Mientras otros socios de la legislatura ya se han manifestado a favor de convalidar los dos decretos de vivienda, caso de ERC, EH Bildu y BNG, así como Compromís, el voto de 16 parlamentarios clave sigue en el aire. Ni Junts, ni el PNV ni Podemos lo termina de precisar ya con el más amplio publicado en el BOE y el de las prórrogas automáticas de alquileres aún por publicar. Será pronto, trasladaron algunos ministros a la entrada de la sesión de control al Gobierno este miércoles. Estas son las medidas planteadas.
Durante este martes y a primera hora de la jornada, los socios nacionalistas de izquierdas despejaron la incógnita. El último fue la fuerza republicana catalana de Oriol Junqueras. El presidente de ERC confirmaba el voto positivo a ambos textos mientras que, en los pasillos del hemiciclo, su portavoz parlamentario, Gabriel Rufián, aunque ayer los consideraba "útiles", dejaba algo de misterio instando, primero, a definir el sentido del voto tras una lectura de los contenidos de los decretos. De la "letra pequeña" que este martes el ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy, animaba a analizar para decantarse de cara a la clase trabajadora y no de los rentistas. Esta misma mañana aseguraba que recoge exigencias de todos los grupos parlamentarios que se han implicado, y que todos deben ceder.
Junts es el socio decisivo, el que creen que a día de hoy está más alejado de ese voto positivo para la convalidación. Hacen falta más síes que noes, y frente a unos 171 escaños de PP, Vox –que ya han confirmado el sentido del voto– y previsiblemente de UPN, el rechazo de Junts dejaría al Gobierno en minoría frente a 178 votos de la derecha. Una abstención jugaría un papel esencial si, por otro lado, se alinea el voto de PNV y Podemos. De momento, la izquierda estatal y nacionalista –además de Coalición Canaria– suma 163 diputados. Con ese dato, no puede haber más de dos abstenciones, y uno de esos socios nacionalistas deberá apoyar explícitamente los acuerdos junto a los 4 diputados de Podemos para que haya, al menos un voto por encima de la derecha, 172.
Los de Carles Puigdemont solicitaban, entre otros asuntos, beneficios fiscales para los caseros y protección de los pequeños propietarios, quedando fuera del escudo antidesahucios. Lo segundo no se ha conseguido. Con la incorporación de demandas de Sumar, pese a la limitación temporal de medidas entre 2028 y 2030 como máximo, los nacionalistas ven alejado el texto respecto a lo negociado estos días atrás con los socialistas. Dentro del Gobierno, pese a todo, ven ese silencio como positivo, porque de tenerlo claro Junts, habrían salido ya con dureza en contra. Fuentes de los neoconvergentes lo explican por la tardanza en recibir el segundo decreto, no antes de las 10 horas y la necesidad de revisarlo.
El PNV es el socio que pese al distanciamiento ideológico con algunas medidas, más probable es que sitúe el sentido del voto a favor. De hecho, este miércoles Aitor Esteban, líder de los jeltzale tenía agendada una reunión con el ministro de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes que se ha desarrollado en las instalaciones privadas de los miembros del Gobierno en Palacio, en el Congreso. Y a la salida, aunque no han desvelado el contenido, Félix Bolaños se ha mostrado optimista para la aprobación. El gesto conjunto de ambos dirigentes políticos era relajado. Después del estudio pormenorizado de los detalles de los decretos, el PNV podría anunciar la convalidación apoyado en parte en el clamor de la calle.
Sobre Podemos, la idea generalizada dentro del Gobierno es la de que busca marcar relato pero que como viene ocurriendo en otras ocasiones durante la legislatura, terminará apoyando las medidas. Creen que no puede permitirse tumbar dos medidas que permiten algún avance respecto a la situación actual, por mucho que su secretaria general, Ione Belarra, considere que son insuficientes o que las limitaciones de tiempo escasas. Ayer la también parlamentaria cuestionó la escasa modificación "estructural" que suponen ambos decretos, y durante el control de esta jornada instó al Gobierno a retirar el decreto, algo que no se puede hacer, y a presentar uno unificado para que incluya la prórroga automática de alquileres, algo que se ha dividido para intentar atraer tanto a Junts como al PNV. Hay que diferenciar el asunto con la prórroga de alquileres que venzan antes de 2028. Con Podemos más o menos claro y el PNV sondeado, Junts queda como el socio más inestable. Su rechazo explícito permitirá sumar con PP y Vox absoluta.
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