El presidente del Gobierno marcó el arranque de curso con sus palabras. Un anuncio. El Rey viajará a Ceuta y Melilla, hay "argumentos y razones" para que "por fin" vaya. A partir, de ahí, ninguna concreción. Cero. Y no porque el Ejecutivo se guarde sus cartas. Es que, directamente, no ha comenzado a repartirlas. "No hay fecha" para esa visita. Pero, en todo caso, tal y como advierten fuentes de la Moncloa, "no será inminente". "Quizá el año que viene", añaden desde el círculo más próximo a Pedro Sánchez, sin cerrar por tanto ninguna puerta.

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La posibilidad de que Felipe VI se desplazara a Ceuta empezó a rebotar muy poco después de la avalancha migratoria del 30 y 31 de julio, cuando entraron ilegalmente en la ciudad autónoma más de 70.000 personas. El 1 de agosto, fuentes de la Zarzuela trasladaron que el jefe del Estado estaba siguiendo con "gran preocupación e indignación" lo ocurrido en las horas previas en Ceuta y subrayó que "el Estado debe velar por seguridad y por evitar que estos hechos [...] vuelvan a repetirse", una afirmación inusual que deslizaba cierta reconvención al Gobierno. Días más tarde, el Rey despachó con el presidente ceutí, Juan Jesús Vivas, en el palacio de Marivent, y tras el encuentro este trasladó que el monarca estaba "comprometido con su visita" al enclave.