No pudo ser. Carlos Cuerpo se estrenaba este martes en su rol de vicepresidente primero en la sesión de control al Gobierno en el Senado. Los populares intentaron que entrara en la refriega política, pero el también titular de Economía sorteó las ironías, la acusación de ser el mascarón de proa del "sanchismo", y habló de números, cifras, tendencias sin salirse ni un milímetro de su papel. El que siempre había mostrado hasta ahora. Sin cambios. Fue como chocar contra un muro. Nada que ver con su antecesora, María Jesús Montero, que "le faltaba tiempo para bajar al barro y cuya gesticulación lo decía todo", lamentan fuentes del PP en la Cámara alta con un punto de frustración.

Le interrogaron la portavoz popular en el Senado, Alicia García, y el parlamentario del mismo grupo Carlos Alfonso Polanco, además de Idurre Bideguren de Bildu. El vicepresidente ofreció "mano tendida" al PP, dijo esperar y desear un "tono constructivo" y luego desgranó datos como los de afiliación —que no de afiliados— a la Seguridad Social de marzo, para pasar a hablar de crecimiento sostenido, empleo, inflación y hasta de mejora de los salarios y de la renta de las familias.

Los populares entienden que deberán modular de otra manera el tono de su discurso, más alejado del barro "pero muy político", terreno en el que quizá Cuerpo se sienta más inseguro

En el PP son conscientes de que debe "sacarle de su zona de confort", cosa que ayer intentaron infructuosamente. Aducen los populares que, en calidad de vicepresidente primero, "tendrá que abordar cuestiones políticas, no solo de sus competencias como ministro de Economía", tal y como hacía su antecesora. En todo caso, entienden los populares que deberán modular de otra manera el tono de su discurso, más alejado del barro "pero muy político", terreno en el que quizá este vicepresidente sin carné de partido pueda sentirse más inseguro.

"Mano tendida, señoría, y espero poder encontrarles, porque ahí voy a estar yo", reiteraba Cuerpo ante García, por si no había quedado suficientemente claro en su primera respuesta. Que los esfuerzos se traduzcan, le dijo, "en un crecimiento sostenido, sostenible y que llegue al día a día de los ciudadanos". El vicepresidente no elevó el tono en ningún momento, ni quiso distinguirse del Cuerpo solo ministro de Economía.

Sánchez pidió a Cuerpo, tras nombrarle como nuevo vicepresidente, que siguiera siendo "él mismo", porque lo que pretende es que el PP hable de economía, la materia en la que ve al PP flojo

Él mismo lo había advertido el día de su toma de posesión, justo antes de Semana Santa: el presidente, Pedro Sánchez, le pidió que siguiera siendo "él mismo", que no cambiara de estrategia ni de talante. Y es que lo que buscaba el líder socialista con su promoción era precisamente eso: bajar el balón al suelo, que el PP se viera forzado a interrogarle de economía, a hablar de economía, precisamente la materia que más ha estado ausente del debate público en esta legislatura y en la que más quiere sacar pecho. No en vano el lunes el propio Sánchez difundió un vídeo en redes con él mismo con la camiseta del número 22 de la selección española para remarcar la conquista de los 22 millones de afiliados, refiriéndose a los datos desestacionalizados. Para su objetivo, era más lógico el ascenso de Cuerpo que el del vicepresidente político de facto, Félix Bolaños, el titular de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes.

"Carlos lo hará bien", valoraba un miembro del Gabinete este martes en los pasillos del Senado. "Lo que ha hecho el presidente tiene mucho sentido. Si hubiera promocionado a Félix, el cambio habría tenido un carácter interno. La novedad habría sido que trajera a alguien de fuera, y eso no aparecía en el radar, así que lo de que Carlos fuera el vicepresidente primero estaba en la mente de todos", añade. Sánchez completó su movimiento con el relevo en Hacienda de Montero por el exconseller valenciano Arcadi España, secretario de Estado de Política Territorial desde diciembre de 2023 hasta el pasado marzo. El mensaje era evidente: foco en la economía, la carpeta en la que entiende que el PP más flojea. El terreno de juego en el que los propios populares reconocían este martes sentirse menos duchos.

Un ministro subraya que los movimientos del presidente para relevar a Montero "tienen mucho sentido", porque buscaba lanzar un mensaje hacia fuera, no un recambio de carácter interno

"Lo importante es que hemos hablado de economía", se felicitaban fuentes muy próximas al nuevo vicepresidente, que insistían en que él no perderá su estilo ni su faceta más tecnocrática. "Y entre medias", advertían, "hay que seguir sacando cosas adelante, que es lo que espera la gente".