la toma de posesión como presidenta de México de Claudia Sheinbaum en octubre de 2024. El detonante fue una carta del ya ex presidente Andrés Manuel López Obrador en 2019 exigiendo a la Corona perdón oficial por la Conquista, misiva nunca respondida. De cuando en cuando, López Obrador arremetía contra el descubrimiento de América como una forma de desviar el foco de los inmensos problemás económicos y de violencia de su país, estrategia seguida por su sucesora.
"Gesto de acercamiento del Rey"
La mandataria mexicana calificó de "gesto de acercamiento del Rey" las palabras de éste respecto a aquel acontecimiento histórico que cambió el mapa mundial. En una comparecencia pública, Sheinbaum tradujo esas afirmaciones como un reconocimiento "de excesos y exterminios que hubo durante la llegada de los españoles. Entonces yo creo que hay que reconocerlo y seguir avanzando en el diálogo".
Sin duda, el entusiasmo de Albares fue mucho más acusado que el del Rey en una estrategia de acercamiento a Sheinbaum por parte del ministro con mucha carga de revisionismo histórico. Que Felipe VI eligiera las palabras que iba a pronunciar en una conversación con el embajador mexicano, Quirino Ordaz Coppel, mientras visitaban la exposición en un acto privado fuera de agenda, no anula la posibilidad de que el Ejecutivo le hubiera hecho llegar a Zarzuela la necesidad de hacer alguna manifestación al respecto y que el Rey fuera receptivo. Fuentes gubernamentales aseguran ni haber terciado ni, mucho menos, presionado. Pero lejos de querer dar a esas palabras la solemnidad de un discurso oficial, se aprovechó una charla informal difundida posteriormente por la Casa Real.
De telón de fondo está la celebración de la treinta edición de la Cumbre Iberoamericana. Será los días 4 y 5 de noviembre bajo el lema "Iberoamérica. Juntos construimos nuestra Comunidad. Juntos la proyectamos hacia el futuro y hacia el mundo", con Madrid de ciudad anfitriona. Zarzuela desea que la cita sea un éxito, un escaparate de España, de la Corona y de la Hispanidad, y para ello era necesario limar diferencias con un gobierno que usa la Conquista como un agravio contra los mexicanos. Tampoco hay que perder de vista el Mundial de Futbol de este año con tres países anfitriones, México, Estados Unidos y Cánada. Parece Sheinbaum desea que el Rey acuda al primer partido, por lo menos, de la selección española.
El Gobierno, contra Feijóo
Moncloa estaba avisada de las intenciones del monarca, según aseguró ayer la ministra portavoz Elma Saiz. "Fuimos informados y suscribimos al 100 por cien las palabras de su majestad", informó tras la reunión del Consejo de Ministros. Pero lo más llamativo es que el Gobierno intenta convertir este asunto en artillería contra el líder del PP. Alberto Núñez Feijóo pidió poner en contexto las palabras de Felipe VI y dijo estar "orgulloso" de ese legado lingüístico y cultural. Hizo una reflexión general sobre el nuevo revisionismo alertando de que "hacer ahora, en el siglo XXI, un examen de lo que pasó en el XV es un disparate. Hagamos un poco de contexto porque si no llegamos al absurdo", tesis que, por otra parte sostuvo el rey aunque con distintas palabras.
Las valoraciones del líder de la oposición, según Elma Saiz, "dejan a Abascal a su izquierda en esa deriva ultra que está teniendo", dado que Vox, como viene siendo habitual, fue el más crítico con Zarzuela. Por su parte, el ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, replicó ayer desde el Senado al líder de la oposición que lo dicho por el Rey "no es examinar la historia, ni es un disparate" sino que tiene "toda la lógica, el sentido y la sensibilidad".
Respecto a si Génova fue informada previamente de unas palabras que han tenido una enorme repercusión dilomática, en el PP se niegan a confirmar o desmentir sus conversaciones con la Casa Real e inciden en las palabras de Feijóo de este martes por la mañana en la entrevista radiofónica.
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