Al presidente del Gobierno siempre se le ha atribuido un especial olfato para manejar los tiempos políticos y también una especial destreza para moverse en la arena internacional. Arriesgó cuando, apenas unas horas después del estacazo de las autonómicas y municipales de 2023, decidió convocar las generales del 23 de julio, en una maniobra que desconcertó a su propio partido. Arriesgó también cuando empezó a dibujarse un perfil de referente antitrumpista, cuando se negó a un gasto militar del 5% del PIB, cuando recrudeció su combate contra el "genocidio" de Israel en un momento en el que las voces que lo denunciaban eran todavía muy débiles, cuando enarboló el No a la guerra cuatro días después de que EEUU, de la mano de Benjamin Netanyahu, comenzaba a bombardear Irán. Pedro Sánchez fue cincelando poco a poco su figura de líder de la izquierda global. Y este sábado, en Barcelona, viste esos hábitos. Luce esa corona.

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Sobre las 17 horas, él y Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil, clausuran en la Fira de Barcelona la Global Progressive Mobilisation (GPM), el primer gran foro mundial, con vocación de permanencia, que reúne a todas las izquierdas planetarias. Más de 100 partidos, más de 3.000 inscritos, un centenar de paneles, encuentros y mesas redondas. Un evento planteado como el comienzo de la articulación de la alternativa frente a la ola reaccionaria y populista que irradia desde los EEUU de Donald Trump. Sánchez cierra como anfitrión una cita gigantesca en la que, además de los discursos y las conclusiones, buscará consolidarse como el principal referente progresista y némesis del mandatario norteamericano. "El líder europeo que dice no a Trump", tituló el mes pasado The Wall Street Journal, biblia económica del país, después de levantar el interés de muchas otras publicaciones internacionales (y de ver ascender rápidamente el número de seguidores en sus redes sociales, caso de TikTok, la preferida de los jóvenes).

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En una UE ayuna de líderes progresistas, que ha girado con nitidez a la derecha, Sánchez, el tercer miembro más veterano del Consejo Europeo —tras el croata Andrej Plenković y el francés Emmanuel Macron—, es el único jefe de Gobierno progresista de una gran economía. Y el que también sirve de ejemplo, le cumplimentaba este viernes Lula, para muchos mandatarios latinoamericanos de izquierdas. El primer ministro español, presidente además de la Internacional Socialista desde noviembre de 2022, ha cultivado su espacio y le ha ayudado el contexto de una izquierda en retroceso en todo el planeta.

En la Moncloa subrayan que más que cabalgar contra Trump —él mismo pone cuidado en sus discursos de no mentarlo por su nombre explícitamente—, el presidente iza la bandera de "los valores clásicos de la socialdemocracia", y en un momento en el que "esas referencias se esconden", "él mantiene esa bandera levantada, y eso no es fácil, es el valor de nadar contracorriente, cuando es más cómodo nadar a favor".

En la Moncloa destacan que más que un líder anti-Trump, Sánchez iza la bandera de "los valores clásicos de la socialdemocracia", y en lugar de nadar a favor, prefiere "nadar a contracorriente"

La Global Progressive Mobilisation (GPM) es, en realidad, una de las tres citas que acoge Barcelona en apenas 48 horas, todas con el mismo hilo conductor, la vertebración de una alternativa progresista común. Este viernes se celebró la primera, la I Cumbre España-Brasil, liderada por Sánchez y Lula, acompañados cada uno por una decena de ministros, y en la que exhibieron plena conexión personal y política. También dio comienzo la GPM, que continúa este sábado y que cerrarán por la tarde los dos mandatarios. Pero este mismo 18 de abril, a las 10 de la mañana, la misma Fira Barcelona Gran Via será el espacio de la IV Reunión en Defensa de la Democracia, la iniciativa de carácter institucional promovida por Sánchez y Lula en 2024 y que ahora congrega a líderes de más de 15 países y otros representantes gubernamentales de Europa, África, Asia, América Latina y el Caribe.

El secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a su llegada a la Global Progressive Mobilisation (GPM), este 17 de abril de 2026 en la Fira de Barcelona.
El secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a su llegada a la Global Progressive Mobilisation (GPM), este 17 de abril de 2026 en la Fira de Barcelona. | FLICKR PSOE / EVA ERCOLANESE

Entre los asistentes, los presidentes o primeros ministros de México (Claudia Sheinbaum), Colombia (Gustavo Petro), Uruguay (Yamandú Orsi), Sudáfrica (Cyril Ramaphosa), Irlanda (Catherine Connolly), Lituania (Inga Ruginiené), Albania (Edi Rama), Barbados (Mia Mottley) y Cabo Verde (José María Neves), además del presidente del Consejo Europeo, el portugués António Costa. A ellos se unen los vicecancilleres socialdemócratas de Alemania (Lars Klingbeil) y Austria (Andreas Babler), el viceprimer ministro del Reino Unido (el laborista David Lammy), y los vicepresidentes de Botsuana (Ndaba Gaolathe) y Ghana (Jane Naana), y el subsecretario de Naciones Unidas, el británico Guy Ryder. 

La foto de familia de la IV Reunión en Defensa de la Democracia será mucho más nutrida que las tres anteriores, porque acudirán primeros espadas de más países. La novedad: Claudia Sheinbaum

La foto de familia, esta vez, será mucho más amplia que la de anteriores encuentros. En los dos últimos, en Santiago de Chile y en la sede de la ONU, en julio y en septiembre de 2025, participaron, junto a Sánchez y Lula, los mandatarios de Colombia, Uruguay y Chile —Gabriel Boric, ya relevado en la presidencia por el ultra José Antonio Kast—. Ahora, además, se suma una figura muy relevante: Claudia Sheinbaum. Importante tanto por el peso de México como por lo que supone a nivel de relaciones bilaterales, ya que su visita a España significa zanjar años de tensiones diplomáticas que se arrastraban desde la presidencia de su antecesor, Andrés Manuel López Obrador, de su mismo partido (Morena). Sánchez mantendrá un "breve encuentro" con ella en los márgenes de la IV Reunión.

El presidente del Gobierno y secretario general del PSOE pasó este viernes, tras la cumbre bilateral con Brasil celebrada en el palacio de Pedralbes, por el pabellón de la Fira de Barcelona que acoge la GPM. Baño de masas para Sánchez: selfis, besos, saludos. Y después se dirigió hasta el Museu Nacional d'Art de Catalunya (MNAC) para asistir a la cena con los líderes participantes del evento. Para empezar, con Stefan Löfven, el jefe del Partido de los Socialistas Europeos (PES), la plataforma que con la Internacional Socialista y la Alianza Progresista promueve esta asamblea mundial.

Quizá esta sea la cumbre progresista internacional más importante de este siglo. Se produce en el momento más oportuno, donde vamos a decidir y nos estamos jugando qué siglo XXI queremos"

José Luis Rodríguez Zapatero, expresidente del Gobierno y ex secretario general del PSOE

Un foro inédito hasta ahora. "Quizá esta sea la cumbre progresista internacional más importante de este siglo por la movilización, por la participación de más de 50 países, organizaciones y expertos, y por el liderazgo. Se produce en el momento más oportuno, donde vamos a decidir y nos estamos jugando qué siglo XXI queremos", subrayó el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero en un panel sobre igualdad de género en la GPM. El mismo exjefe del Ejecutivo ponía el acento en uno de los claims de esta triple cita: la "gran tarea" pendiente ahora mismo es la consecución de la paz.

Y es que el No a la guerra, el no a la campaña bélica de Trump y Netanyahu en Irán, ha estado muy presente desde el arranque de estas dos jornadas de concentración de las izquierdas en Barcelona. "Entiendo perfectamente cuando dices No a la guerra —le subrayó Lula a Sánchez durante su comparecencia conjunta ante los medios—. Yo también dije No a la guerra cuando asumí la presidencia en 2003, cuando el entonces presidente de EEUU [George W. Bush] pidió que Brasil participara en la guerra de Irak. Le dije que nuestra guerra era otra. Luchamos por una sociedad justa". Brasil y España "están en la misma trinchera", siguió el mandatario latinoamericano, "somos el ejemplo de que es posible construir soluciones a los problemas que nos afectan sin ceder a las promesas vacías del extremismo".

Lula subraya que España y Brasil están "en la misma trinchera" del 'No a la guerra', y Sánchez destaca que la relación entre los dos países va "mucho más allá de lo estrictamente bilateral"

El No a la guerra y la necesidad de dar la batalla mundial a la derecha estuvo muy presente en la rueda de prensa que Sánchez y Lula dieron. Porque, como aseguró el primero, la relación entre España y Brasil "va mucho más allá de lo estrictamente bilateral". El gigante suramericano es "una de las grandes democracias del mundo", una "potencia económica clave", un "actor imprescindible en el grupo de los BRICS [los países emergentes]", es un "motor económico, político y social para toda América Latina y el Caribe. Pero juntos, España y Brasil están llamados a ser los "motores que acerquen aún más a la Unión Europea y a Latinoamérica y el Caribe, dos regiones que comparten valores, aspiraciones esenciales" y que ahora "tienen mucho que ganar" si cooperan, porque en un mundo "cada vez más fragmentado" lo que se reclama es "mayor unidad entre nuestros continentes".

España y Brasil, por tanto, comparten una misma visión del mundo y quieren "redoblar" esfuerzos para "trabajar por la paz y por un multilateralismo reforzado y renovado". "Mientras otros abren heridas, nosotros lo que queremos es cerrarlas y curarlas y dedicarnos a lo importante, a frenar la desigualdad en nuestras sociedades y entre naciones y a dar respuesta a los grandes desafíos como la emergencia climática", siguió Sánchez. Para el presidente español, la paz no es solo "la ausencia de guerra", sino la condición "que hace posible todo lo demás: la prosperidad, la justicia social, la libertad, la defensa de la democracia y su consolidación". Y hoy, agregó, la paz y los valores que la sustentan están siendo "atacados por esa ola reaccionaria, por los autoritarismos, por la desinformación, males que amenazan la fortaleza de las instituciones democráticas". En ningún momento hizó mención a Trump. Pero tampoco hacía falta.

El presidente insiste en que los progresistas quieren un multilateralismo reforzado y renovado, frenar la desigualdad, combatir la emergencia climática, defender la democracia frente a la ola reaccionaria

Lula fue aún más expresivo. Se preguntó cómo está siendo posible que haya ido ganando adeptos "la imbecilidad de un discurso que no tiene ni inicio ni medio ni fin" y que deteriora la democracia, la defensa de la mujer o del racismo. La salida debe ser, defendió, la búsqueda de los progresistas de una alternativa que fortalezca la democracia e impida que se repita lo que ocurrió hace un siglo, cuando Adolf Hitler llegó al poder en Alemania a través de las urnas para acabar aniquilando la democracia.

La materia de temas es común en las otras dos citas: en la reunión institucional En Defensa de la Democracia y en el foro de partidos de la GPM. También es eje central la desinformación y las redes sociales. Lula coincidió con Sánchez en la necesidad de poner coto a estas, para que no dañen a la misma democracia, para que todos volvamos a comportarnos "como seres humanos", porque "Internet no es para el odio ni para transmitir mentiras". "Hoy las redes sociales son un Estado fallido. No hay reglas —alertó por su parte Sánchez—. Las que se aplican en el mundo físico no se aplican en el mundo digital, y eso es una fuente de preocupación no solo para padres y madres, sino hasta incluso para los propios jóvenes".

Los dos mandatarios coinciden en la necesidad de poner coto a las redes sociales que, para Sánchez, son "un Estado fallido", porque "no hay reglas", cuando sí que se aplican en el mundo físico

Lo que se espera de las tres citas de Barcelona es, en definitiva, un grito conjunto. El clamor de todos los progresistas del mundo. De todas las esquinas del mundo. En pie frente a la "ola reaccionaria". "Más internacionalismo", resumió Zapatero, "más unión de todos los progresistas de todos los continentes; sobre todo, determinación y coraje". Vamos, un back to basics, porque a fin de cuentas el socialismo es, por definición, internacionalista.

La GPM, igual que la IV Reunión en Defensa de la Democracia, no son iniciativas altermundistas. Porque ambas, en especial el foro de partidos, forzosamente más amplio, pretenden aunar a los progresistas de todas las partes del globo. Sánchez se revolvió contra la caricaturización que soltó este viernes desde Bruselas la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso. Ella defendió la "foto de la libertad" que este sábado escenificará junto a la líder opositora venezolana María Corina Machado y premio Nobel de la Paz frente a la "reunión de narco-Estados" de Sánchez con dirigentes progresistas.

El presidente evita entrar en la "provocación" de la presidenta madrileña y pide disculpas a los líderes congregados en Barcelona porque España no se siente "representada por los insultos" de la popular

Sánchez ironizó con las "muchas ganas" que tanto Ayuso como Santiago Abascal, presidente de Vox, demuestran tener para "participar activamente" en la cumbre progresista. Pero lo hacen a su "estilo", "a codazos, insultando, faltando el respeto, ya no solamente a personas democráticamente elegidas, sino hasta incluso a países enteros, a naciones enteras".

GRAF3596. BARCELONA, 17/04/2026.- El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (d), y el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva (i), presiden la primera cumbre entre ambos países en la que ratifican su apuesta por políticas progresistas como la respuesta más eficaz frente al populismo. EFE/ Quique García
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (d), y el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva (i), se dirigen a la rueda de prensa de cierre de la primera cumbre entre los dos países, este 17 de abril de 2026 en el palacio de Pedralbes, en Barcelona. | EFE / QUIQUE GARCÍA

El presidente incidió en que no iba a dar a Ayuso y Abascal el "gusto" de entrar en su "provocación". En su lugar, lo que iba a hacer es "pedir disculpas en nombre de la sociedad española" a todos los líderes que participan en las citas de este fin de semana. "Porque lo que está claro —razonó Sánchez es que la sociedad española, que es abierta, hospitalaria y respetuosa, no se siente representada por esos insultos de la presidenta de la Comunidad de Madrid". Ayuso no deja de ser, para los socialistas, la traslación de Trump a escala nacional.

El líder socialista cree también que alimentando su perfil internacional obtendrá el combustible para poder activar sus bases. Si Vox fue la gasolina en 2023, Trump podría serlo en 2027

Dos actos mayores jalonan este sábado. La foto institucional con los presidentes, primeros ministros y representantes gubernamentales y el cierre de la GPM, conducido por Sánchez y Lula. Barcelona entronizará al jefe del Ejecutivo español como el referente de la izquierda mundial, como el látigo de Trump, como el dirigente que se erige en su antítesis, aun sin nombrarlo. Él está convencido de que es su responsabilidad personal dar la batalla para frenar la ola ultra. Pero en esa guerra encuentra combustible también para las elecciones que vendrán en España, claro. Porque al final todo tiene un reverso, una cara b, y son las urnas. Y el presidente alimenta su perfil internacional con la esperanza de que se convierta, a la postre, en el fuego que necesitan sus bases para activarse. Si Vox fue la gasolina de las generales de 2023, el líder socialista espera que lo sea Trump en las de 2027.