España

La planta tercera de Transportes, "inaccesible" para todos, menos para Aldama: "Nadie le decía nada"

Isabel Pardo de Vera y un guardia civil han retratado ante el Tribunal Supremo la “asiduidad” del empresario en el Ministerio

El empresario Víctor de Aldama, a su llegada al Tribunal Supremo, a 15 de abril de 2026.
El empresario Víctor de Aldama, a su llegada al Tribunal Supremo, a 15 de abril de 2026. | EP

En la planta tercera del Ministerio de Transportes se encuentra el despacho del titular de la cartera. Una "zona noble" cuyo hall de entrada está flanqueado por la seguridad privada del ministro y un guardia civil. Es área "inaccesible" para la ciudadanía de a pie. Pero no para el empresario Víctor de Aldama, quien podía ser encontrado allí "con asiduidad", según ha descrito la que fuera presidenta de Adif, Isabel Pardo de Vera, en su declaración como testigo ante el Tribunal Supremo en la sexta jornada del juicio del 'caso mascarillas'.

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Así, Pardo de Vera ha relatado que le sorprendía encontrarse al empresario en ese espacio reservado cuando ella acudía "a despachar" con el entonces ministro, José Luis Ábalos. "Muchas veces me encontraba a Aldama, Koldo y Ábalos reunidos en su despacho", ha señalado. Este miércoles ha acudido al Salón de Plenos acompañada por su abogado, al figurar como investigada en otra de las ramas del 'caso Koldo' que se instruye en la Audiencia Nacional.

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Esta escena no era puntual. La exdirigente de la entidad ferroviaria ha descrito que el presunto comisionista paseaba por los pasillos de la tercera planta "con más asiduidad de la que correspondía" a cualquier otra persona que tuviera un encuentro agendado con Ábalos: "Era el único sitio en el que me lo encontraba. Era zona inaccesible por ser la planta del ministro".

Según ha relatado, esa presencia le preocupaba. "Me extrañaba que una persona que no pertenecía al Ministerio estuviera allí", ha reconocido. Hasta el punto de que decidió trasladar su "desasosiego" directamente al ministro. Así, le indicó que no entendía "cuál era el papel" de Aldama en el edificio, advirtiéndole de que esa situación "chocaba" a los propios funcionarios del organismo. "Ábalos me dijo que no era una situación normal, y que tomaba nota". Desde ese momento, asegura que no volvió a ver al empresario en el Ministerio.

"Entraba sin pedir permiso a nadie"

Esa misma percepción la ha reforzado el testimonio del subteniente de la Guardia Civil José Luis Rodríguez, encargado del área de Nuevos Ministerios en aquella época. En su "rotunda" declaración ante el tribunal, ha confirmado que Aldama "tenía acceso permanente" al edificio, donde entraba "sin que nadie le dijera nada", ya fuera "por la mañana" o "por la tarde". "Y, a veces, por la mañana y por la tarde", ha esgrimido.

Todo ello, "sin pedir permiso a nadie". Incluso utilizaba el aparcamiento reservado para las autoridades, pese a no formar parte de la estructura de Transportes. "Es el único caso que conozco de una persona que, no perteneciendo al Ministerio, tenía ese acceso", ha subrayado el agente.

Para llegar a la planta tercera era necesario superar "dos filtros de seguridad" gestionados por la vigilancia privada del ministro, además del guardia civil situado en el hall. Sin embargo, según Rodríguez, ese circuito no suponía un obstáculo para Aldama. Su presencia en esa "zona noble" se prolongó durante toda la etapa de Ábalos al frente de la cartera, y se detuvo cuando el ministro cesó en el cargo.

En esta segunda semana de juicio, la Sala de lo Penal ha trasladado el foco a la adjudicación de contratos de mascarillas durante la pandemia a la empresa Soluciones de Gestión —vinculada a Aldama— por parte de la Administración Pública.

Concretamente, los dos primeros contratos bajo sospecha —el de Puertos del Estado, por 24,2 millones, y el de Adif, por 12,5 millones— se firmaron en marzo de 2020 con apenas una semana de diferencia y al amparo de órdenes del Ministerio de Transportes. La causa investiga si esas adjudicaciones formaban parte de una presunta trama para el cobro de mordidas, en el marco del supuesto "concierto de voluntades" que Aldama, Ábalos y su exasesor Koldo García habrían orquestado para su propio beneficio.

Pardo de Vera defiende la elección de Soluciones

En ese contexto, la protagonista de la sexta jornada del juicio de las mascarillas ha sido Pardo de Vera, cuya testifical ha estado marcada por la cadena de decisiones que llevó a adjudicar el contrato de cinco millones de mascarillas a Soluciones de Gestión por parte del ente público que entonces dirigía.

No obstante, la expresidenta de Adif se ha desmarcado de esta elección, y ha enmarcado la actuación de su equipo en una decisión "encomendada" desde el Ministerio de Transportes en pleno contexto de urgencia por la pandemia. "Mi equipo tomó la decisión correcta, no sé lo que hubiese pasado si se hubiera tomado otra", ha defendido. "La actuación fue impecable por parte de Adif".

Paralelamente, preguntada por el presunto 'enchufe' de Jessica Rodríguez — expareja de Ábalos— en Ineco, ha explicado que envió su currículum, pero sin exigencias para que fuera contratada y ha subrayado que llegó a llamar a Ábalos para decirle que no iba a permitir la continuidad de la mujer cuando se enteró de que mantenían una relación, porque se daba un "conflicto de interés claro": "Y fui la última del Ministerio en conocer la relación entre ambos".

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