La expresidenta de Adif Isabel Pardo de Vera ha declarado este miércoles en calidad de testigo en el juicio del 'caso mascarillas'. Ante los jueces del Tribunal Supremo, se ha desmarcado de la elección de la empresa Soluciones de Gestión, vinculada a Víctor de Aldama, como proveedora del material sanitario adquirido por Adif, y ha enmarcado la actuación del ente público en una decisión "encomendada" desde el Ministerio de Transportes en pleno contexto de urgencia por la pandemia.
Según ha relatado ante las preguntas del fiscal Alejandro Luzón, fue una orden ministerial del 26 de marzo de 2020 la que encargó a Adif la adquisición de cinco millones de mascarillas, fijando tanto la cantidad como el marco de actuación, una decisión cuyo origen dice desconocer más allá de la firma del entonces ministro José Luis Ábalos. Pardo de Vera ha explicado que tuvo conocimiento previo, de forma verbal, de que sería Adif quien asumiría esa contratación, en un escenario marcado por la dificultad para conseguir suministros y organizar vuelos desde China.
En este contexto, ha señalado al exasesor ministerial Koldo García como la persona encargada de coordinar la logística aérea, mientras que a Adif le correspondía garantizar la llegada del material a España. Asimismo, ha incidido en que la elección de la cantidad venía ya determinada en la orden ministerial y que ella no participó en esa decisión ni en la selección inicial del proveedor.
Pardo de Vera también ha explicado que nunca supo que Aldama estaba relacionado con Soluciones de Gestión, conexión que supo cuando estalló el 'caso Koldo'. No obstante, sí ha reconocido que conocía personalmente al empresario y que se lo llegó a encontrar en el despacho de Ábalos junto a Koldo.
Cuestionada por este extremo, la antigua alto cargo ha reconocido que le "chocaba" ver a Aldama en el Ministerio desde "el código ético e institucional", que ella "no había visto jamás". De hecho, ha desvelado que llegó a preguntar a Ábalos quién era esa "persona que estaba" en su "área reservada"; él "se extrañó" y le dijo que "sería un amigo de Koldo García, a quien ella siempre identificó como "el interlocutor del ministro".
La testifical de Pardo de Vera llega en un momento clave del juicio que se sigue en el alto tribunal por la presunta trama de corrupción en la adjudicación de contratos de mascarillas durante la pandemia. Investigada en la causa paralela que instruye la Audiencia Nacional, ha comparecido acompañada de su abogado con la posibilidad de acogerse a su derecho a no declarar, una circunstancia que ya ha condicionado otras sesiones del proceso.
En uno de sus últimos informes, la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, que ya implicó a Pardo de Vera en los presuntos amaños de obra pública por parte del Ministerio de Transportes, apuntaba a la posibilidad de que también estuviera implicada en las irregularidades en la adquisición de material sanitario. Ambos extremos están siendo investigados en la Audiencia Nacional.
De hecho, cuando el letrado de la acusación popular que lidera el PP, Alberto Durán, ha intentando preguntarle por el contenido de este informe del Instituto Armado, la defensa de Ábalos ha protestado y el presidente del tribunal, Andrés Martínez Arrieta, le ha dado la razón. No obstante, Pardo de Vera ha negado siempre cualquier implicación directa en las adjudicaciones para mascarillas, sosteniendo que su papel se limitó a trasladar contactos que le facilitó Koldo.
El foco del juicio se sitúa en las adjudicaciones realizadas en marzo de 2020 por los organismos públicos Puertos del Estado y Adif a la empresa Soluciones de Gestión, por importes de 24,2 y 12,5 millones de euros, respectivamente. La Fiscalía sostiene que la mercantil fue introducida en estos contratos por Aldama, en el marco de su supuesta relación de connivencia con Ábalos y su entorno.
Además, preguntada por el acceso a Ineco de Jessica Rodríguez, exnovia del exministro, ha explicado que envió su currículum, pero sin exigencias para que fuera contratada y ha subrayado que llegó a llamar a Ábalos para decirle que no iba a permitir la continuidad de la mujer cuando se enteró de que mantenían una relación, porque se daba un "conflicto de interés claro".
"Nadie me influyó"
Por su parte, el expresidente de Puertos del Estado Francisco Toledo ha dicho que "ni Koldo, ni nadie" le influyó para la compra de las mascarillas. Ha explicado que se enteró de la oferta de Soluciones de Gestión cuando fue a firmar la orden ministerial porque "el presidente lo que hace es aceptar la oferta al final, pero quien hace las gestiones es el departamento de contratación".
"Nadie me influyó para la compra de mascarillas, en ningún momento" ha afirmado, ni el ministro ni Koldo, a quien conoció "dos meses y pico después" de la adjudicación del contrato. "No le volví a ver", ha añadido. Su actuación se limitó a firmar el contrato y a presionar después para que el material llegara lo antes posible.
De hecho, ha defendido el contrato señalando que "las mascarillas fueron baratas" porque los informes del tribunal de cuentas dijeron que "están muy por debajo de la media" y "en algún caso mediático conocido se compraron a 6 euros la mascarillas", cuando el lote de ocho millones de Puerto del Estado era a 2,5 euros la unidad. En este sentido, Toledo ha agregado que Puertos del Estado recibió el total de mascarillas y que Soluciones repuso aquellas que llegaron en mal estado.
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