Guillermo Bárcenas, hijo del extesorero del PP Luis Bárcenas, ha asegurado este lunes en la Audiencia Nacional que durante los primeros meses en prisión su padre sufrió un trato "muy hostil" por parte de Instituciones Penitenciarias, hasta el punto de que cree que respondía a "una orden", al depender estas del Gobierno, por aquel entonces liderado por Mariano Rajoy.
En su declaración como testigo en el juicio por la 'Operación Kitchen', ha puesto el foco en las condiciones en las que su padre permaneció en la cárcel de Soto del Real entre 2013 y 2015. Según ha relatado, los primeros 18 meses fueron "muy duros". También ha asegurado que su padre sufrió una campaña de "acoso y derribo" en la cárcel "para que no hablase".
En relación con la supuesta existencia de grabaciones, Bárcenas ha señalado que solo conoce ese extremo por lo que le contó su padre. Según ha explicado, en su día le habló de unas conversaciones en las que acudía al despacho en la sede del Partido Popular de Mariano Rajoy en presencia de Javier Arenas, aunque no recuerda con precisión los detalles.
El extesorero del PP aseguró en la Audiencia Nacional la semana pasada que en uno de esos audios se abordaban cuestiones relacionadas con la contabilidad B del partido y un remanente que entregó a Rajoy, pero ha subrayado que nunca ha tenido acceso a ese material ni ha escuchado ninguna de esas conversaciones. Sobre la contratación de Sergio Ríos, ha explicado que no recuerda la fecha exacta, pero sí que se produjo "a través de una persona que trabaja en seguridad del PP", con la que tenían "mucha confianza" y cuya familia conocían.
Además, el testigo ha relatado que dejó de confiar en Ríos tras el asalto sufrido en su domicilio por un falso cura en 2013, al considerar sospechosa su rápida aparición durante el incidente, y ha señalado que tanto él como su madre percibieron posibles seguimientos en aquella época. Según ha explicado, llegaron a notar la presencia de motoristas con cámaras que les seguían cuando se desplazaban en coche, en un primer momento atribuidos a la prensa, aunque posteriormente les generaron dudas.
Durante el interrogatorio, ha indicado que no solían hablar delante del chófer de cuestiones relevantes de la familia, afirmando que es "una persona confiada", aunque ha matizado que mantenían una relación correcta pero distante en lo importante. Asimismo, ha precisado que nunca participó en la mudanza de las cajas con enseres del despacho de su padre en Génova ni tiene constancia de que fueran trasladadas al taller de restauración de su madre, Rosalía Iglesias, insistiendo en que fue mantenido al margen de esos movimientos.
Finalmente, ha añadido que el episodio del asalto en su domicilio por un falso cura fue determinante para romper la confianza con el chófer, y ha explicado que su padre se encontraba en prisión cuando tuvo conocimiento de ese incidente, que se produjo en el contexto de una creciente sensación de vigilancia y posibles seguimientos por parte de la familia.
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