Dentro tenemos un "espacio privilegiado" para seguir presionando por la vivienda. Hay que "pelear desde dentro". Con rotundidad, fuentes de Sumar en el Gobierno insisten en la necesidad de mantener a flote el Ejecutivo de coalición con el PSOE incluso si el socio mayoritario apuesta por un real decreto ley de vivienda blando que contente a los partidos del centroderecha nacionalista, Junts y PNV, para poder convalidarlo posteriormente en el Congreso con una mayoría operativa. Esperan, con todo, que el PSOE comprenda la situación excepcional y el "clamor" de la calle para dar un paso que creen necesario.

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La izquierda, en un momento delicado, sabe que se juega su futuro en las urnas del próximo ciclo en 2027 con medidas como estas, y al menos en Sumar están decididos a presionar en lo posible a los socialistas. Desde dentro, desde marchándose del Consejo de Ministros –eso no impediría que el PSOE lo aprobase, pero dejaría una imagen deteriorada del Ejecutivo–, que acontecerá pasadas las nueve de la mañana de este martes, a rechazando otras votaciones, complicando la convivencia a un PSOE que no ven comprometido con la realidad de la situación por mucho que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, apueste por el marco de Maricarmen Abascal y su desahucio de la semana pasada para cambiar el eje del debate de Ceuta a la vivienda. El dilema, en todo caso, es complicado. O se apuesta por principios, por ir de frente con unos máximos que los socios periféricos tumbarán, o se llega a un punto medio con la promesa de atajar el problema si tras unas elecciones la izquierda es más fuerte. Es algo que se arrastra en estos ocho años de mandatos de Sánchez, siempre de la mano de terceras formaciones.

El socio minoritario se reivindica como el principal motor por la vivienda dentro del Gobierno desde hace mucho, como la mejor conexión con los indignados de Sol, al más puro estilo del 15-M en 2011, del que, tras una larga evolución, Sumar es un subproducto. Ven a Sánchez dando bandazos, intentar equilibrar el tema con una posición moderada cuando la calle, dicen, le pide más. No ven sentido a que hace dos semanas el PSOE se abstenga a su medida para prohibir la compra de vivienda a los fondos y que este lunes, desde primera hora de la mañana se apueste por ello como estímulo para contentar con un decreto más relajado que las exigencias que Sumar y el Sindicato de Inquilinas hacen.

Hay cinco grandes asuntos. El primero es la renovación automática de los contratos de alquiler. Tanto sindicatos como Sumar reclaman que el propietario tenga que justificar una causa mayor para rescindir el contrato. De lo contrario, que deba indemnizar a los inquilinos con un mes de renta por cada año que ha vivido en el domicilio. Blindar los desahucios con medidas garantistas, especialmente para personas como Maricarmen en situación de vulnerabilidad o de dependencia. Se demanda la congelación de los alquileres, que no haya porcentaje máximo de subida anual para la renovación de contratos, algo que Vivienda hasta ahora topaba en un 2%. Por otro lado, se desdeñan los beneficios a los caseros tanto en el IRPF o en el IVA. Y, principalmente, se solicita regular el alquiler de habitaciones y de temporada –mediante la modificación de la Ley de Arrendamientos Urbanos– para que no se utilicen ambas modalidades para esquivar las protecciones del aquiler habitual, y que haya prórrogas efectivas de los contratos de alquiler que estén a punto de concluir este 2026 y en 2027.

A la hora de esta publicación, dos de los principales encontronazos entre el PSOE y Sumar en la negociación del real decreto-ley es la cuestión de las prórrogas y la de las habitaciones. Fuentes magentas dentro del Gobierno aseguran que respecto al primer asunto, la parte socialista estaría pidiendo reducir a un año esa prórroga extraordinaria de los contratos al borde del vencimiento y "que no entren" cuestiones relativas al alquiler de habitaciones. Todo, pese a que esto último ya había sido aceptado por el PSOE en el Congreso anteriormente. Hay una diferencia de posturas entre los dos socios del Gobierno y el Sindicato de Inquilinas, que lleva la voz cantante de la presión callejera, entre otros, con la acampada en el centro de Madrid: respecto a las prórrogas, el sindicato quiere que sea indefinida hasta que haya una causa justificada también por parte de los caseros.

"Regates" del PSOE con las medidas del decreto

Fuentes magentas reprochan los "regates" de los socialistas a horas de que deba darse a conocer el contenido del nuevo texto. Hablan de convicciones y creen que esos cinco ejes no son "máximos", sino unas condiciones "mínimas" sobre las que ponerse a trabajar. La única cuestión que no se incorporará y que queda aplazada es lo relativo a las expropiaciones de vivienda, lo ven poco viable en estos momentos. Se pensará para un decreto en el futuro si se dan las condiciones. Frente a las críticas de la izquierda alternativa dentro del Gobierno, el PSOE es tajante. En declaraciones a El Independiente, fuentes socialistas del Ejecutivo afirman que Sumar está ahora en "hacer política", en dejar buena imagen y movilizar a su electorado. Pero dicen que sus socios "saben que este decreto es ambicioso y valiente" y que supone un cambio por atraer a Junts.

Para el PSOE, el decreto planteado con la inclusión de medidas contra los fondos buitre es un punto de inflexión, ni pobre ni no de izquierdas

"No es ni pobre ni 'no de izquierdas, hay un punto de inflexión" que es Maricarmen, dicen. Creen que además de las críticas de Sumar, Podemos se muestra muy duro porque busca "su propio espacio" y que difícilmente podrá no votar este texto.

Reivindican los diez puntos anunciados esta mañana, aunque "todo está abierto" a la negociación. Desde la "protección ante los desahucios", la "prohibición de la compra especulativa a los fondos buitre", la "estabilización de los contratos de alquiler" para "proteger" ante "subidas abusivas" donde "no se aplica la ley de vivienda", "la regulación de los alquileres de temporada", el IVA a los pisos turísticos "para que tributen como un negocio", "bonificaciones fiscales para los inquilinos", y para los caseros que "bajen el precio" de los alquileres. Creen en el PSOE que sacar esto adelante con los números que hay son un buen paso. Sobre todo, cuando Junts se muestra dispuesto a negociar, a votarlo, después de unas semanas en la que el decreto se daba claramente por perdido. El PSOE añade cuestiones como las ayudas a la compra de la primera vivienda para aquellos que no tienen ahorros, el "blindaje del parque estatal de vivienda" y la bajada del IVA a la construcción de vivienda protegida con calificación permanente.

Aunque hay coincidencia en los puntos, desde Sumar se reclama mayor amplitud, dimensión en las medidas. Ante los deshaucios, quieren protección completa. Y cuando se habla de impedir la compra a fondos buitre para evitar la especulación, se incluye a todos los usuarios que tengan viviendas y quieren hacer uso con ese fin, incluido "los pequeños propietarios". "Hay más medidas para proteger a los propietarios que a los inquilinos", denuncian desde la confluencia. También claman por una intervención completa, con tope de precios. "Hay barrios obreros, en ciudades del cinturón sur de Madrid donde ya no encuentras un piso por menos de 1.000 euros en zonas humildes. Hay un problema serio, no estamos hablando solo del centro de Madrid", denuncian fuentes de primera línea de Sumar en el Gobierno.

Ante la posibilidad de desgaste ante el electorado, al ver que Sumar no se impone a Sánchez y condiciona su salida del Gobierno a la aprobación de todos esos criterios, fuentes de la organización recuerdan que puede ser un paso firme que demuestre dónde está cada formación. Pero, al mismo tiempo, romper es precipitar un adelanto electoral donde "la alternativa de PP y Vox" supone no ya no aprobar unos mínimos en vivienda, sino que fisurar por completo cualquier opción de mejora. "Si no se hace ahora, los inquilinos tendrán que hacer esas reclamaciones ante un Gobierno de PP y Vox, nosotros preferimos seguir luchando desde dentro", insisten.

Algunos sectores presionan para la salida de Sumar del Gobierno

Hay sectores dentro del espacio de izquierdas que piden firmeza frente al PSOE, un gesto de dignidad que de credibilidad de nuevo a confluencias como Sumar, que aspira a refundarse en Frente Amplio a la espera de ver qué ocurre con Podemos. La semana pasada figuras como Emilio Delgado, dentro de Más Madrid, reclamaron medidas contundentes y respuestas a la altura. Este insinuó a través de X que una negativa del PSOE debía suponer la ruptura del Gobierno, en pleno cruces de acusaciones entre Ada Coalu y Mónica García con Óscar Puente. "La cosa no va de quién es más de izquierdas, sino de para qué estamos en el Gobierno. Sumar aporta avances en políticas sociales y empleo, pero no puede cargar indefinidamente con la inacción en vivienda, los casos de corrupción, el Sáhara...", enumeró. Cree que hay que emular el éxito de otros partidos de izquierda europeos como Die Linke, que ha ganado en Berlín proponiendo la intervención de los alquileres.

En el último año y medio, ha habido sectores como algunos dentro de IU, que han insistido en la ruptura del Gobierno ante las diferencias con el PSOE en política internacional, con el caso de Palestina y el rearme, pero también ante incumplimientos como el de alargamiento de la vida de la central nuclear extremeña de Almaraz. La cúpula de Sumar recalca que no se está en esas y que el objetivo es conseguir medidas y reeditar el Gobierno progresista para una próxima legislatura.