España

Cumbre de buenas intenciones en Barcelona: “En vez de sembrar guerra, sembremos paz, sembremos vida”

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, entre Lula da Silva y Gustavo Petro, este sábado en Barcelona durante la IV Reunión en Defensa de la Democracia.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, entre Lula da Silva y Gustavo Petro, este sábado en Barcelona. | Alberto Paredes / Europa Press

Pedro Sánchez ha llamado este sábado en Barcelona a que los líderes progresistas pasen “de la ventana a la calle” para defender la democracia frente a los ataques que, a su juicio, amenazan tanto desde fuera como desde dentro a los sistemas democráticos. El jefe del Ejecutivo ha inaugurado la IV Cumbre en Defensa de la Democracia con un mensaje en favor de una respuesta activa ante la desinformación, la desigualdad y el deterioro del orden internacional.

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En su intervención, Sánchez ha advertido de que la democracia no puede darse por sentada en un contexto marcado, según ha señalado, por “un intento tras otro de impugnar las reglas del derecho internacional” y por una “peligrosa normalización del uso de la fuerza”. A su juicio, el mayor riesgo es que las democracias “se vacíen por dentro” mientras son atacadas desde fuera.

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Por ello, ha defendido que la respuesta no debe limitarse a resistir, sino que debe traducirse en propuestas concretas y en una acción coordinada. Entre las prioridades planteadas por el presidente del Gobierno ha situado la defensa del sistema multilateral, la regulación del entorno digital frente a la desinformación y los algoritmos que amplifican el odio, y la lucha contra la desigualdad. “Cuando el progreso no se distribuye, cuando las oportunidades no llegan a todos y a todas, cuando amplias capas de la población sienten que el sistema no responde, la democracia pierde legitimidad”, ha afirmado.

Desafección alimentada por la desigualdad y la desinformación

Sánchez también ha reiterado su propuesta de que una mujer releve a António Guterres al frente de Naciones Unidas, una idea que después ha respaldado el expresidente chileno Gabriel Boric. El dirigente chileno, uno de los impulsores de este formato, ha defendido que la ONU debe estar liderada “por primera vez en sus 80 años de historia” por una mujer y ha pedido reforzar el multilateralismo con reformas para adaptarlo a los nuevos desafíos.

Boric ha alertado además de la “desafección ciudadana” alimentada por la desigualdad y la desinformación, y aprovechada, según ha dicho, por “proyectos autoritarios que prometen soluciones fáciles o atajos a problemas que son complejos”. También ha lamentado la pérdida de respeto hacia el derecho internacional y los derechos humanos, y ha denunciado el “genocidio del pueblo palestino”.

Sheinbaum propone una declaración contra la intervención militar en Cuba

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, que ha participado por primera vez en esta cumbre, ha aprovechado su intervención para proponer una declaración “en contra de la intervención militar en Cuba” y a favor de que “el diálogo y la paz prevalezcan”. La mandataria ha reivindicado la tradición diplomática mexicana de respeto a la autodeterminación de los pueblos, la no intervención y la solución pacífica de controversias.

Sheinbaum ha defendido que “ningún pueblo es pequeño, sino grande y estoico cuando defiende su soberanía y el derecho a la vida plena” y ha recuperado además una propuesta ya formulada en el G20: destinar el 10% del gasto mundial en armamento a un programa global de reforestación. “En vez de sembrar guerra, sembremos paz, sembremos vida”, ha resumido.

La presidenta mexicana ha ido más allá y ha ofrecido a su país como sede de la próxima cumbre, prevista para 2027. Sánchez ha agradecido ese ofrecimiento al inicio de la jornada, y la propia Sheinbaum ha planteado que ese futuro encuentro se centre en una “economía centrada en el bienestar” y en una democracia que responda a “las verdaderas necesidades de los pueblos”. Después de la cumbre, ambos han mantenido un encuentro. También ha habido una reunión entre el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, y su homólogo mexicano, Roberto Velasco. Ambas partes dan por zanjado el distanciamiento diplomático que, pese a las evidencias de los últimos años, Sheinbaum ha negado este sábado a su llegada al recinto de la Fira de Barcelona, sede de la cumbre.

Vox acusa al Gobierno de reunirse con "los peores narcodictadores"

En la clausura, el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, ha expresado su preocupación por la situación en Cuba y ha reclamado el fin del bloqueo sobre la isla. “Hay que parar con ese bloqueo a Cuba y dejar que los cubanos vivan su vida”, ha afirmado. Lula ha insistido en que los problemas de Cuba corresponden al pueblo cubano y no a dirigentes extranjeros, y ha añadido que la ONU “no puede permanecer en silencio” ante lo que está ocurriendo en el mundo, por lo que ha planteado la convocatoria de reuniones extraordinarias del organismo.

La reunión de Barcelona ha congregado a una docena de líderes y representantes de gobiernos progresistas de varios continentes en un momento de fuerte polarización política y de cuestionamiento del orden internacional. El presidente colombiano, Gustavo Petro, quiso dejar claro a su llegada al foro que este encuentro "es por una alternativa en el mundo" y que "no es contra" el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, como han planteado algunos. Sánchez ha defendido que lo que une a los participantes es algo más que un diagnóstico compartido: una visión según la cual la democracia sigue siendo el mejor sistema para responder a la complejidad de las sociedades actuales, pero necesita renovarse para seguir siendo eficaz y legítima.

Fuera del recinto, Vox ha cargado duramente contra el encuentro. El secretario general del partido, Ignacio Garriga, ha acusado a Sánchez de reunirse con “los peores narcodictadores” y de convertir Barcelona en “la capital de la izquierda criminal”. Garriga ha dirigido ataques directos contra varios de los asistentes, entre ellos Sheinbaum, Lula y Petro, y ha contrapuesto esta cita con la presencia en Madrid de la opositora venezolana María Corina Machado.

Las palabras de Garriga llegan un día después de que Sánchez reprochara a Isabel Díaz Ayuso y a Vox que insulten a “naciones enteras” y pidiera perdón a Lula “en nombre de la sociedad española”. La cumbre de Barcelona se ha convertido así no solo en un foro de coordinación entre dirigentes progresistas, sino también en un nuevo foco de confrontación política interna.

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  1. ¡Sembremos la paz, que ya dejó Abalos la tierra preparada!

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