España

García-Page pide de nuevo cuestión de confianza o elecciones

El aplazamiento de la declaración de Zapatero ante el juez alarga la incertidumbre y la ansiedad en el PSOE

La estrategia de defensa del expresidente desbarata la actividad del Gobierno | Ahora tendrá que esperar dos semanas más antes de escuchar sus explicaciones

MADRID, 26/05/2026.- El ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, interviene durante la sesión de control al Gobierno celebrada este martes en el Senado en Madrid. EFE/ Kiko Huesca
El ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, durante la sesión de control al Gobierno este 26 de mayo de 2026 en el Senado. | EFE / KIKO HUESCA

El apoyo de la cúpula socialista y del Gobierno a José Luis Rodríguez Zapatero continúa adelante. Y no va a cambiar. Hasta ahora, la siguiente meta volante llegaba el 2 de junio, la fecha prevista para su declaración ante el juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama. Pero ya no. Su defensa letrada solicitó un aplazamiento de su citación por la extensión del sumario, a la que tuvo acceso este lunes, como todas las partes. El magistrado aceptó y situó su comparecencia el 17 y 18 de junio. Dos semanas más de margen para Zapatero pero también dos semanas más de incertidumbre y ansiedad para su partido, que no obstante respeta y comprende plenamente la petición de su exlíder.

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Para los socialistas, navegar con esta investigación es cada día más incómodo. Por su enorme y obvia dimensión política, por la explosión de titulares un día tras otro que han ido copando lógicamente la actualidad española desde hace más de una semana. Jamás un expresidente del Gobierno había sido imputado judicialmente. Pero lo que más ansían sus compañeros de partido es que se pueda explicar y "desmonte" una a una las acusaciones que recogió el juez en su auto, sustentado por los indicios recabados por la Unidad de Delitos Económicos y Fiscales (UDEF) de la Policía Nacional. Zapatero, el martes 19 de mayo, cuando se conoció su citación ante Calama, lanzó un breve vídeo antes de que se conociera su resolución en el que aseguraba que "jamás" había realizado "ninguna gestión ante ninguna administración pública" en relación con el rescate de la aerolínea Plus Ultra, asunto en el centro de las pesquisas. También aseveró que "jamás" ha tenido una mercantil "ni directamente ni a través de terceros ni en España ni fuera de España".

Ya entonces el exmandatario prometió que atendería a los medios de comunicación. Pero, por consejo de su letrado, el procesalista Víctor Moreno Catena, ha optado por guardar silencio y reservar sus explicaciones para el juez, para no indisponerle y por lógica prudencia. Sí eligió una voz autorizada para trasladar sus mensajes, el consultor político Luis Arroyo, presidente del Ateneo de Madrid, y que desde este lunes ya estuvo ejerciendo ese papel. Pero Arroyo, obviamente, no es él.

Zapatero se enfrenta a un interrogatorio complejo y, previsiblemente, largo, razón por la que el magistrado ha reservado dos días, 17 y 18 de junio. La investigación acumula unos 700 archivos y miles de páginas de sumario. De entre todos esos documentos destacan, obviamente, el auto del juez, de 85 páginas, y los dos informes de la UDEF que le sirvieron de hilo conductor para señalar al expresidente como "vértice" de una presunta red organizada y estable de tráfico de influencias que habría "actuado en favor" de Plus Ultra. Los beneficios económicos de esa supuesta trama habrían sido canalizados a través de una estructura societaria en la que Julio Martínez Martínez, empresario alicantino y amigo de Zapatero, ejercería de testaferro, y en la que se integra Whathefav, la mercantil de las hijas del exlíder socialista, Laura y Alba.

El 'caso Zapatero' hiere e incomoda mucho al Gobierno y al PSOE. López sí manifestó su confianza "plena" en su inocencia, pero Saiz no quiso ser lógicamente portavoz del expresidente

El caso Zapatero hiere e incomoda al PSOE. Mucho. Este martes, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, el más explícito en la defensa del expresidente fue el titular de Transformación Digital, Óscar López, quien recordó que lo conoce desde hace 26 años —formó parte del equipo de Organización que montó Pepe Blanco en Ferraz tras la victoria del 35º Congreso Federal, en 2000— y que, aunque no había hablado con él desde su imputación, confía "plenamente en su inocencia". La portavoz, Elma Saiz, se limitó a asegurar que este es "el momento de que trabaje la Justicia". "Colaboración, respeto absoluto y confianza en la labor de la Justicia", añadió, para después incidir en el respeto a la presunción de inocencia. La ministra renunció a ejercer de portavoz de Zapatero, porque esa tarea, lógicamente, le corresponde a él.

En el Ejecutivo se resignan a que se alargue la incertidumbre dos semanas más y asumen que el expresidente no hablará hasta que comparezca ante el juez. "Tenemos que respetar su decisión de acudir primero ante el magistrado. Y sobre el aplazamiento, hay que respetar que quiera ejercer su derecho a la defensa. Es algo con lo que tenemos que convivir. El Gobierno tiene que atender a los hechos y adaptarnos a los tiempos judiciales. Hay que ser prudentes. Confiamos en su inocencia, porque no vemos nada que pruebe un hecho delictivo. Nos queda esperar a que dé explicaciones", indicaban fuentes de la Moncloa.

Tenemos que respetar su decisión de acudir primero ante el juez. Y sobre el aplazamiento, hay que respetar que quiera ejercer su derecho a la defensa. Hay que ser prudentes", dicen en Moncloa

En realidad, lo que ocurre ahora es que el Ejecutivo va a quedar sujeto 15 días más a la estrategia de defensa de Zapatero. El sueño de poder pasar página el 2 de junio no se cumplirá. Y esas dos semanas de margen supone, para Sánchez, estirar el calvario, dar más munición a la derecha, no escapar de un tema que continuará dominando la agenda política y, que por tanto, tiene capacidad de opacar todo lo demás. Pero no hay otra vía para el Gobierno más que aguantar la presión. Lo único que podrá conceder algo de aire al presidente es la visita apostólica del papa León XIV a España, del 6 al 12 de junio. La sensación de que se entra en tiempo muerto, en bloqueo, la dieron unas palabras del titular de Cultura, Ernest Urtasun, portavoz de Sumar: "Zapatero le debe una explicación a la sociedad española y cuanto antes la dé mejor". La estrategia procesal del expresidente desbarataba así los planes del Ejecutivo.

"El tiempo de la Justicia"

El Senado acogía este martes sesión de control al Gobierno. Los ministros intentaron esquivar en público y en privado las preguntas sobre el expresidente, señal de que esta cuestión no es nada confortable para ellos. A fin de cuentas, Zapatero era hasta ahora el corazón del socialismo y del conjunto de la izquierda, un referente moral y político de primer orden. El ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, se manifestó cauto ante la pregunta de la portavoz del PP, Alicia García, que, burlándose, había emplazado a los socialistas a que hicieran "caso a Felipe González". Es decir, que "convoquen elecciones y pongan a Zapatero de número dos" de la lista que encabece Sánchez. "Usted no necesita procedimiento judicial, usted ya ha condenado al presidente Zapatero", aseguró Bolaños quien, como Saiz, recalcó que "este es el tiempo de la Justicia".

El discurso público se modula, pero en privado el apoyo sigue siendo total a Zapatero, porque se cree que no hay pruebas que lo incriminen. El Gobierno sí que no comentará los detalles del sumario

En los pasillos de la Cámara alta, varios ministros señalaban que "nada" había cambiado respecto a la semana pasada. Es decir, que el Gobierno no empezaba a poner distancias respecto a Zapatero. La "confianza", pues, sigue. "No tengo ningún elemento para desconfiar de él. Que alguien me demuestre lo contrario", sentenciaba uno de ellos. En lo que no quiere entrar el Ejecutivo es en el comentario de los detalles del sumario. No va a profundizar en cuestiones que, por ejemplo, han comido infinidad de titulares en las últimas horas, como el centenar de joyas que la Policía halló en la caja fuerte de la oficina del expresidente en el número 35 de la calle de Ferraz —la sede federal del partido está cerca, en el 70—. Piezas que la Policía mandará tasar a un joyero para calcular su valor. "No vamos a ponernos a discutir cada línea del sumario", apuntaba un miembro del Gobierno.

La espera hasta el 17 y 18 de junio no será cómoda para los socialistas. Pero no les queda otra. "Igual tenemos ya ensayada un poco la resistencia", bromeaba un ministro. "Es verdad que es una putada, pero Zapatero tiene derecho a organizar su defensa", opinaba un senador socialista que, como todos los dirigentes consultados, mantiene la confianza en él. Porque en el partido sigue extendida incredulidad. La sensación de que no puede ser. Los cuadros se fijan en que no han aflorado más que "conversaciones de terceros", indicios, pero no pruebas que le señalen y mucho menos que le sitúen, como cree el juez, en la cúspide de una supuesta red delictiva. En las bases, como narran varios responsables, la indignación es aún mayor y ha prendido la tesis de que la Justicia tiene enfilado al PSOE y a Sánchez. "A mí algunos de los nuestros se me ha puesto a llorar", comenta de manera gráfica un destacado senador.

Queremos acabar con este asunto cuanto antes. Y veíamos el día 2 de junio como un día para cerrar página. Eso tristemente ya no va a ser posible", manifiesta un barón provincial

"La gente quiere creer que no hay nada de cierto en esto —manifiesta un barón provincial—. Queremos acabar con este asunto cuanto antes. Y veíamos el día 2 de junio como un día para cerrar página. Eso tristemente ya no va a ser posible. No solo por el retraso, sino porque estos procedimientos van para largo". "Yo solo deseo que salga bien —apunta una portavoz territorial—. Yo creo que nuestra gente está en que se tome el tiempo que necesite, pero que desmonte todo. Claro que si el calvario se acabase con su declaración...". "La incertidumbre es siempre mala para el ambiente y las presiones no pararán. La única esperanza es que gane tiempo para que pueda defenderse mucho mejor", remacha otra líder del partido otra provincia. Para una dirigente muy veterana, "es normal" que el exmandatario quiera disponer de más tiempo, pero eso "no tranquiliza nada" a los suyos.

Los socialistas están "rotos"

En la cúpula parlamentaria socialista también se confiesan comprensivas con la decisión de Zapatero de pedir posponer su declaración (requerimiento aceptado por el juez). "Yo lo entiendo. ¿Que hay desasosiego? Pues sí. Pero a mí lo que me preocupa no es el tiempo hasta entonces, sino el día que comparezca ante el juez. Él se juega mucho y por ende todos con él", indica un miembro de la dirección en las Cortes que explica por qué ese hipotético proceso de distanciamiento del expresidente no puede darse de la noche a la mañana sin elementos más sólidos: "Es que para soltar lastre tenemos que ver pruebas de lo que se está diciendo. Y por ahora yo no veo punible nada, por mucho que vea indicios que son feos".

¿Que hay desasosiego? Sí. Pero lo que me inquieta", señalan desde la cúpula parlamentaria, "es el día que vaya ante el juez. Zapatero se juega mucho y por ende todos con él"

El dirigente Nando Pérez Gil, secretario de Comunicación del PSOE andaluz, la federación más numerosa del partido, dibujaba gráficamente el sentimiento que impera puertas adentro: en el PSOE están "rotos", "no hay un socialista que no esté destrozado", toda la formación quiere "seguir creyendo en que lo que se está diciendo no sea verdad".

Lo que no está en el horizonte de Sánchez, en ningún modo, es ninguna de las dos fórmulas que planteaba este martes, con su rotundidad habitual, el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page. A su juicio, el líder socialista debería someter a una cuestión de confianza o convocar ya elecciones. El barón regional, en declaraciones a los medios en Toledo, consideró que la imputación de Zapatero es una "prueba enorme" para el partido y sobre todo para quienes, como él, han depositado "mucha confianza en determinadas personas". "Pienso que este es el momento de mayor riesgo para el PSOE en toda la democracia. Y es muy difícil que no estemos profundamente preocupados", sostuvo, añadiendo que, más que inquietos, los socialistas pueden sentirse "enormemente decepcionados".

No habrá adelanto de las generales

Page deseó que la situación del expresidente "se pueda aclarar en lo personal" y le deseó "lo mejor", pero advirtió de que este capítulo no se puede ver de manera aislada, sino que pesa el efecto suma, que hace "mucho tiempo" que "un escándalo tapa a otro". Recordó que por eso hace un año, en el comité federal del 5 de julio, pidió a Sánchez que se sometiera a una cuestión de confianza o llamase a las urnas, algo que cree que hoy más urgente, porque el PSOE ha de "poner el interés de España por encima del interés" del partido. Si hace un año afirmó que "prolongar la agonía perjudicaba a la inmensa mayoría, aunque pudiera beneficiar a unos pocos", hoy cree que "prolongar la agonía ya ni siquiera a unos pocos les puede beneficiar". "No siempre los intereses de un partido coinciden con los de sus dirigentes", apostilló. Por la noche, en Onda Cero, en La brújula, subrayó que "difícilmente" se puede desligar la actividad de Zapatero del actual Gobierno.

El único respiro que podrá tomarse el presidente es la visita apostólica del Papa a España, del 6 al 12 de junio. Hoy despacha con él en el Vaticano, y tras el encuentro responderá por vez primera sobre ZP

Las palabras de Page irrumpieron al final de la rueda de prensa de los ministros Saiz y López en la Moncloa, aunque la portavoz, en respuesta a PNV y Coalición Canaria, que piden también elecciones este año, ya respondió que el Gobierno "no comparte" ese criterio, porque la legislatura en modo alguno está agotada y el Ejecutivo "trabaja todos los días para alcanzar acuerdos". Ni en Ferraz ni en el Gabinete se inmutan por las palabras de Page. Es el barón más distanciado, el más crítico de todos, y la sima con Sánchez no para de crecer. En la Moncloa y en el partido asumen que el presidente continuará con su hoja de ruta prevista y que precisamente ahora ir a unas generales, con el caso Zapatero abierto de par en par, sería catastrófico.

Este miércoles, Sánchez responderá por primera vez las preguntas de la prensa sobre esta investigación. Lo hará desde Roma, tras ser recibido en audiencia con el papa León XIV y despachar después con el secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin, como prolegómeno de la visita apostólica del Pontífice a España. El único respiro que puede encontrar el presidente en una agenda absolutamente dominada por la imputación de Zapatero. Quizá, el mayor agujero de una legislatura endiablada.

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