La titular de Defensa, Margarita Robles, y el presidente del Senado, Pedro Rollán, cerraron a través de sus respectivas secretarías la comparecencia de la ministra en la Cámara Alta el martes 18, para dar cuenta "de la misión encomendada a las Fuerzas Armadas en el marco de la crisis ocasionada por la avalancha de 72.000 inmigrantes en la frontera ceutí", según la petición del Grupo Popular. Con esta decisión, la ministra ha abierto la caja de los truenos con Moncloa, que desconocía sus planes hasta el punto de desautorizarla y maniobrar para impedir que la próxima semana acuda a la Cámara Alta, según ha podido saber El Independiente.

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Lo llamativo de esta comparecencia residía, por un lado, en el nuevo desmarque de Robles con respecto a los ministros de Interior, Fernando Grande-Marlaska, y de Exteriores, José Manuel Albares, también llamados por el Senado en sendas sesiones extraordinarias. La respuesta la trasladó el secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, Rafael Simancas. Éste argulló que ninguno de los tres acudiría para evitar duplicidades, dado que ya están convocados a finales de mes, a la vuelta de las vacaciones, junto a Félix Bolaños, en el Congreso de los Diputados.

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Decisión al margen de Moncloa

Pero no es sólo ese desmarque de la titular de Defensa lo reseñable, sino que Moncloa no quiso confirmar ayer esta comparecencia, aduciendo que "daría respuesta" a dicha petición a lo largo del día de hoy, como si todavía no estuviera cerrada. Unas crípticas palabras que llevaban a pensar que Robles pudo actuar por su cuenta y riesgo, sin consultarlo con presidencia del Gobierno, detalle posteriormente confirmado por otras fuentes gubernamentales. Porque a tenor de las misivas que ambas secretarías se intercambiaron, y a las que ha tenido acceso este medio, la cita está más que cerrada, salvo que obliguen a la ministra a desdecirse.

Robles estaba convocada a comparecer este jueves 13 en la comisión de Defensa del Senado. Pero en una carta dirigida a Rollán, explicaba que ese mismo día le resultaba "imposible atender a la convocatoria" dado que tenía en agenda visitar el Mando de Operaciones (MOPS), en la base de Retamares (Madrid), para, precisamente, "recibir de primera mano información sobre el desarrollo de las acciones que están llevando a cabo las unidades de las Fuerzas Armadas en Ceuta".

Robles expresó a Rollán su "plena disposición" a comparecer en el Senado

A continuación, expresaba su "plena disposición a buscar otra fecha que sea compatible con los compromisos fijados en agenda". Rollán cogió ese guante. Y en la misiva de respuesta del presidente del Senado,"en base a la conversación telefónica mantenida", se procedía "a modificar la fecha prevista para sustanciar su comparecencia a fin de hacerla compatible con sus compromisos". De modo que acabaron cerrando el 18 de agosto a las 11 horas. Además Rollán le agradecía a la ministra "el diálogo y entendimiento en el marco de la necesaria cortesía parlamentaria que siempre han caracterizado las relaciones entre esta Cámara y el Gobierno para que puedan cumplirse las normas constitucionales".

Lo cierto es que las relaciones entre el Senado, donde el PP dispone de una amplia mayoría absoluta, y el Gobierno han estado trufadas de choques institucionales, al igual que entre ambas cámaras. El jefe del ejecutivo, Pedro Sánchez, lleva más de dos años sin acudir a una sesión de control a la plaza de la Marina Española, y la mayoría de las iniciativas legislativas que salen del Senado se congelan sine die en el Congreso a fuerza de prorrogar los plazos de enmiendas, estrategia que ha sido incluso censurada por el Tribunal Constitucional. Tampoco ha ayudado a engrasar esas relaciones la larga serie de comisiones parlamentarias de investigación que el PP ha abierto para tratar los casos de presunta corrupción del Gobierno y PSOE y el uso del Senado como un ariete contra el Ejecutivo.

La ministra visita hoy Ceuta

Será interesante escuchar hoy a Robles, que visita Ceuta, dentro de la ronda de ministros que se están dejando caer por la ciudad tras la avalancha humana del 30 de julio y una situación que está muy lejos de solucionarse. La última vez que la ministra se puso ante un micrófono fue también para alejarse del argumentario monclovita. Aludió implícitamente a la responsabilidad de Marruecos por haber "consentido" y exigió "explicaciones", nada que ver con el guante de seda con Rabat del resto de sus compañeros de Gobierno.

"Todo el mundo tiene que tener muy claro que la integridad territorial y la soberanía española no se tocan, que a Ceuta y Melilla no se les toca", enfatizó para quien quisiera darse por aludido y, a continuación, defendió la profesionalidad de los servicios de inteligencia una vez que su labor ha quedado cuestionada por el ministro Marlaska. El titular de Interior aseguró que en ningún momento éstos advirtieron de la magnitud de lo que se le venía encima a la ciudad autónoma.

Queda por ver cómo se sustancia la comparecencia de la ministra, una vez dejado claro que no tiene inconveniente en acudir al Senado ni en adelantar la dación de cuentas de lo que hizo o no hizo su departamento, con la vista puesta en el CNI, que depende de ella. Pero parece que Moncloa no es de la misma opinión.