Es la lacra de todos los veranos. Una vez más, miles de hectáreas repartidas por el territorio español son arrasadas por el fuego. Castellón, Córdoba o Granada, ningún punto de la geografía se libra de los incendios. No obstante, el que más preocupa en estos momentos es el que asola tres provincias simultáneamente. Ávila, Madrid y Toledo. Se queman desde hace cuatro días en el caso del territorio abulense y tres días en el del madrileño y ni en uno ni en otros caso se ha logrado frenar el fuego.
"Es el peor incendio de la historia de la Comunidad de Madrid", ha asegurado la presidenta Isabel Díaz Ayuso. Con 40.000 hectáreas arrasadas en la región y en la vecina Ávila, la magnitud de la catástrofe es enorme. En el caso de Castilla y León, el triste récord lo ostenta el de la Sierra de la Culebra (Zamora) de 2022.
En Ávila, el fuego se inició el miércoles 22 en Burgohondo, mientras que el de Madrid se originó un día más tarde. El incendio madrileño es la combinación de varios fuegos que arrancaron el mismo jueves, aunque se está citando como causa principal el incendio de un coche en San Martín de Valdeiglesias. Aunque han circulado afirmaciones que apuntan a que se trataba de un vehículo eléctrico, no hay información oficial que así lo confirme.
El desastre escaló un paso más ayer sábado, cuando la declaración de emergencia de interés nacional que afectaba a Madrid y Ávila se amplió a Toledo. Es la primera vez en la historia de nuestro país que se activa este mecanismo por incendios. Y no es para menos. En lo que va de año, en España han ardido 126.000 hectáreas, el triple de la cifra registrada durante el mismo periodo en 2025. Fue el presidente Sánchez quien ayer puso el foco sobre el volumen de la tragedia. La media de superficie anual calcinada en la última década ha rondado las 100.000 hectáreas, menos de lo que este año acumula nuestro país en apenas siete meses.
Tensión entre los miles de evacuados
En estos cuatro días de infierno y cenizas, las llamas han arrasado con todo lo que han encontrado a su paso. La voracidad del fuego ha obligado a evacuar a miles de personas en Madrid y Ávila, convirtiendo la catástrofe medioambiental en un drama humano de primera magnitud. Según las últimas estimaciones de Protección Civil y del Ministerio del Interior, hay cerca de 88.000 personas directamente afectadas, entre avisos de evacuación y órdenes de confinamiento.
Muath Hamed es una de ellas. Periodista palestino afincado en España, el viernes tuvo que abandonar su domicilio en Colmenar del Arroyo, uno de los municipios que permanecen evacuados en la Comunidad de Madrid. Agotado mental y emocionalmente y con un dolor de cabeza "enorme", ha trabajado durante todo el sábado, a la espera de saber cuándo podrá regresar a su hogar, explica a El Independiente.
"Esto es un horror porque no es una casa, sino un lugar de memoria", comenta afectado. Como reportero, ha vivido de cerca muchas situaciones similares, pero no en sus propias carnes. "Yo he cubierto los incendios en Europa, en Grecia, en Portugal y en España. Y es la primera vez que los incendios están tocando mi casa", señala.

"Son once años de trabajo destruidos"
Las imágenes de la tragedia dan cuenta de la cercanía del fuego a los núcleos de población en la zona afectada. Las llamas han penetrado en varios pueblos madrileños y abulenses, por lo que muchos contienen el aliento a la espera de saber si su casa se salvará del desastre. Pero no solo se ven amenazadas las viviendas; el sustento de muchas personas también está en riesgo.
Es el caso de María Ángeles, que ha visto arder ante sus propios ojos el que ha sido su negocio durante los últimos once años. Esta mujer es dueña de dos campings, uno en el Pantano de Burguillo y otro en el Valle de Iruelas. Ambos han sido pasto de las llamas en los últimos días.
"Estamos completamente destruidos, son once años trabajados. Es una ruina, se ha quemado todo, no ha quedado nada", detalla en conversación con El Independiente. En la página web del negocio han publicado el anuncio que ningún empresario quiere verse obligado a hacer: "El camping permanecerá cerrado indefinidamente hasta que podamos evaluar la situación y determinar los pasos a seguir".

Tanto ella como su marido participaron en la evacuación de los dos campings. Les avisaron de que debían abandonar las instalaciones cuando el fuego ya estaba muy cerca. Aun así, el viernes decidieron regresar al del Pantano de Burguillo para recoger algunas cosas. Entonces comenzó la pesadilla. "Vinieron los guardias civiles y nos dijeron que teníamos que desalojar porque teníamos el fuego muy cerca".
Sin embargo, las llamas rodearon el camping con rapidez y no les quedó más remedio que ponerse a salvo en el pantano. "Tuvimos que estar cinco horas en el agua, nadie vino a socorrernos en todo ese rato", rememora María Ángeles. En ese periodo de tiempo asistieron impotentes a cómo las llamas engulleron su negocio. Finalmente, consiguieron pedir ayuda y fueron rescatados.
Daños incalculables
Además de una amenaza para el ser humano, los incendios están arramplando con miles de hectáreas de parajes naturales. El Valle de Iruelas en Ávila o los bosques que rodean al Pantano de San Juan en Madrid están siendo devastados por las llamas. Entre los tesoros naturales en riesgo, el Castañar de El Tiemblo, un bosque milenario que alberga "El Abuelo", un castaño de más de quinientos años que podría encontrar su fin en este incendio.
A los miles de árboles calcinados en los incendios, habrá que añadir también los animales víctimas de los incendios. Muchos no habrán sido capaces de escapar de las llamas y habrán muerto en el fuego.
También importantes infraestructuras, como el Complejo de Comunicaciones del Espacio Profundo en Robledo de Chavela (Madrid), se han visto amenazadas por las llamas. Este centro, único en Europa, forma parte junto a otras dos instalaciones en California y Camberra (Australia) de la Red del Espacio Profundo, que se comunica con sondas espaciales muy alejadas de la superficie terrestre. El incendio ha alcanzado las antenas de la NASA, que fueron las primeras en captar la llegada del hombre a la Luna.

Y el viernes también cundió ante la cercanía de las llamas al Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, patrimonio de la humanidad por la Unesco. Aunque el conjunto monumental no llegó a estar en peligro en ningún momento, un camping tuvo que ser desalojado.
Solo Óscar Puente entra a la bronca
La gravedad de los incendios ha facilitado que la clase política deje atrás sus diferencias. Sólo el ministro de Transportes, Óscar Puente, ha decidido aprovechar la ocasión para confrontar. Lo ha hecho de nueco contra la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. En sus redes, calificó de "mamarracha" a la presidenta de la Comunidad de Madrid, criticándola por recortar en servicios públicos y prevención, para lugar pedir ayuda "a ese gobierno al que te pasas la vida insultando y descalificando".
En contraste con las descalificaciones del titular de Transportes, el resto de actores políticos y mandos institucionales han optado por mantener un perfil de contención y unidad. Lejos de entrar en la polémica, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha subrayado este sábado que "todos somos uno" frente al fuego. Y, desde los diferentes puestos de mando, las autoridades presentes se han esforzado en subrayar la coordinación entre las diferentes administraciones involucradas.
El presidente de Castilla y León, el popular Alfonso Fernández Mañueco, ha subrayado la "perfecta coordinación y cooperación" entre todas las instituciones que están luchando para apagar el fuego. Tampoco Ayuso ha contestado a Puente, limitándose a señalar que están trabajando "todas las administraciones juntas" para solucionar esta crisis.
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