La entrada masiva en Ceuta de los días 30 y 31 de julio no puede ser analizada, según el informe elaborado por el Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF) de la Policía Nacional, como un episodio aislado o surgido de forma espontánea. El documento, elaborado a requerimiento de la Audiencia Nacional, y al que ha tenido acceso El Independiente, define lo ocurrido como un “proceso” con un antes, un durante y un después y analiza, entre otros elementos, el papel desempeñado por las fuerzas de seguridad marroquíes a ambos lados de la frontera.

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La principal evidencia que recoge el informe para analizar la capacidad de Marruecos para controlar el flujo hacia Ceuta está en el contraste entre dos momentos separados por apenas dos semanas. Durante los días 30 y 31 de julio, cuando decenas de miles de personas accedieron a la ciudad autónoma, la Policía Nacional describe la respuesta marroquí como “cuando menos de total permisividad”. El 15 de agosto, ante una nueva convocatoria de entrada masiva, el mismo aparato de seguridad desplegó efectivos policiales y militares a lo largo del perímetro y consiguió impedir cualquier aproximación a la frontera.

La diferencia, sostiene el informe, resulta especialmente significativa porque Marruecos disponía de medios para controlar la zona durante la primera crisis. La entrada se produjo fundamentalmente por el entorno del espigón de El Tarajal, rodeándolo a nado desde la playa de Castillejos. El CENIF estima que entre 75.000 y 85.000 personas pudieron acceder a Ceuta durante aquellos dos días, aunque advierte expresamente de que no existe una cifra oficial fiable debido al colapso del sistema de control y a la existencia simultánea de flujos de entrada y salida.

Festividad del Día del Trono

El informe destaca que la respuesta policial marroquí no consistió únicamente en no impedir la concentración. Según los investigadores, no se registró el 30 de julio “ninguna tentativa seria” de reducir, dispersar o alejar a la masa de personas del perímetro fronterizo. Además, las pesquisas apuntan a que agentes marroquíes habrían dado indicaciones para que los participantes se dirigieran hacia el agua y accedieran a España por la zona del espigón de El Tarajal.

Las imágenes analizadas por la Policía también muestran, según el documento, a efectivos uniformados de las fuerzas de seguridad marroquíes dando indicaciones a los inmigrantes y gestionando el flujo hacia determinadas zonas de acceso. El informe identifica asimismo a individuos no uniformados que, aparentemente integrados en la masa, actuarían como “gestores del proceso”, monitorizando, impulsando y dirigiendo a las personas hacia el espigón. Algunas de esas personas aparecen incluso impartiendo instrucciones a agentes marroquíes, según las imágenes incorporadas a la investigación.

La circunstancia adquiere mayor relevancia por el contexto en el que se produjo la avalancha. El 30 de julio se celebraba en la cercana localidad de Rincón/M'Diq la Festividad del Día del Trono, con la presencia del Rey de Marruecos y un importante dispositivo de seguridad. Sin embargo, las imágenes satelitales analizadas por el CENIF muestran una presencia policial y militar escasa en el entorno inmediato del espigón y de los accesos a la playa, limitada fundamentalmente al paso fronterizo habilitado.

Convocatorias para el 15 de agosto

La propia Policía había detectado además los días anteriores un incremento sostenido de las entradas a nado en Ceuta y la circulación de mensajes que convocaban una entrada masiva. El CENIF emitió el 29 de julio una alerta de riesgo dirigida a los puestos fronterizos de Ceuta y Melilla. Después emitió nuevas alertas ante el riesgo de colapso y las posibles consecuencias de la llegada de inmigrantes a la Península.

Pero el episodio que, según el informe, permite observar con mayor claridad la capacidad marroquí para cerrar la frontera se produjo después. Tras el 30-J comenzaron a difundirse nuevas convocatorias para el 15 de agosto. En este caso, la movilización fue mucho más visible y detectable con antelación. Las autoridades marroquíes respondieron públicamente advirtiendo de que no permitirían el asalto y anunciando una respuesta contundente.

A partir del 1 de agosto, las imágenes satelitales reflejaron un incremento “drástico y continuado” de efectivos policiales y militares marroquíes en el perímetro fronterizo, especialmente en Castillejos y en los accesos a la playa. El despliegue fue aumentando en los días siguientes, con vehículos pesados y controles de carretera, hasta alcanzar su máxima expresión antes del 15 de agosto. Ese día fueron detenidas, según los datos recogidos en el informe, 294 personas: 248 de origen subsahariano y 46 marroquíes. Ninguna de las personas que participaron en aquella convocatoria consiguió que el intento afectara directamente al vallado español.

Marruecos y su misión de "blanquear" su imagen

La Policía interpreta esta diferencia como algo más que una simple rectificación de la política de seguridad. En su análisis sobre la convocatoria del 15 de agosto, señala que una segunda movilización “artificialmente más detectable” pudo convertirse en un ejercicio de control destinado a “blanquear” la gestión precedente de la respuesta de las fuerzas de seguridad. El documento llega a hablar de un proceso “manejado” en el que la segunda convocatoria habría servido para exhibir la capacidad de desactivación de Marruecos. Cabe recordar que el pasado jueves, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, aseguró que la gendarmería marroquí no detuvo la entrada de nadie durante las 10 primeras horas.

El informe, no obstante, no identifica a los responsables concretos de esa supuesta dirección. Habla de una autoría difusa, de organizadores, promotores, viralizadores y agentes dinamizadores, y considera que existe un nivel de planificación superior aunque no haya sido posible individualizar quiénes lo integran. Los investigadores sostienen que no están ante un acontecimiento espontáneo, sino ante un proceso con fases diferenciadas y con pautas que presentan similitudes con episodios anteriores de 2021 y 2024.

También descartan que las organizaciones criminales dedicadas al tráfico de personas puedan explicar por sí solas una movilización de semejante dimensión. El informe señala que la entrada masiva no responde principalmente a una búsqueda de beneficio económico y distingue entre la movilización de decenas de miles de personas y el posterior “aprovechamiento oportunista” de algunas redes y particulares que trasladaron a inmigrantes desde Ceuta hacia la Península, cobrando cantidades de entre 3.000 y 7.000 euros por persona.

Activar y desactivar la frontera

El elemento central que deja sobre la mesa la investigación policial es, por tanto, el contraste: mientras la frontera marroquí permaneció durante más de 48 horas en una situación que el CENIF califica de “total permisividad”, el mismo país fue capaz de levantar en pocos días un dispositivo suficiente para impedir una nueva tentativa de entrada.

Para los investigadores, esa capacidad de activar y desactivar el control fronterizo forma parte de un proceso más amplio de planificación y dirección estratégica. El informe sostiene que el lugar elegido, la fecha, las horas y las distintas fases de acceso, junto con la viralización y posterior desactivación de las convocatorias, apuntan a una planificación previa.

La conclusión que se desprende del conjunto del documento es incómoda para España: la frontera de Ceuta no se comportó como una barrera cuyo funcionamiento dependiera únicamente de la capacidad española de contención. Al otro lado, Marruecos demostró que podía permitir que una movilización alcanzara el perímetro y, apenas unas semanas después, desplegar todos sus medios para impedir que la misma dinámica volviera a producirse. La cuestión que queda abierta para la investigación es quién tomó las decisiones y con qué finalidad.