España

Misma táctica con los de Puigdemont

"Salir a ganar en la calle": la receta de Sumar para los alquileres que ya fracasó con la jornada laboral

Presionan a PP y especialmente a Junts para un apoyo a la prórroga de contratos hasta 2027. La movilización no surtió efectos con los catalanes el año pasado

La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, y el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, durante la reunión de la confluencia este lunes en la sala Constitucional del Congreso
La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, y el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, durante la reunión de la confluencia este lunes en la sala Constitucional del Congreso | Europa Press/ Eduardo Parra

La reunión a puerta cerrada de todos los partidos que integran Sumar este lunes en el Congreso sirvió para sellar objetivos y plantear una hoja de ruta política mientras sigue siendo una incógnita la refundación de la coalición, sin avances, o su nuevo liderazgo después de que Pablo Bustinduy volviese a descartarse la semana pasada. La vivienda se convierte en la prioridad de la formación como método de distinción de un PSOE que "comparte el diagnóstico" de sus socios de izquierda, pero no las fórmulas a aplicar para combatir la escalada de precios. La disputa del viernes pasado lo evidenció en el Consejo de Ministros extraordinario.

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Ese choque inédito en Moncloa puso la primera piedra de esa estrategia política que tiene fines electorales: demostrar la utilidad de Sumar para la aplicación de políticas de izquierda ante un PSOE que no se enfrenta "a ciertos sectores económicos". Se menciona al inmobiliario y concretamente al de la especulación.

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Ese enfrentamiento con los socialistas en el contexto de medidas para paliar la crisis económica derivada de la guerra en Irán se saldó con un decreto anticrisis previsto con la inclusión de limitar los márgenes empresariales a petición de los magentas, y se creó otro decreto para la prórroga de los contratos de alquiler que vencen este año para evitar subidas desorbitadas. Una medida que el PSOE se negó a incorporar para impedir que decayese el escudo social en las próximas fechas cuando pase para su convalidación en el Congreso.

En Sumar niegan que haya un cisma interno en el Gobierno, pero se hace hincapié en la necesidad de endurecer las posiciones para revalidar el poder otros cuatro años más, combinando fuerzas con Sánchez. Internamente saben que será muy complicado dar luz verde a esa prórroga de los alquileres y esperan un voto contrario de PP, Vox y Junts las próximas semanas. Pero públicamente la llamada de los principales rostros del partido este lunes fue la misma: disputar la batalla y llevarla a la calle.

La primera en lanzar la idea fue la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, que instó a los sindicatos de inquilinos, de clase o a colectivos feministas y ecologistas a movilizarse para "ganar en la calle" la medida. De tal forma que el voto en contra de la derecha sea complicada de argumentar, que deban "rendir cuentas".

"El Gobierno ya a hecho lo que había que hacer", aseguró Díaz en el Congreso, refiriéndose a ese decreto de prórroga de alquileres. Ahora el turno es de la sociedad civil y las organizaciones, trasladó coincidiendo con figuras como Antonio Maíllo (coordinador federal de IU), Bustinduy (ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030) o Ernest Urtasun (ministro de Cultura), entre otros miembros del espacio. Dentro del mismo se descarta prácticamente que PP y Junts vayan a dar un giro en sus posiciones, pero renuncian a rendirse hasta que sea el momento de la votación. El objetivo de la coalición es establecer un relato que al menos sirva para cohesionar a la izquierda y ganar espacios electorales para las próximas generales de 2027.

Díaz pide a los sindicatos de inquilinos o de clase que se movilicen para ganar la medida en la calle

Esperan menos un giro de Vox. Pero en Sumar, de hecho, abren el choque directo con los de Abascal en una materia que ha contribuido al crecimiento el partido con figuras como el portavoz nacional de vivienda y diputado Carlos Hernández Quero. Se quiere desarmar el relato de protección de las clases populares y reivindicar a la izquierda. Urtasun dio prueba de ello durante su intervención en abierto: "¿Qué va a votar Vox sobre la prolongación de alquileres? Nunca hablamos de lo que vota la extrema derecha y hay que desenmascararles. Se llenan la boca de defender los intereses de la mayoría, pero trabajan para los rentistas y la minoría".

Un año del mismo planteamiento con la reducción de jornada

Con esa llamada a la calle Sumar vuelve a la misma estrategia implementada por Díaz el año pasado, cuando los magentas y su Ministerio de Trabajo pujaban por conseguir el respaldo de Junts a la reducción de la jornada laboral. Igualmente, un cambio de criterio del PP que no llegó y que acarreó una denuncia permanente a Génova y a Alberto Núñez Feijóo a la que ahora se vuelve. Esta misma mañana Díaz arremetió contra el líder del PP: "En lugar de ser un patriota del lado del Gobierno de España, se arrastra a los pies de la doctrina Trump. Tendría que estar del lado de la legalidad internacional y soltando lastre de los hombres de la guerra". Díaz se refirió a Aznar, entre otros nombres, y acusó al PP de no dar apoyo frente a una guerra que va a "empobrecer" a las familias y los trabajadores.

Los pasos dados por Sumar son idénticos. Ese llamamiento se dio en 2025 desde varios sectores del partido. Primero para desencallar el anteproyecto de ley, atascado con el PSOE y que dejó algún episodio de choque entre Diaz y el titular de Economía, Carlos Cuerpo. En el primer trimestre del año, tras rubricar un acuerdo para la reducción con UGT y CCOO, los sindicatos mayoritarios se movilizaron en marzo en Barcelona buscando esa cesión de la patronal, especialmente la catalana de Foment que exigía a Junts no ceder.

Tras la llamada a la calle de Díaz, solo hubo dos movilizaciones de UGT y CCOO. Una en Barcelona, otra vinculada al 1 de mayo. Se añadió otra de protesta el día del rechazo en el Congreso

Con el anuncio de la enmienda a la totalidad de los posconvergentes a la medida, lo que puede compararse con la negativa manifestada a apoyar la prórroga de alquileres -salvando las distancias entre un proyecto de ley y un decreto ley-, Díaz habló abiertamente de "movilizaciones", de "abrir debates" y de "patear España". En mayo, después de que la movilización sindical por el Día del Trabajo se centrase en el asunto, se planteó una recogida de firmas a "lo ancho y lo largo del país" para empujar a la derecha. Eso derivó posteriormente en puestos informativos en 70 puntos del país.

Eso dio pie a un tour con varios actos en capitales españolas en la que se clamó por esa movilización. En Sevilla fue donde la vicepresidenta segunda habló con mayor contundencia sobre las actuaciones para sacar adelante la que era su propuesta 'estrella' de la legislatura. "El Gobierno ha cumplido su palabra. Es verdad que hemos discutido, pero hemos aprobado la reducción de la jornada laboral. Ahora le toca al Congreso". Es la misma frase utilizada este lunes en la Cámara Baja frente a los suyos y para mover a PP y Junts. En Sevilla, el año pasado, hizo un llamamiento "a los sindicatos de clase" -entre otros actores- para defender la propuesta laboral. En su intervención, Maíllo se aproximó a otro planteamiento de Díaz entonces.

Ella apuntó que "la medida la esperan los españoles voten a quien voten, incluso los que votan a Vox". El líder de IU dijo horas atrás, en referencia a Andalucía, que la prórroga de alquileres la pueden querer incluso votantes de PP y Vox, que 30 días después si el decreto decae "pueden dejar de votarles" en las próximas andaluzas. En ese acto de Sevilla, Maíllo lanzó una advertencia similar a la actual. "Nos tenemos que poner en posición de movilización. Que se vean las consecuencias de su voto si niegan la reducción". Ahora insiste en que "vamos a hacerle sudar la gota gorda y a poner en un brete" a la derecha, para que les sea "más difícil tirar en un futuro" una reforma que quieren que sea estructural.

Sin negociación y solo con menos de un mes por delante

De fondo y desde primavera a septiembre, ya se estaba dando una negociación entre la cúpula de Junts -con Miriam Nogueras como principal interlocutora- y el Ministerio de Trabajo, con conversaciones incluso entre la ministra y Carles Puigdemont. En esta situación, la diferencia es que no hay, aparentemente, diálogo entre Derechos Sociales, que lleva el asunto, y Junts. Los posconvergentes ya se han posicionado, ven excesivo la renovación de alquileres obligatoria hasta finales de 2027.

Para la reducción, finalmente se llegó a la votación en septiembre sin ninguna manifestación más de por medio a la de marzo y el 1 de mayo por parte de los sindicatos. Ese 10 de septiembre sí que los sindicatos se activaron simultáneamente en 50 capitales para presionar a Junts a retirar la enmienda a la totalidad, algo que no se consiguió. Los de Puigdemont se mantuvieron firmes como hasta ahora con su negativa a la prórroga, lo que en vista de ese menor tiempo, se complica el proceso. Desde el PP hacen lo propio. Si se produce un giro solo será este jueves con una abstención para el escudo social, pero sigue en el aire.

La fórmula de Sumar apunta a seguir los mismos derroteros, aunque las expectativas no son buenas con PP y Junts. Urtasun ya advirtió a los de Puigdemont sobre la necesidad de reflexionar para ver si su posición sigue "los intereses de los catalanes". Preguntadas la plataforma de inquilinos de Madrid y de Barcelona por si cogen el guante de la llamada a esas movilizaciones, El Independiente no obtuvo respuesta de ninguna de las entidades al cierre de la edición. Tampoco ha habido pronunciamiento público hasta el momento de los sindicatos de clase.

En lo que va de año solo en febrero entidades como la Coordinadora Estatal por la Defensa del Sistema Público de Pensiones (COESPE), la Confederación de Sindicatos de Inquilinas (CSI) y la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) salieron a protestar por el rechazo en el Congreso de la moratoria de desahucios y otras medidas de carácter social, fiscal y empresarial.

"Que Sumar se haga cargo"

Durante el cónclave de Sumar este lunes, la confluencia se autoimpuso seguir siendo el motor de la coalición en políticas sociales. "Que Sumar se haga cargo" de ello, concretó Díaz. En ese acto, fuentes allí presentes dan cuenta de los constantes mensajes de apoyo al ministro Bustinduy por su papel en este debate con el PSOE. La mayoría de los consultados aseguran que se abordó ese itinerario estratégico de los próximos meses, pero otras fuentes trasladan que hubo un breve espacio para hablar de lo orgánico: se mostró preocupación ante la ausencia aún de un candidato electoral a disposición de Movimiento Sumar, Más Madrid, IU y Comuns que permita una mayor conexión con el electorado.

Díaz no se quedó al debate estratégico de los suyos. Abandonó la reunión después de su intervención en abierto

La mayoría de el espacio creen que habrá tiempo de hablar de nombres y se sigue insistiendo en que lo importante es las políticas que se defienden o impulsan. Creen que esa defensa de los cuatro principales partidos de Sumar es lo que permitirá conectar con la gente y, llegado el momento, promocionar al dirigente más idóneo. Un aspecto clave de este encuentro de la izquierda fue que después del discurso de Díaz, la vicepresidenta abandonó el encuentro dejando a los suyos abordar esa cuestión estratégica. Seguirá remando en conjunto, pero Díaz deja constancia de que ese paso al lado es real y definitivo.

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