España

Un adelanto electoral les trastocaría sin refundación

El 'caso Zapatero' y el blindaje al Gobierno llevan a Sumar al límite en la legislatura

Compromís y Más Madrid reclaman más explicaciones a Sánchez. Continuar en el Consejo de Ministros sin capacidad legislativa y para frenar al PP agita a Génova

La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, y el representante de IU en el Congreso, Enrique Santiago, durante un pleno en el hemiciclo
La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, y el representante de IU en el Congreso, Enrique Santiago, durante un pleno en el hemiciclo | Europa Press/ Matias Chiofalo

La sala de comparecencias de prensa del Congreso de los Diputados dejó patente este martes los matices con los que los diferentes grupos que integran el espacio plurinacional Sumar afrontan la nueva crisis que, indirectamente, afecta al Gobierno de coalición. También las dificultades del espacio magenta, en pleno proceso de refundación y aún con múltiples incógnitas por delante.

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La imputación del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero pone de nuevo en un brete al PSOE, a punto de cumplirse un año de la última gran crisis de partido y en Moncloa por las investigaciones judiciales y policiales por presunta corrupción de figuras ligadas al partido, en su caso, del exsecretario general, Santos Cerdán. Y mientras que el sector dominante de Sumar marca distancias entre el caso de Cerdán y lo que viene publicando la UDEF con el proceso abierto en la Audiencia Nacional contra Zapatero, otras formaciones del espacio de corte autonómico, como Compromís o Más Madrid, elevan el tono. En ambos casos se reitera la presunción de inocencia.

Por un lado Movimiento Sumar o Izquierda Unida, las dos formaciones estatales del espacio, y Catalunya en Comú, consideran que el Gobierno ha dado las explicaciones pertinentes con lo que por ahora se sabe del asunto que afectaría a Zapatero. Creen que incluso el ministro de Transportes se ha implicado en ellas en lo que al rescate de Plus Ultra se refiere. Están abiertos a que se ahonde desde el Gobierno de requerirse por novedades o presión ciudadana, pero descartan reclamar una comparecencia a Sánchez. "La situación no es como hace meses. Pero si tiene que haber comparecencias, las habrá", traslada una fuente de la cúpula de la confluencia.

Mientras no afecte a ningún ministro del actual Gobierno o a un alto cargo, y si no hay financiación ilegal del PSOE, respaldan que la apuesta debe ser la de sostener el Ejecutivo hasta las próximas elecciones generales. Así lo perciben en IU y lo reiteró la portavoz de Sumar en el Congreso, Verónica Martínez Barbero.

En contraste, Más Madrid -implicado directamente en el proceso de refundación- y el ala más pactista de Compromís, Iniciativa, que sigue ligado a Sumar en el Congreso, se muestran más distantes y reclaman más exigencia a Sánchez. Sin romper, pero aclarando qué supone esto para el PSOE, para el Gobierno y si la coalición puede estar tranquila de que esto no irá a más. Tesh Sidi, de Más Madrid se limitó a exigir mayor rendición de cuentas. Duro fue el diputado de Compromís, Alberto Ibáñez, expresó que "la situación es grave, muy grave" este martes. "El sumario huele muy mal y debe haber una reacción completamente contundente por parte del PSOE. No entiendo por qué su secretario general -Sánchez- se ha escondido y no da explicaciones".

Con la refundación de fondo y sin mayoría parlamentaria

Los socios integrados en Sumar se encuentran descolocados ante este nuevo escenario, que complica ya más aún el previo, después de un mayor desgaste electoral en urnas en este ciclo de comicios autonómicos y de mayor distanciamiento con socios fundamentales para la legislatura como el PNV. Es más, se da cuando sigue sin haber noticias desde febrero sobre los aparentes avances de diálogo entre socios de confluencia y el resto de esa izquierda, sin nombres de la nueva marca o perfiles que podrían pilotarla. Solo está la sugerencia de que todas las izquierdas alternativas se reúnan tras el verano para abordar qué quieren ser, por lo que se prevé que se alargarán los trámites.

La posibilidad de adelanto electoral pone en riesgo al espacio de Sumar, sin una propuesta aún clara ni liderazgo

El blindaje hecho al Gobierno para su continuidad estos días, evoca dos lecturas. La primera hay un temor claro a que se produzca una convocatoria de elecciones inminente que pille a los socios en plena construcción de un espacio con el que quieren mostrar músculo después de una caída en picado en las encuestas. Por otro lado, hay preocupación a que este momento, donde no hay un desgaste profundo, Sánchez capitalice una buena parte de su electorado que le valga para salvar los muebles aunque quede en la oposición. Las encuestas sitúan trasvases de hasta el 20% del electorado, a lo que se suma otro 20 puntos que iría a Podemos. La segunda, dentro del Gobierno se puede seguir marcando perfil electoral frente a un PSOE que no cede a las reclamaciones en materia de vivienda a Sumar, su principal elemento de distinción.

El compromiso público trasladado por los magentas en las últimas horas es la de dar continuidad al Ejecutivo para evitar un vuelco electoral de PP y Vox, y seguir conquistando avances sociales. Insisten en que en este punto del mandato, "se está mejor" que cuando entraron. Pero entre los aliados de la izquierda se hacen puntualizaciones. Socios como ERC dan por bloqueada la legislatura al ver desmarcados por completo a Junts y cada vez más al PNV. Entienden la necesidad de preservar el Gobierno frente a la derecha y la necesidad de Sumar de distinguirse del PSOE, en todo caso.

Desgaste entre Sumar y PSOE

Los socialistas, por su parte, reprochan la actitud de los de Yolanda Díaz, aún sin relevo en el liderazgo, de intentar, dicen, sacar rédito acusando de inmovilismo al PSOE frente a medidas requeridas cuando al frente no hay capacidad de darles continuidad. Por ejemplo, Sumar insiste en que el PSOE vuelva a llevar a pleno la prórroga de alquileres hasta finales de 2027 que decayó en abril. Pero ni PP, ni Vox, ni UPN y tampoco Junts están por la labor. Creen que no es recomendable generar expectativas -y posterior frustración al electorado progresista- con algo que no va a tener viabilidad y que desgasta públicamente la imagen del Gobierno.

El último movimiento para ahondar en esa distinción ha sido el de reclamar a Sánchez recuperar iniciativas como la Agencia contra la Corrupción, que en septiembre de 2025 no superó la toma en consideración en el Congreso por la negativa de PP, Vox y Junts, que justificó su voto por no querer nuevos organismos estatales que centralicen asuntos de los que Cataluña tiene en parte competencias. También la ley que regule los lobbies y otra sobre la actividad que debe tener un expresidente.

La presión respecto a lo primero choca al tenerse en cuenta que en febrero el Consejo de Ministros aprobó el Anteproyecto de Ley Orgánica de Integridad Pública, que incluye la creación de esa oficina. Actualmente está en proceso de informes consultivos -la CNMC ya ha publicado uno favorable- y hasta que finalice, no podrá darse el paso parlamentario. En el ala socialista del Gobierno, en todo, caso, saben que no hay mayoría para sacarlo adelante. Cualquier movimiento, sería cosmético.

Por otro lado, aunque la regulación de los grupos de interés y la actividad a la que deben limitarse los ex jefes de Gobierno ya en su vida privada posterior al mandato, habría más posibilidades de legislación. Pero en el PSOE se insiste en que la aritmética aleja cualquier consenso en los próximos meses, más con el verano por delante y una vuelta que dejaría a los partidos a meses de que se inicie el nuevo ciclo electoral de municipales, autonómicas y después generales.

Sumar reta a Feijóo a presentar la moción de censura a sabiendas de que a día de hoy no la ganaría. El PNV se resiste y Junts espera la amnistía de Puigdemont

En 2021 ya hubo intento de regular los lobbies. Decayó la propuesta por el adelanto electoral. En 2025, tras el pacto post Cerdán, se llevó al Congreso, pasó el primer trámite, y ahora duerme a la espera de avances. Aunque todos coinciden en la necesidad de reformar esto, hay divergencias en cómo hacerlo y si este es el marco adecuado. Desde la izquierda creen que se queda corto. Hay un centenar de enmiendas sobre la mesa que negociar, de hecho, lo que no permite agilizar trámites. Además, esa medida de regeneración no incluye nada respecto a los expresidentes, por lo que plantearla de otra forma dilataría más los tiempos después de tres años de intentos. De eso es consciente Sumar, dicen los socialistas. "Han tenido que renunciar hasta la reducción de la jornada laboral" porque no hay capacidad con Junts, se destaca.

El PP, el desgaste externo para Sumar

Ante cada escándalo sobre presunta corrupción que ha salpicado a los socialistas, el PP ha puesto en el punto de mira a los socios de coalición y de mandato para desgastarles por seguir sosteniendo a Sánchez. A los populares les indigna que la única excusa de Sumar para resistir en el Gobierno sea evitar que el PP llegue a él por elecciones. "Están dispuestos a comerse la corrupción", sin esa mayoría, con tal de que no lleguemos, dijo la portavoz parlamentaria de los populares, Ester Muñoz este martes en el Congreso. "No son sectarios, son integristas", continuó.

"Es una falta de democracia absoluta decir que me como la corrupción del Gobierno porque no quiero que gobierne el PP. Es un argumento incomprensible". Se preguntó Muñoz, qué es lo que "sacan a cambio los que sostienen todo esto" en un momento en el que no se pueden sacar adelante "reformas", en los que la legislatura está "paralizada" y no hay Presupuestos. En Génova se augura el declive electoral de las distintas marcas que siguen de lado del PSOE: "¿Están dispuestos a sucumbir electoralmente por sostener un Gobierno que no gobierna y está rodeado de corrupción?".

La presión contra Sumar y los suyos aumenta esta semana nuevamente, cuando la figura de la moción de censura vuelve a plantearse desde sectores como Vox y para la que aun faltan cuatro votos con la sumar de PP, Vox, UPN y Coalición Canaria contemplada. Sucedió en los mismos términos después de surgir el 'caso Koldo' o el escándalo por Cerdán, sin éxito.

El PP es consciente de que no tendrá los números para sacar adelante la moción -se sorprende que Emiliano García-Page clame por elecciones y no preste a sus seis diputados socialistas en el Congreso por Castilla-La Mancha para ello-, pero ahonda en las contradicciones del Gobierno una vez que hasta el propio PNV, aliado, lo hace. Plantea un dilema moral. Frente a esa distinción de que "Zapatero no es ministro" que hacen en Sumar, los populares recalcan que a diferencia de lo que pudo suceder con Cerdán, Zapatero ha sido una influencia constante en las políticas, en interlocución con Carles Puigdemont o para movilizar el voto en las campañas electorales de Castilla y León y Andalucía. Eso, creen, inhabilita a Sánchez y por ende al Gobierno.

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