El Gobierno mira ya a la madrugada del sábado al domingo. Considera que ya ha atravesado la parte "más delicada" de la comunicación de la recepción en Canarias del crucero de bandera neerlandesa MV Hondius: ha logrado rebajar el choque con el presidente de las islas, Fernando Clavijo, y ha dejado claro que impondrá las cuarentenas a los 14 pasajeros españoles del barco en caso de que alguno de ellos se negara, pese a que la ministra Margarita Robles hablara inicialmente de que el aislamiento sería "voluntario". "Encarrilados" ambos asuntos, el objetivo es que el desembarco de las 151 personas que van a bordo de 23 nacionalidades distintas —147 pasajeros y tripulantes, más expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y del Centro Europeo de Prevención y Control de las Enfermedades (ECDC)— y su repatriación se haga de manera limpia. Sin incidentes. Mostrando al mundo que España es capaz de manejar una nueva emergencia sanitaria. La del hantavirus. El nombre que ha inundado la actualidad de toda la semana. Que ha llenado páginas y horas y horas de programas de radio y televisión.

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La coalición de PSOE y Sumar está convencida de que si todo sale bien, el Ejecutivo en su conjunto saldrá "reforzado" y la oposición, que ha encontrado en la gestión de la acogida del crucero un nuevo motivo de confrontación con Pedro Sánchez, quedará desnuda en sus críticas. En sus acusaciones de "caos", en sus hipérboles por las "contradicciones" entre los ministros, en su falta, señalan en la Moncloa, de "patriotismo" y de "solidaridad".

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Pero también en el Gobierno son conscientes de que la semana ha tenido altibajos, y que precisamente uno de los obstáculos que ha tenido que superar, y que les ha generado incomodidad, es la cierta confusión sobre la obligatoriedad de las cuarentenas a los 14 españoles que serán trasladados al hospital militar Gómez Ulla de Madrid. Robles apuntó, el miércoles por la tarde, en unas declaraciones a los medios, que esas 14 personas se someterían al aislamiento "siempre que voluntariamente quieran", dado que es una medida privativa de libertad, para lo que tendrían que firmar un consentimiento informado. El problema estaba en una palabra, "voluntariamente". Se quedaba más que corta, porque el Gobierno manejaba un escenario hipotético: el de forzar la reclusión de los pasajeros españoles en el Gómez Ulla en caso de que no la aceptaran de buen grado.

En la misma noche del miércoles, la secretaria general de Protección Civil y Emergencias, Virginia Barcones, la alto cargo de Interior encargada del operativo técnico de recepción del MV Hondius, apuntaba en Hora 25 (SER) en esa dirección: "Estoy convencida de que van a querer estar en el mejor sitio, pero el Gobierno va a tomar las medidas legales necesarias para garantizar la salud pública".

Al día siguiente, y desde primera hora, la ministra de Sanidad, Mónica García (Sumar), dejaba más claro aún que las cuarentenas deberán cumplirse. Sí o sí. El Ejecutivo, dijo en Hoy por hoy (SER), cuenta con "instrumentos legales suficientes para adoptar las medidas legales necesarias para proteger la salud pública". Y citó la herramienta más evidente, la ley orgánica 3/1986 de medidas especiales en materia de salud pública, que faculta a las autoridades sanitarias a "adoptar las medidas oportunas para el control de los enfermos, de las personas que estén o hayan estado en contacto con los mismos y del medio ambiente inmediato, así como las que se consideren necesarias en caso de riesgo de carácter transmisible". Esas medidas podrán ser tomadas "cuando así lo exijan razones sanitarias de urgencia o necesidad", prescribe el artículo 1 de la misma norma.

Poco después, llegó otra corrección a la titular de Defensa. En este caso, no desde un miembro del Gobierno de Sumar, sino de un ministro de la total confianza de Sánchez, Félix Bolaños. En el mismo sentido que García: "Existen herramientas legales para proteger y garantizar la salud pública. Estoy seguro de que la ministra Robles también quería decir eso". Sin forzar un choque más duro, tanto Bolaños como la responsable de Sanidad venían a decir lo mismo: en caso de que alguno de los 14 pasajeros españoles se negara a aislarse, se le obligará a hacerlo en el Gómez Ulla porque por encima de su decisión personal está la protección de la salud pública, un bien superior.

Más tarde, fue la propia Moncloa la que distribuyó un documento en el que detallaba el "amplio marco normativo" de que dispone el Estado para poder imponer cuarentenas: la citada ley orgánica 3/1986, de medidas especiales en materia de salud pública; la ley 14/1986, general de sanidad —que atribuye al Gobierno central, con arreglo al artículo 149.1.16ª de la Constitución, la competencia exclusiva en materia de sanidad exterior—, y la ley 33/2011, general de salud pública —que obliga a las administraciones a velar por la salud de la población, habilitando al Estado para la vigilancia de la sanidad exterior y la prevención de enfermedades en la frontera—. El Ejecutivo ya recalcaba en su escrito que el ejercicio de esas competencias debía ajustarse al principio de "proporcionalidad como garantía esencial frente a la restricción de derechos fundamentales" y advertía de que las medidas de limitación o restricción de derechos fundamentales, como la cuarentena obligatoria, quedan sujetas a la "autorización o ratificación judicial", según impone el artículo 8.6 de la ley reguladora de la jurisdicción contencioso-administrativa.

Con todos esos pasos, la Moncloa, de la mano de Sanidad, pretendía cerrar la vía de agua abierta y que había sido aprovechada por el PP. La portavoz parlamentaria de los conservadores, Ester Muñoz, subrayaba este jueves que tenían que ser los técnicos los que decidieran si debiera cuarentenarse a los españoles del Hondius, y añadió que la gestión de esta crisis por parte del Ejecutivo estaba siendo el "caos absoluto", tanto por la falta de comunicación con los gobiernos autonómicos y con el PP como por las "contradicciones" entre los ministros, por las diferencias de Defensa y Sanidad. Claro que Génova tampoco tenía muy claro que hacer, porque mientras Muñoz se remitía a los técnicos, la dirigente Cuca Gamarra señalaba que lo "lógico" era el aislamiento de los 14 nacionales del barco.

Con el paso de las horas, en el equipo del presidente se escucha, como poco, cierta incomodidad con lo ocurrido, con el vendaval provocado por las declaraciones de Robles, considerada habitualmente un verso suelto dentro del Ejecutivo aunque indudablemente leal a Sánchez. "Suele meternos en líos. Se equivocó mucho esta vez", apunta con irritación un miembro del círculo más próximo al líder socialista. En el corazón del Ejecutivo subrayan que la mejor prueba de que no gustaron las palabras de la titular de Defensa es que fue matizada públicamente no solo por García, sino por Bolaños, mano derecha absoluta de Sánchez. Es decir, ya no se trataba solo de un enfrentamiento más entre Sumar y el PSOE, sino una reconvención verbalizada, con lógica contención, por el hombre fuerte del Gobierno.

Ha molestado también en la sala de máquinas del Ejecutivo que Robles se pronunciara sobre una materia que no es de su estricta competencia, dado que Defensa sí será protagonista de los desplazamientos, en avión militar, desde el aeropuerto de Tenerife Sur —a diez minutos en bus del puerto donde fondeará el Hondius, el de Granadilla de Abona— hasta la base de Torrejón de Ardoz, en Madrid. Pero si se ha elegido el Gómez Ulla para la atención a los españoles ocupantes del buque es porque es de titularidad estatal y porque cuenta con ocho unidades de aislamiento y tratamiento de alto nivel (UATAN), la mitad de las existentes en toda España, y en las que ingresarán aquellos que sean diagnosticados como positivos por hantavirus.

En Sanidad admiten que sí, que Robles "metió la pata". Aunque no son especialmente duros con ella: "La ministra tenía parte de razón. Ella habló como jurista [cuando Sánchez la fichó para sus listas en 2016, era magistrada del Tribunal Supremo], y dice lo obvio, que hay que recabar el consentimiento informado. Lo que no añadió es que si no hay firma voluntaria el Estado tiene mecanismos para imponer el aislamiento, y por eso tanto Mónica como Félix la matizaron. Pero le salió así —disculpan fuentes próximas a García—. Y hay que tener en cuenta que ahora no tenemos el apoyo de un real decreto de alarma [como los aprobados en la pandemia de covid-19], y no puedes recluir sin justificación. Si hay que obligar a la cuarentena, hace falta la autorización judicial. Pero, en todo caso, el lío ha quedado desactivado ya. Con Clavijo está encauzado y Robles fue matizada y corregida. El tema ya murió este jueves".

Además, los cruceristas españoles, todos ellos por ahora asintomáticos, señalaron en una videollamada mantenida este viernes a mediodía con la ministra de Sanidad y el equipo de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES) su colaboración, pero también su petición de que se traslade a la población que no suponen "un riesgo para la salud". También expresaron una "cierta sensación de miedo o de inquietud por alguna de las manifestaciones que se han podido hacer en contra de su llegada", según relató el secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, en rueda de prensa conjunta con la secretaria general de Protección Civil, Virginia Barcones. "Ninguno se ha opuesto a la cuarentena", completó el número dos de García en Hora 25 este viernes.

De manera oficial, en la Moncloa intentan rebajar lo sucedido: "Cuando ella habla el miércoles, en esas primeras horas, todavía no estaba todo aterrizado. Margarita es jurista y tiene una opinión formada y ella contesta y dice que la cuarentena será voluntaria". Y en ese punto, asumen, "se pudo equivocar", pero "hay que tener en cuenta que la propia OMS te apunta a forzar cuarentenas cuando se trata de contactos estrechos". Robles, añaden, "no es además la portavoz de esta crisis, por lo que respondió con la información que tenía". "No dijo nada que no fuera verdad, ni nada grave", y además apenas una hora y media después "Barcones lo explicó en la SER". En el equipo del presidente se quejan de que la derecha haya funcionado como una "maquinaria perfectamente engrasada" levantando una polémica "ficticia y falsa". Lo que desde luego descartan en la Moncloa es que Robles deba disculparse, porque "no dijo nada incorrecto" y "no va a caer en esa trampa de la derecha". "Los españoles procedentes del barco harán cuarentena, y es una irresponsabilidad, pero no de Robles, dar a entender lo contrario", zanjan. "Estamos intentando dar toda la información con todas las garantías que podemos. Ya sabemos que estas situaciones no son fáciles", excusa otro altísimo mando del Ejecutivo.

Desde Defensa, mientras, prefieren no dar más hilo a la cometa. Fuentes del entorno de la ministra, consultadas por este diario, se limitan a señalar que "no hay nada más que añadir" y que ella no aseguró nada inconveniente.

El enfado del Gobierno si es visiblemente más pronunciado con el presidente de Canarias, Fernando Clavijo, que el miércoles cargó duramente contra el Ejecutivo por la "falta de información" y porque no entendía por qué el pasaje tenía que ser desembarcado en Tenerife y no era repatriado a sus países de origen desde Cabo Verde. Sanidad sí era, durante buena parte del martes, reticente a la idea de que el Hondius hiciera escala en las islas, pero tras la petición formal de la OMS, España aceptó. Y lo hizo por razones "éticas, morales" y también "legales", porque el país, miembro del organismo dependiente de la ONU, está obligada a cumplir con sus compromisos internacionales y, en concreto, con el artículo 44 del reglamento sanitario internacional.

Clavijo acabó reconociendo este jueves que sí había estado en contacto en varias ocasiones el martes con García y que ella le llamó poco antes de su rueda de prensa conjunta con el titular de Interior, Fernando Grande-Marlaska, pasadas las 14 horas del miércoles. La tensión entre los dos gobiernos se rebajó cuando pactaron, este jueves, que el Hondius no atracaría en Granadilla de Abona: el barco, que llegará en la madrugada del sábado al domingo, fondeará cerca de la costa y sus ocupantes serán evacuados con la luz del día, por países y en zódiacs de un máximo de cinco personas, y solo saldrán del buque cuando su avión respectivo esté en condiciones de despegar, según garantizaron Padilla y Barcones este viernes.

En el Gobierno insisten en que el flujo de información ha sido constante, incluso antes de que se planteara el problema: el lunes, ya el ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres (expresidente de las islas), conversó con Clavijo. "No hemos ocultado nada. Se queja de que no le damos el informe de la OMS que justifique que no se puede desembarcar a los pasajeros desde Cabo Verde. Lo que nosotros tenemos es la carta del director general de la OMS al presidente. ¿No se fía de lo que dice, no se fía de la OMS?", se preguntan en la Moncloa. En el Ejecutivo culpan al presidente canario de haberse comportado, en los primeros días de la crisis, de manera "irresponsable" y de haber "contribuido a generar un miedo injustificado en la población", "y eso es lo último que debe hacer un dirigente político".

Clavijo pidió el miércoles una reunión urgente con Sánchez. Se intercambió mensajes con él. Pero ambos no conversaron telefónicamente hasta la tarde del jueves, "en el marco de la colaboración entre instituciones y la lealtad institucional que requiere el momento". En la Moncloa defienden que la llamada se produjo cuando debía, que no llegó tarde, porque el jefe del Ejecutivo canario estuvo "informado por Torres y García" y su equipo también. "Necesitaba información técnica, y se le dio, y se le incorporó a los órganos de coordinación", esgrimen, y el miércoles él se limitó a escribir mensajes a Sánchez, "no es que le llamara y el presidente no le cogiera o no le devolviera la llamada". Y a la acusación del Ejecutivo del archipiélago de que no se le consultó la decisión final de recepcionar al Hondius, en el Gobierno central recuerdan que no estaban "obligados a consultarle nada", porque las competencias en materia de sanidad exterior son exclusivas del Estado.

"El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, formaliza la petición a España en una carta que es consecuencia de una reunión en la que están los organismos competentes: el Gobierno de España, la Comisión Europea y la propia OMS. Canarias estaba representada en esa reunión, porque la representa el Ejecutivo central. Es que hablamos de salud pública internacional. ¿Qué quería Clavijo, opinar de manera distinta al Gobierno?". Desde la Moncloa recuerdan al presidente de las islas, líder a su vez de su partido, Coalición Canaria, que no tiene silla en el Consejo de Ministros —por lo que no podía participar en el encuentro de Sánchez con los titulares de Sanidad, Interior, Transportes y Política Territorial del miércoles—, ni en la OMS, ni en la Comisión. "Igual que nosotros tampoco tiene asiento en su Consejo de Gobierno".

La irritación es máxima. El Ejecutivo, así, acusa a Clavijo y su Gobierno, que comparte con el PP, de ser "insolidarios e inhumanos", además de "poco patriotas", porque en el Hondius viajan 14 españoles. Es más, aseguran que si el presidente del archipiélago no ha podido explicar las razones por las que se niega a que el buque se acerque a su comunidad es porque ha caído, simplemente, en el "populismo". Este viernes, Clavijo seguía desescalando. En una entrevista con El País afirmaba que no se quedará "tranquilo" hasta que no despeguen los aviones con los pasajeros rumbo a sus países. Y agregaba que su desencuentro ha sido "de gestión", pero no "político". "Seguimos sin entender por qué España asumió, además sin llamar al Gobierno de Canarias, el desembarco de este buque en territorio canario, sin tener ninguna obligación legal de hacerlo. Pero más allá de eso, desde el acuerdo con la ministra se están celebrando reuniones dos veces al día con miembros del Ejecutivo, y vamos despejando incógnitas. Estamos en el mismo país y lo que estamos haciendo ahora es arrimar el hombro para que esto salga de la mejor manera posible, con todas las garantías para la ciudadanía canaria y también para los pasajeros", indicaba.

Clavijo, por tanto, mira ya hacia adelante. Al momento de acogida del navío y de envío del pasaje. El punto más crítico de un complejo operativo logístico. En el Gobierno, tanto PSOE como Sumar están seguros de que si todo sale según lo previsto, quedarán "reforzados". "El foco ahora mismo es muy alto, pero si no hay ningún contratiempo, quien sale mal parada es la oposición del PP, que está en una campaña de acoso y derribo contra nosotros, y más en plena campaña de las elecciones en Andalucía", indican desde el círculo de la ministra García. "Cuando viene una crisis, el ciudadano sabe que tener a Sánchez al frente es garantía de éxito y basta con escuchar lo que dice el PP. El ciudadano sabe de la importancia de tener buenos gestores".