La directora de la Guardia Civil, Mercedes González, ha comparecido ante el magistrado instructor Santiago Pedraz en la Audiencia Nacional. Durante su declaración, según ha podido saber El Independiente, la directora de la Guardia Civil ha declarado que fue el DAO, Manuel Llamas, el que pide que abra el tercer expediente a la UCO.
Durante su declaración, según confirman fuentes cercanas a la investigación, ha reconocido que otra de las informaciones reservadas se abrió después de que Leire Díez le mandase un mensaje, tal y como explicó la UCO en uno de sus informes. "Solo he abierto una información reservada en la vida" ha declarado haciendo referencia a la información que le pidió el DAO.
La declaración de Mercedes González llega después de que la UCO acreditase al menos tres reuniones con la exmilitante socialista Leire Díez justo durante el año 2024-2025, que coincide con las fechas en las que se abrieron varias informaciones reservadas que los propios agentes han reconocido que entendieron como un mecanismo de presión para intentar que la UCO dejase de ser tan "proactiva" en sus investigaciones que afectaban a Sánchez y al PSOE directamente. González ha reiterado que "no eran reuniones, eran encuentros" a lo largo de su declaración.
Coincide también con la declaración en el Senado del DAO de la Guardia Civil, Manuel Llamas, que por "problemas de agenda" tuvo que posponer la citación para declarar en comisión de investigación sobre la denominada trama Koldo. A las 11 ha acudido a la Cámara Alta en la que ya declararon Mercedes González y Fernando Grande-Marlaska en la misma comisión de investigación.
Además, la Unidad Central Operativa ha constatado que la directora y Leire mantenían conversaciones por WhatsApp, y que una vez la máxima autoridad de la Benemérita supo que los agentes estaban investigando a Leire, ella activó el borrado automático de su chat con la exmilitante. A eso hay que sumar la cantidad de referencia que hace Díez sobre su "amistad" con Mercedes González, a quien consideraba "una vía" para sus asuntos con la Guardia Civil.
Leire Díez y Santos Cerdán
González ha afirmado ante el juez sentirse víctima del exsecretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán, y ha asegurado que no dio órdenes a la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil sobre investigaciones judiciales que afectan al Gobierno.
El origen de las pesquisas se sitúa en la presunta trama coordinada operativamente por la exmilitante socialista Leire Díez que, según la Fiscalía Anticorrupción y la acusación popular unificada, habría estado supervisada por el entonces secretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán. El objetivo de esta red era neutralizar y desacreditar las investigaciones de la UCO que afectaban al propio partido, a su entorno y a miembros del Gobierno.
La Fiscalía sostiene que la cúpula de la Guardia Civil activó de forma "excepcional" y "no habitual" hasta tres informaciones reservadas contra la UCO, coincidiendo con avances en las investigaciones que afectaban al entorno del presidente del Gobierno y al PSOE. La primera, fue abierta en diciembre de 2024 por el DAO tras la publicación del correo institucional de Begoña Gómez en el caso del hermano del Presidente del Gobierno condenado el pasado martes.
La segunda se activó de urgencia en mayo de 2025, después de que salieran a la luz mensajes entre Pedro Sánchez y José Luis Ábalos, y fue archivada tras la advertencia del Tribunal Supremo sobre una posible interferencia ilícita en la investigación judicial. Y la tercera, fue ordenada en septiembre de 2025 por Mercedes González y llegó a requerir a la UCO la identificación profesional de los agentes que investigaban causas relacionadas con el entorno del Ejecutivo. Cosa que la unidad de élite ha catalogado de algo completamente "inusual" y "extraño".
Una relación de confianza
Los informes de la Unidad Central Operativa (UCO) confirman que existía una relación de amistad y confianza entre Leire Díez y la directora general previa al nombramiento de esta última. Una vez en el cargo, los investigadores constataron la celebración de al menos tres reuniones presenciales entre ambas, fechadas los días 30 de septiembre de 2024, 20 de diciembre de 2024 y 2 de abril de 2025.
Aunque en sede parlamentaria se intentó matizar que estos encuentros no se produjeron formalmente en el despacho oficial de la Dirección General, los indicios apuntan a que Leire utilizaba esta cercanía de manera activa. Testigos clave de la causa declararon bajo juramento que Leire "hacía ver que era una relación cercana" y "llegaba a manifestar que despachaba con la misma".
El control de la información
La investigación de la UCO sobre los dispositivos telefónicos de Leire reveló un control estricto sobre las comunicaciones con la Directora General. El 11 de mayo de 2025, los registros muestran que Mercedes González activó el borrado automático de mensajes (con una cadencia de 24 horas) en su chat de WhatsApp con Leire, detectándose además la eliminación de conversaciones previas en las que, presuntamente, habían llegado a apostarse una comida.
Los indicios sugieren que Leire actuaba como un canal de información bidireccional. Por un lado, transmitía a la directora general el feedback de reuniones clave con terceros. Tras un encuentro de Leire en la "Sidrería El Embarcadero", los informes reflejan que "los de arriba" (incluyendo a la directora) estaban impacientes y expectantes. En el trayecto de vuelta, Leire habló con Mercedes González para trasladarle que la reunión "salió mejor de lo previsto". Por otro lado, Leire utilizaba esta influencia para intentar mediar en la situación de mandos de la Guardia Civil; el propio Ministro del Interior reconoció en el Senado que la directora le comunicó un encuentro donde Leire le planteó la posibilidad de restituir al comandante Villalba.
La campaña contra la UCO
La gravedad de esta relación radica en su presunta conexión con el inicio de investigaciones internas contra los propios investigadores de la UCO. Según los documentos, Leire habría pretendido propiciar el desarrollo de expedientes disciplinarios e informaciones reservadas contra la unidad que investigaba los casos de corrupción que afectaban al entorno del Gobierno.
En el sumario se hace referencia a una nota titulada "campaña descrédito UCO", que advertía textualmente de que Leire "tenía el control sobre la directora de la Guardia Civil" y que buscaba recopilar información de oficiales para atacarlos. Finalmente, la Guardia Civil acabó conectando estas reuniones y las pretensiones de Leire con la apertura de las informaciones reservadas (como la IR 1/25 firmada por la propia Mercedes González) que exigían organigramas nominativos de los agentes que investigaban al entorno del Ejecutivo.
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