El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, se reunió este jueves en el Congreso de los Diputados con el comisario de Migraciones de la UE y miembro de la familia popular por Austria, Magnus Brunner, para ampliar la ofensiva de su partido contra el Gobierno en plena crisis de Ceuta y pedir implicación directa a Bruselas en el asunto y ante las dudas que Marruecos genera por la guerra híbrida y el uso de la inmigración en ella. Según informan fuentes de Génova, Feijóo solicitó a Brunner que "medie" con Rabat para que "materialice su compromiso" remitido por carta a Bruselas recientemente, y acepte la devolución de todos los migrantes que entre el 30 y 31 de julio alcanzaron territorio español con la entrada masiva. De los 72.000 quedan más de 5.000 en Ceuta, aunque las plazas de acogida que señala el Gobierno y los pronunciamientos de terceros podrían aumentar esa cifra en 10.000 personas.
Ese retorno es clave para el PP para poner fin a la emergencia. De lo contrario esto no se resolverá "ni en tres meses ni en seis meses" como han dicho por un lado el Gobierno y por otro Europa. "Debe resolverse de manera inmediata". Feijóo, en todo caso, puso en valor en su encuentro el respaldo de la Comisión Europea en cuestiones como el despliegue con Frontex. Invitó a Brunner a desplazarse a Ceuta personalmente para conocer directamente "la situación y las necesidades". Esa visita estaba contemplada en agosto, pero no se efectuó por estar Sánchez "de vacaciones", y en el PP esperan que este la facilite lo antes posible.
Feijóo apuesta por abrir la crisis y la oposición de la gestión al Gobierno a la UE, "europeizar" el asunto. Después de esta cita, la visita de Melilla esta tarde por el Día autonómico y por el simbolismo que tienen la otra frontera de España con Marruecos, el lunes volverá a Ceuta por cuarta vez junto a una delegación de populares europeos, el presidente del EPP Manfred Weber, y la secretaria general, la española Dolors Montserrat. Hay una intención de fondo incluida: que la reafirmación de Bruselas de Ceuta como territorio europeo sea a la vez una declaración de la españolidad de Ceuta frente a Rabat. Feijóo ya cuenta con el apoyo directo de la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, que este miércoles se posicionó sobre el asunto en el debate del Estado de la Unión. "Todas nuestras fronteras exteriores son fronteras europeas. La frontera de Ceuta es una frontera europea. Ceuta es España y es Europa. Y Europa estará de vuestro lado", dijo.
En añadido, desde el martes de debate en Estrasburgo una resolución impulsada por el EPP sobre la crisis ceutí en la que se ha añadido y se pide hacer frente a "la invasión", "investigar" el asunto y ese papel de Marruecos en la crisis, algo que no ha gustado al régimen, sobre todo porque puede poner en riesgo las relaciones comerciales entre Marruecos y la UE. De hecho, como otro elemento más de presión, Feijóo publicó un artículo en POLÍTICO titulado En Ceuta, depende de Europa limpiar el desorden del gobierno español.
En él se alerta a Bruselas de que a mayor tiempo pase sin respuestas contundentes, eso "afecta a nuestra soberanía, a nuestra capacidad colectiva para defender el Estado de derecho, a la seguridad de los ciudadanos y a la credibilidad del proyecto europeo para garantizar su estabilidad". Exige el popular "reconocer el fracaso del Gobierno" de Sánchez, condenar el "buenismo", y presionar para que esto no se repita. Porque se asegura que el problema también es de Europa y la necesidad de protección y control fronterizo. Y eso cree que trasciende de "la humanidad" y de "una crisis migratoria al uso".
Estas actuaciones de partido por parte de los populares se da en un clima de alta tensión con el PSOE y el Gobierno. Este miércoles, en la sesión de control, Feijóo aseguró sentir "verguenza" por los "silencios" de Pedro Sánchez a preguntas claras, concisas que llevan sin respuesta desde el inicio de la crisis, que ya llega a los 50 días. Se afea que se echen balones fuera y se señale a Vivas en la tardanza de la filiación de los migrantes, en su caso menores. Pero también que se culpe al PP de un retraso de actuación del Gobierno en el que la sospecha sobre el papel de Marruecos no hace más que agudizarse.
Sánchez no respondió a Feijóo sobre las conversaciones que ha mantenido con Rabat recientemente, ni sobre Ceuta ni sobre si la disposición de Marruecos a abrir la frontera a todos los migrantes que quedan en la ciudad cambia los planes del Ejecutivo. Ello, independientemente de los plazos que deben seguirse por ley y frente a la agilización de retornosque, dicen en Génova, permite el Pacto de Migraciones y Asilo y la ley de retornos además de la consideración de Marruecos como "país seguro". El pronunciamiento de Rabat ha permitido al PP justificar una demanda de devoluciones que por sí sola chocaba de frente con la legislación nacional.
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