Después de Extremadura, Aragón y Castilla y León, Andalucía deja una puesta en escena muy diferente a sus plazas precedentes. Única. El verde tiñe todos los aspectos que tocan una campaña electoral, incluso hace que los principales partidos dejen a un lado su identidad corporativa. Transcurridos los primeros cinco días de campaña, iniciada el viernes, el color por excelencia de la comunidad viene siendo protagonista en los primeros mítines, en la puesta en escena, en la cartelería e incluso se ha dejado ver en el primer debate electoral de RTVE. Todo ello genera un cóctel estratégico con el que se aspira a movilizar a propios y a atraer a ajenos.

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Las primeras muestras se dejaron ver en precampaña y se ha consolidado en los mítines de apertura del 1 de mayo. El actual presidente en funciones y candidato del PP, Juanma Moreno, arrancó su carrera a la reelección en Sevilla y luego en Palma del Río (Córdoba), rodeado de verde y blanco, de cartelería con ese pantone característico de la bandera regional o de la identidad de la Junta de Andalucía. Luego recorrió el Cinturón Verde de Córdoba, acompañado de su equipo, con camisetas del mismo color. Ni rastro en ninguno de los dos casos de banderas del PP, sí del logotipo, discreto, algo que al contrario sí inundó las campañas del partido en las anteriores comunidades.

El cartel electoral de Moreno Bonilla, además, se remite al sentimiento de la comunidad como un bloque compacto: "Juanma presidente. Con la fuerza de Andalucía". Se incorporan los naranjos sevillanos como toque popular, de proximidad a la gente. El logo del PP aparece en la esquina inferior derecha, un recurso de minimizar las siglas que ya el propio Alberto Núñez Feijóo puso en práctica en Galicia y continuó Alfonso Rueda. Hay algunas variantes del cartel. Este lunes, el candidato pasó la mañana en Granada solo mostrando esa identidad electoral planteada.

El presidente en funciones de la Junta y candidato del PP, Juanma Moreno, durante el inicio de campaña en Sevilla | Europa Press/ Francisco J. Olmo
Juanma Moreno antes de visitar el mercado de Almuñécar (Granada) | Europa Press/ Francisco J. Olmo
Cartel electoral elegido por el PP de Juanma Moreno | PP

La adaptación del PP a esta fórmula de campaña es muy reciente. Solo en Galicia predomina en mayor medida el azul y el blanco, pero con mucha más discreción. En las primeras elecciones andaluzas de la democracia el PP apostaba por las banderas de España. Con la entrada de siglo se dio protagonismo a las siglas del partido, el azul claro y las banderas blancas con el logo en rojo. Poco a poco se ha introducido el verde, en 2008 con Javier Arenas se ven pequeños detalles en verde, pero como complemento limitado, para resaltar rótulos. En 2018, en las primeras elecciones de Moreno Bonilla, el personalismo no era una baza a explotar. Se mezclaba el azul propio de los populares con el verde. Ahora, el reconocimiento del presidente en funciones es tan amplio que se permite no incluir su apellido en el cartel.

La izquierda, más vinculada a ese andalucismo

En el caso del PSOE, los símbolos y las referencias autonómicas han tenido mayor protagonismo histórico. En 1996 Manuel Chaves incorporó la bandera autonómica al logo del partido. En 2008 recurrió al verde para enfatizar frases o lemas. Durante más de dos décadas viene siendo recurrente que las siglas socialistas se representen con el color verde. Chaves lo empleó en 2008, también José Antonio Griñán en 2012 y ya posteriormente se magnificó con Susana Díaz que añadió más verde en mítines y cartelería. La candidatura de Juan Espadas supuso una excepción, sin renunciar a referencias andalucistas, optó por el predominio del rojo. Ahora María Jesús Montero recupera la dinámica y la maximaliza.

El acto de apertura de campaña en Granada junto a Miguel Ríos el 30 de abril dio el toque de color rojo con su atuendo ante un plano copado por el verde andaluz, en cartelería, en la iluminación del espacio y en las banderas del PSOE. Se ha replicado posteriormente, en el acto del 1 de mayo junto al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez y el expresidente y ex secretario general socialista, José Luis Rodríguez Zapatero en Cártama (Málaga), y el 2 de mayo en Mairena del Aljarafe (Sevilla), centrado en la sanidad pública, su lema de campaña. Al igual que el PP se opta por un fondo neutro urbano, los tonos claros la reducción de la identidad de partido y destaca el verde de la chaqueta de la ex vicepresidenta y un inmenso 'vota' para movilizar.

Cartel electoral del PSOE de Andalucía
Acto de campaña del PSOE en Cártama | Europa Press/ Álex Zea
La candidata del PSOE-A, María Jesús Montero, inaugura la campaña andaluza en Granada | Europa Press/ Álex Cámara

La apertura al andalucismo por parte de los dos brazos del bipartidismo contrasta con partidos como Adelante Andalucía, cuya propia concepción y sentido de ser radica en el andalucismo militante, lo que no le exige grandes muestras propagandísticas. La marca fundada por Teresa Rodríguez, cuyo testigo ha recogido José Ignacio García, tiene siglas con el color verde, habla directamente desde el apego al territorio y prioriza sobre él su estrategia. Demostraciones de ello las han dado en protestas en el territorio reclamando soberanía o en defensa de los servicios públicos.

Su propuesta viene a ocupar el espacio dejado por el Partido Andalucista (PA), que reivindicaba la identidad andaluza bajo los criterios ideológicos de entre otros Blas Infante. El candidato de Adelante inició la campaña en Málaga, donde se juegan conseguir un escaño, con una camiseta del ensayista, abogado y político. El 11 de agosto de 1936 fue fusilado por el bando nacional tras la sublevación contra la República. Algo clave para entender la desconexión de la derecha durante décadas con ese andalucismo.

El lema de campaña escogido por Adelante es 'Vota lo que sientes'. Se apela a los valores andaluces, a la defensa de los servicios públicos y también se llama a la participación utilizando el propio nombre del partido, instando a dar un paso al frente. Es el único que no mira a cámara, sino a un horizonte que suena al futuro. Un recurso clásico en la comunicación política. La camiseta de Infante potencia ese arraigo territorial y a la defensa y prioridad de los andaluces. El partido, por ahora, prioriza la campaña de tú a tú, en los barrios, su potencial nicho de votantes, sobre los grandes mítines. No hay presencia de banderas, no se necesita. Para conciencia sobre la importancia de la comida casera en los colegios públicos, invitó en Córdoba a comer pisto y salmorejo de forma gratuita.

Cartel de José Ignacio García, candidato de Adelante Andalucía
El candidato de Adelante, José Ignacio García, en un acto de campaña en Málaga | Europa Press/ Álex Zea
El candidato de Adelante, José Ignacio García, ofrece salmorejo y pisto | EFE/ Salas

La estética contrasta con Por Andalucía, la coalición de partidos que lidera Antonio Maíllo con IU Andalucía al frente, pero que también incorpora a Sumar o Podemos. La implicación de fuerzas estatales obliga a recurrir a esa potencia visual de estética regional para dar mayor profundidad al mensaje. Todo pese a la estrecha ligazón de IU-A con el territorio, incluso del propio Maíllo. En las últimas candidaturas, cuando IU ha ido en solitario, por ejemplo en 2015, el rojo carmesí característico del partido fue prioritario. Las siglas ya habían adquirido desde entonces el verde por la colaboración con Los Verdes y se tenía en cuenta en las campañas.

Ahora, la propuesta de Por Andalucía contrasta notablemente con la de 2022. Entonces el blanco se conjugaba con los colores de cada formación, representando, a su vez, un arcoíris. Ahora tanto los primeros mítines como la imagen del cartel electoral evocan ese andalucismo. La propuesta de la izquierda de Maíllo es programáticamente similar a la de Adelante. Solo cambia la tutela desde donde se hace. En IU-A el andalucismo ha sido una parte de sus ejes ideológicos, pero el papel de Maíllo como líder federal de IU exige mayor poder visual para consolidar esa vinculación con el territorio.

En estos primeros días se han usado banderas y el logo completamente en verde, con el blanco de la bandera como contraste, incluso en la indumentaria. En una visita a Albaicín (Granada), los acompañantes de Maíllo llevaban chalecos 'de partido' verdes. Y el lema electoral por el que se ha optado busca reivindicar a la coalición como la verdadera 'Izquierda andaluza' después de que solo Adelante haya rechazado sumarse al proyecto de unidad que sí prosperó en 2018. Hay un detalle, frente a García, Maíllo aparece sin americana, apelando al voto más popular.

Antonio Maíllo inaugura la campaña electoral de Por Andalucía en Sevilla, el 30 de abril | Europa Press/ Rocío Ruz
Visita electoral de Antonio Maíllo, de Por Andalucía, a Albaicín (Granada) | Europa Press/ Álex Cámara
Cartel electoral de Antonio Maíllo, de Por Andalucía

Vox, más limitado

Vox, que destaca por sus planteamientos electorales estatales no ha podido escapar de la necesidad de vincularse de alguna forma con el territorio. En un momento en el que se habla de 'prioridad nacional' el partido ha cambiado su verde musgo característico por un verde más claro, jade o pino, propio de la región que se mezcla sutilmente con los blancos. En ningún caso, los emblemas nacionales o las propias insignias de Vox han dejado paso, como sí sucede con PP-A o PSOE-A a las banderas andaluzas. Una bandera que, en todo caso, sí se refleja en el cartel electoral. Se compensa con una pequeña de España en el borde inferior.

Se habla de la vinculación al territorio a la vez que se milita por el bienestar generalizado de España, y los temas centrales giran en torno al sostenimiento de los servicios públicos o la vivienda, como la izquierda, pero con la inmigración irregular en el foco publicitado como problema. Vox intenta comercializar una propuesta de apego al territorio sin entrar en cuestiones identitarias que excedan el nacionalismo español que le caracteriza. De hecho, rechazan el sistema autonómico. Además, la presencia constante de Santiago Abascal en la precampaña y campaña impide evocar independencia de actuación sobre el territorio y refleja, como ya se ha visto en otras elecciones, que Bambú controlaría el devenir de las actuaciones en la Junta. Se refleja a Vox como franquicia, donde lo que se compran son las ideas.

Hay un concepto en psicología que es el de mimetismo simbólico, que consiste en una estrategia de adaptación rápida a los códigos del entorno para pasar desapercibido, no verse perjudicado por la diferencia y, en definitiva, sobrevivir. Podría aplicarse a la campaña de Vox.

Cartel electoral de Vox, con Santiago Abascal y el candidato Manuel Gavira
El candidato de Vox, Manuel Gavira, en un acto en Jaén | Europa Press/ Ángel Díaz
Santiago Abascal y Manuel Gavira en un acto electoral en Jaén, el 1 de mayo | Europa Press/ Ángel Díaz

El debate, otra muestra de la importancia de la imagen

La importancia de trasladar esa idea de arraigo quedó patente en el primer debate electoral de este lunes. Especialmente por parte de los tres principales partidos nacionales mientras que Por Andalucía y Adelante dieron por reconocido su proximidad. Tanto Moreno Bonilla como Gavira optaron por una corbata del tono verdoso de la bandera. Montero eligió un conjunto traje-pantalón en un tono más claro, pero total.

García, de Adelante, portó una carpeta con la serigrafía del partido y una camiseta reivindicativa con los nombres de todas las perjudicadas por la crisis de los cribados conformando con ellos la forma de la autonomía. Maíllo fue la excepción. En política, en muchas ocasiones es más importante cómo se dice algo que lo que se dice, la elección de las palabras y la puesta en escena.

Primer debate electoral de los principales candidatos a la Junta de Andalucía | EFE/ Raúl Caro

¿Por qué esta escenificación de partidos radicalmente distintos?

Tiene mucho que ver con la tendencia andalucista al alza del electorado de la región. Lo vienen recopilando los sucesivos estudios anuales del Centro de Estudios Andaluces (CENTRA), el CIS andaluz. En su trabajo 'Identidad de Andalucía' de 2026 -2.800 entrevistas-, con motivo del día autonómico, el 28 de febrero, el CENTRA traslada que el 90,7% se declara "muy" o "bastante orgulloso" de su origen andaluz. En una tendencia en auge en los últimos años. Si se tienen en cuenta estudios anteriores, el de 2021 muestra que esa preferencia era del 80,5%. Antes era similar al sentimiento de españolidad, pero ahora se supera con creces. Éste es del 85,7%. Refuerzan este sentimiento la 'calidad de vida', las 'tradiciones y costumbres', la propia 'gente', la 'actitud y el talento' regional, entre otros, indican los sondeados.

Los equipos de campaña de cada formación son conscientes de estas valoraciones, de los datos y del crecimiento de ese sentimiento andalucista, identitario y de arraigo. A diferencia de la apropiación de símbolos a escala nacional, donde la izquierda se mueve con notable dificultad para agitar la bandera española o reivindicar la españolidad, ese andalucismo más allá del PA a principios de la democracia, ha adquirido distintas formas, permitiendo ser moldeado por fuerzas opuestas entre sí que buscan darle el enfoque más propicio para movilizar a sus electores y conseguir ampliarlos. Y el PP ha aprendido notablemente de ello en un territorio de predominio de la izquierda. La propuesta de cartelería de Moreno Bonilla es más propia de un partido andalucista que del PP.

De ahí que a partidos como a Vox, más incómodos con este asunto, se les dé peor la plaza andaluza. Llegan sin más expectativa que crecer en votos, sin marcar objetivos. Destacan las palabras de Abascal en Málaga durante la precampaña contra Infante y su "reivindicación" de Moreno Bonilla, que le alejan al mismo tiempo ese intento autonomista de Vox. Ya en la anterior campaña fueron polémicas las calificaciones de "lunático islamófilo" lanzadas tras un homenaje de la Junta. "Este radical que buscaba dividir no merece ningún tipo de homenaje", se reaccionó para hacer daño al PP.

¿Influye en las encuestas?

La propuesta de la izquierda vincula ese andalucismo con el compromiso social, los servicios como la sanidad o el cuidado de la gente, con accesos justos a la vivienda. Las tres propuestas de izquierda, PSOE, Por Andalucía y Adelante, quieren movilizar al progresismo a su favor. Desde la derecha, sobre todo el PP entiende la identidad andaluza como un añadido para el encaje nacional en España. Un orgullo regional que no se enfrenta al nacional y reivindicación de mayor autogobierno sin alejarse del Estado. Pero los cambios socioculturales exigen la adaptación de los partidos. Los populares pueden permitirse esa adaptación, compaginar su apuesta estatal sin entrar en contradicción, algo que Vox tiene complicado por su propuesta única, aunque creen que es lo que busca su público.

El protagonismo de este andalucismo trasciende a campañas anteriores. En 2022 Vox no se suscribió, el PSOE-A hizo una propuesta más clásica como Inmaculada Nieto, de Por Andalucía. Solo Adelante y Moreno Bonilla con una fórmula muy similar a la actual recurrieron a ello. "Andalucía avanza", fue la consigna del popular para cosechar su primera absoluta, muy apegado al territorio como el 'Andalucía en defensa propia' de Adelante.

Si se atiende a los sondeos, desde principios de año a las mediciones más recientes, Moreno Bonilla pasa de estar por debajo de la mayoría a rozarla, le da cierto rédito. El PSOE-A se mantiene por debajo de 30, Vox baja notablemente desde la veintena a los 14-16 escaños y las izquierdas se mantienen en torno a 5-7 para Por Andalucía y 2-5 para Adelante.