Madrid ha sido el escenario de una jornada inolvidable para Ely, una niña gallega de seis años que lucha desde hace meses contra un tumor cerebral en el Hospital Universitario Niño Jesús. Con motivo del cumplimiento de su mayor anhelo –ser princesa– y coincidiendo con la víspera de su cumpleaños, la Fundación Pequeño Deseo ha organizado una experiencia de cuento que ha alcanzado un hito histórico: convertirse en el deseo número 8.000 de la organización.
La jornada comenzó cuando una carroza recogió a la pequeña y a sus padres en el hotel NH Eurobuilding para trasladarlos al Palacio de los Duques de Pastrana. A su llegada, Ely fue recibida por un séquito engalanado con trajes de época integrado por voluntarios y embajadores de la entidad.
El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, ejerció como maestro de ceremonias en el acto de investidura. La corona de la pequeña princesa hizo su aparición mediante un truco de magia realizado por el mago Jorge Blass, momento tras el cual el regidor capitalino procedió a su coronación.
Durante el evento, Martínez-Almeida destacó el trabajo de la organización: "En un momento complicado, mantener la ilusión, la esperanza y la alegría es fundamental, para cualquiera, y más para estos niños".
La celebración continuó con música clásica en directo a cargo de la Orquesta Sinfónica Contemporánea de España (OSCE) y el director Juan Antonio Simarro, además de bailes y entrega de obsequios. El evento contó con la colaboración altruista de más de 50 personas, empresas e instituciones, entre las que destacan la ONCE –que cedió el palacio–, Peris Costumes, Mery Make Up y figurinistas profesionales.
Un impacto emocional con respaldo científico
La acción se enmarca en el Mes de los Deseos Cumplidos, que la Fundación Pequeño Deseo celebra durante septiembre con motivo del Día Internacional de los Sueños (25 de septiembre). Cristina Cuadrado, directora de la Fundación Pequeño Deseo, subrayó que este número 8.000 "representa a miles de niños y familias a los que hemos acompañado en momentos muy difíciles", concibiendo la jornada como un "salvavidas emocional".
La entidad, que lleva 26 años trabajando en el apoyo anímico a menores con enfermedades graves o crónicas, recuerda que el cumplimiento de un deseo tiene efectos positivos demostrados científicamente. Investigaciones previas junto a la Universidad Complutense y el Colegio de Psicólogos de Madrid confirman que estas experiencias aumentan las emociones positivas y refuerzan el espíritu de lucha hasta seis meses después.
En esta línea, la fundación presentará el próximo 24 de septiembre un nuevo estudio cualitativo junto a la Universidad Pontificia de Salamanca para analizar la huella emocional y el recuerdo de estas experiencias diez años después de su realización.
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