Las conversaciones entre PP y Vox siguen produciéndose estas semanas en Castilla y León y desde la segunda mitad de marzo, tras esas terceras elecciones autonómicas del actual ciclo electoral. Así lo determinan al menos fuentes del partido de Santiago Abascal, que sin embargo alejan cualquier posibilidad de avance o de pacto con los populares esta semana. Estiman que todo se acelerará después de las elecciones de Andalucía de este domingo.

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Los ultraconservadores señalan a Génova directamente y afirman que la cúpula nacional está frenando interesadamente profundizar en el diálogo para que la campaña de Juanma Moreno no se vea afectada. Más cuando el andaluz puja por una mayoría absoluta y la independencia de gestión. Desde el PP, en cambio, recalcan que durante las campañas electorales, es Bambú quien se blinda. Ya lo trasladaron durante los comicios en Aragón, cuando denunciaron un parón a conciencia de las conversaciones en Extremadura. Y de las mismas en ambos enclaves cuando Alfonso Fernández Mañueco y Carlos Pollán competían en urnas.

El resultado del domingo en Andalucía será crucial para el PP y Vox. Primero, porque una mayoría absoluta o la dependencia de Abascal influirá en el estado de ánimo de ambas formaciones. Para exigir o ceder en menor o mayor grado. Segundo, porque el escenario andaluz será decisivo a la hora de afrontar Castilla y León. Si Vox es determinante, elevará el tono en ambas regiones, crecido en este final del ciclo de comicios. Pero si Moreno Bonilla se hace con la absoluta, las exigencias en el bastión castellano y leonés pueden aumentar para asentar un golpe mayor. En todas las negociaciones anteriores se ha hecho hincapié en buscar un pacto equilibrado, que sea representativo respecto al porcentaje electoral de cada formación.

Con todo, Vox vienen rebajando, pese a todo, la influencia que tendrán las elecciones andaluzas posteriormente en estas negociaciones. Se alude a que cada territorio tiene sus peculiaridades y que el porcentaje electoral en la región va a ser el mismo, cercano al 19%, independientemente de lo que suceda en Andalucía.

Hasta llegar a esa negociación queda un trecho largo de al menos cinco días. Las encuestas públicas determinan que el PP roza la mayoría absoluta. Es algo que vienen avistando igualmente los trackings internos que manejan en Bambú. Pero se ve tan ajustada que no se descarta que en estos últimos días sean decisivos. Que haya una movilización extra que permita oscilaciones. Por eso, Vox endurecerá el tono y recriminará a Moreno Bonilla la posición política y de gestión mantenida durante esta última legislatura, muy "socialdemócrata" creen en las filas de Abascal.

Vox aumenta la presión, lo que aleja también pactos en campaña

Se busca agrietar en lo posible la base más conservadora de los populares. Vincular en lo posible a Moreno Bonilla a las corrientes progresistas para, una vez hecho, ofrecer a Vox como única herramienta de cambio. Eso también incluye la confrontación directa con el PP.

Abascal presionará el viernes en el cierre de campaña en Sevilla junto a los dos nuevos vicepresidentes autonómicos de Extremadura, Óscar Fernández Calle, y de Aragón, Alejandro Nolasco, pero también con Pollán. Acudirán para dar apoyo a Gavira, pero la imagen que quedará a la conclusión de campaña es la de poder de condicionamiento de los gobiernos populares. En definitiva, un aviso a Moreno Bonilla.

El presidente de Vox, Santiago Abascal, durante un mitin de campaña andaluza en Marbella (Málaga) | Europa Press/ Álex Zea

Durante estas semanas el PP andaluz ha pasado de omitir a Vox a recalcar que no se desea cogobernar con ellos. Las propias intervenciones del candidato andaluz así lo reflejan. Moreno Bonilla no quería introducir a Vox en su campaña, pero el debate sobre la regularización de inmigrantes a nivel estatal y el pacto en Aragón al borde de la campaña, con la polémica de la 'prioridad nacional' lo dificultó.

Para movilizar a los suyos, el andaluz ha llegado a expresar que su "intención es gobernar en solitario" y que no tiene contemplado dialogar con Abascal si supera el 40% del voto independientemente del número de escaños.

La abstención no es una opción para Vox si el PP roza la absoluta

Como avanzó el portavoz nacional de Vox este lunes, la abstención ya no es una opción para que el PP gobierne en solitario con pactos puntuales a lo largo de la legislatura para desatascar votaciones. Quieren negociar todo antes de una investidura.

Fuentes del partido, en todo caso, destacan que María Guardiola en Extremadura tuvo una posición similar, y que a pesar de superar el 43% del voto, tuvo que "tragar" y al final eso ha supuesto un pacto de más de 70 medidas y dos consejerías, la de Agricultura y la de Desregularización, Servicios Sociales y Familias, que tiene rango de vicepresidencia.

Lejos queda la intención de Mañueco de gobernar en solitario, como insistió la noche electoral y en las primeras tomas de contacto con Pollán. Se da por descontado que habrá cooperación en el Ejecutivo. Hasta ahora, el único pacto entre formaciones es el de elección de la Mesa del Parlamento, con la presidencia para el PP y la vicepresidencia primera para Vox.

Feijóo, el freno de Mañueco según Bambú

Los pactos de Extremadura y Aragón dejan encarrilado el entendimiento en Castilla y León con una base similar en todos ellos. La 'prioridad nacional' en relación al arraigo como defiende el PP y no a la nacionalidad volverá a estar presente. También se esperan alusiones al campo, al combate al acuerdo UE-Mercosur siempre que no haya salvaguarda, la crítica a las políticas del Pacto Verde y consideraciones hacia sectores relevantes como es el primario en la región. Eso ya se incluye en los anteriores. El de Aragón amplió ligeramente -al añadirse las competencias de Medio Ambiente- el acuerdo de Extremadura.

Se esperan rebajas y bonificaciones fiscales, recortes de ayudas a ONG que tengan que ver con la acogida de inmigrantes irregulares, a sindicatos u organizaciones vinculadas a la empresa privada. Actuación contra "el uso fraudulento del empadronamiento" y, principalmente, que Vox asuma una vicepresidencia con previsiblemente las competencias de Cultura -y desregularización- y la cartera de Agricultura. Ya las gestionaron con anterioridad entre 2022 y 2024, cuando en julio rompieron con el PP. No se descarta una tercera cartera, para la que suena Empleo, también gestionada en la anterior legislatura. Un porcentaje similar al voto de Castilla y León, con el PP en el 35,5% y Vox en el 18,9%, así lo permitió en Aragón.

Los tiempos, en todo caso, son más laxos que en anteriores negociaciones. Mañueco aún no se ha sometido a una investidura, por lo que, como mínimo, hay dos meses más por delante en el caso de que ésta fracasase. Esta semana pasada se produjeron las reuniones entre el presidente de las Cortes, Francisco Vázquez, y los grupos parlamentarios para determinar que Mañueco afrontará la investidura.

Aún queda por conocer la fecha, que podría llegar esta próxima semana si se reanuda de nuevo el diálogo. No hay intención alguna de acudir a una sesión sin acuerdo previo, pero en caso de enquistarse la situación, el límite podría ubicarse a principios de agosto en una sesión extraordinaria en las Cortes fuera del ciclo de sesiones.

En esta ocasión, a diferencia de los inicios en Extremadura, no hay beligerancia, se busca un acuerdo "en las mejores condiciones posibles". No se espera entrar en cuestiones de género, aborto, feminismo o políticas LGTBI, siguiendo la línea de los dos pactos anteriores. La foto fija que quedará tras Andalucía será el de la excepcionalidad en 3 regiones donde ya había dependencia previa de Vox y la continuidad de Moreno Bonilla, o un ciclo que allana a PP y a Vox para un entendimiento más profundo de cara al ciclo de 2027 y a las próximas generales.