Con el desembarco de Alberto Núñez Feijóo al liderazgo del PP en 2022 tras el traumático proceso de la defenestración de Pablo Casado, el modelo organizativo genovés sufrió una metamorfosis. El que había sido un partido de estructura vertical en el que Génova imponía sus tesis al conjunto del territorio devino en un "partido de barones". El 'pecado original' residía en el propio ADN del nuevo líder, presidente autonómico en Galicia con cuatro mayorías absolutas y muy connivente con los que habían sido sus homólogos.
Y si bien al principio no supuso mayor problema, acabó afectando a las aspiraciones presidenciales del gallego. Hoy por hoy nadie duda de que el pacto extemporáneo del valenciano Carlos Mazón con Vox en junio de 2023, contraviniendo la instrucción de Génova de esperar a la celebración de las generales del 23 de julio, facilitó a Pedro Sánchez tejer una mayoría alternativa. Sólo 4 votos (incluyendo a Vox, UPN y Coalición Canaria) impidieron a Feijóo llegar a Moncloa.
Génova lleva dos meses dando pasos para mejorar sus mecanismos de control y coordinación internos
Pero con el horizonte de las elecciones generales en un año, algo ha cambiado en el cuartel general popular. La dirección nacional del partido quiere dar muestras inequívocas de que está al mando, no como en tiempos del 'general secretario' Francisco Álvarez Cascos, pero sí mutando lo que podría calificarse de 'poder blando' (soft power) por otro más definido que dé a la planta séptima mucha mayor presencia.
Esta semana Génova informó de un desayuno de trabajo de Feijóo con el equipo de gobierno de la Comunidad de Madrid, encabezado por Isabel Díaz Ayuso. En la Real Casa de Correos abordaron el pasado miércoles "las prioridades estratégicas" de la región, según informó el PP. Asimismo, desde el Ejecutivo autonómico trasladaron las principales necesidades de la región "que siguen sin ser atendidas por parte de un Gobierno de España empeñado en convertir a los madrileños en rehenes de las prácticas de ajuste de cuentas con las que el PSOE les castiga por su falta de apoyo electoral en la región", indicaba la misma nota.
Pero quizá lo más llamativo residía en el anuncio de que este encuentro no era un hecho aislado, sino que se repetirá con los presidentes y equipos de gobiernos autonómicos en todos los territorios donde gobierna el PP. La dirección nacional justificaba su utilidad "para definir nuestras prioridades políticas tanto a la hora de hacer oposición a Pedro Sánchez como para concretar y mejorar nuestro proyecto como alternativa a este Ejecutivo". No es incompatible con ofrecer una muestra de poder institucional y político de consumo interno y externo.
Los 'maitines' de Tellado
Otra novedad reseñable son las nuevas reuniones de 'maitines' de los lunes presididas por el secretario general popular, Miguel Tellado, según ha podido conocer El Independiente. A la ya clásica cita de todos los lunes del comité de dirección, instaurada nada menos que en tiempos de Manuel Fraga, le sigue otra específica presidida por el número dos popular. Junto a él se sientan los tres portavoces parlamentarios de Congreso, Senado y Parlamento Europeo, esto es, Ester Muñoz, Alicia García y Dolors Montserrat, respectivamente, además de los secretarios generales de cada Grupo. El objetivo "es coordinar estrategias parlamentarias", explica uno de sus miembros.
Sobre Tellado también recaen las negociaciones con Vox en Extremadura, Aragón y Castilla y León. La irrupción de la dirección nacional en estas mesas supuso un salto estratégico y táctico para la dirección de Feijóo, siempre proclive a dar un amplísimo margen de maniobra a los territorios. Además de a Tellado, el líder del PP envió a otra de las personas de su más estrecha confianza, nada menos que su directora de gabinete, Marta Varela. Y aunque desde Génova 13 no se cansan de repetir que hacen tareas poco menos que de "acompañamiento" de los presidentes autonómicos, no se va a adoptar ningún acuerdo con Bambú sin supervisión de ambos.
Documento marco con las líneas de juego para la negociación con Vox
La noticia de la implicación de la dirección nacional en los tratos autonómicos con Vox vino acompañada de un documento marco de obligado cumplimiento para la extremeña María Guardiola, el aragonés Jorge Azcón y el castellanoleonés Alfonso Fernández Mañueco. Génova siempre ha explicado que la decisión de dar ese paso respondió al temor de que Vox forzara una repetición electoral en la comunidad extremeña y, ya de paso establecía las líneas de juego en las negociaciones con Vox, algo que en Aragón y en Castilla y León "no era necesario", señalaron con cierta extrañeza desde ambos territorios.
Este 'rearme' de Génova coincide sospechosamente con la estrategia frontal de Bambú contra la dirección nacional del PP. La misiva a la mitancia que firmó el día 8 el secretario general ultra, Ignacio Garriga, contra Feijóo, Tellado y la coordinadora de Proyección e Imagen del PP, Mar Sánchez, tiene mucho de respuesta al mayor control interno que han comenzado a desarrollar en los territorios. Una desautorización brutal que pretende poner una línea roja entre la planta séptima de Génova y sus dirigentes y barones terriroriales "cuando unos y otros son lo mismo y ahora más", dicen a El Independiente fuentes del comité de dirección.
En el equipo de Feijóo se autodefinen como el "hermano mayor"
En el equipo de Feijóo se autodefinen como el "hermano mayor" en sus relaciones con el partido de Santiago Abascal, y, en buena medida, internamente. No deja de ser complicado dirigir un partido lleno de baronías muy potentes mientras que el que no gobierna es, precisamente, el jefe de filas de todos ellos. En ese sentido, otro dirigente del núcleo duro argumenta que "es muy fácil gobernar el partido cuando no tienes nada de poder territorial", caso de José María Aznar en 1990, recuerdan.
Tampoco tenían mucho mando en plaza los populares en la legislatura autonómica y municipal 2019-2023. Perdieron gobiernos muy potentes como el valenciano. El PSOE tenía 9 presidentes y el PP 6, algunos de ellos en minoría, como Madrid. En los comicios de 2023 el marcador pasó a ser de 13 frente a 4 a favor de los populares. Un poder territorial inmenso que la dirección nacional del PP quiere "acompañar" desde su sede de la calle Génova.
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