El Gobierno sigue confiando plenamente en que el real decreto ley de vivienda que concentra el grueso de las medidas aprobadas ayer por el Consejo de Ministros sí obtendrá la convalidación el viernes en el Congreso. Y lo conseguirá gracias al apoyo de todo el bloque de investidura. Incluidos Junts y Podemos. Aún no hay confirmación oficial, los grupos se guardan sus cartas y no adelantan el sentido de su voto, pero Pedro Sánchez sí se muestra "razonablemente optimista". Con el segundo texto, el que mañana publicará el Boletín Oficial del Estado y que implica la prórroga indefinida de los contratos, el feeling es claramente distinto y los socialistas, igual que Sumar, dan por bastante seguro que decaerá por el voto en contra de los posconvergentes.

PUBLICIDAD

El presidente del Gobierno fue preguntado por los medios durante su rueda de prensa conjunta con el presidente de Francia, Emmanuel Macron, al término de su reunión en la Moncloa, uno de los puntos centrales de su visita de Estado en España. Para entonces, la portavoz de Junts en el Congreso, Míriam Nogueras, había advertido de que en su partido se confesaban "preocupados y decepcionados" por la literalidad de los dos decretos de vivienda, aunque no quiso adelantar a los periodistas cuál será su voto el viernes, cuando se debatan en la Cámara baja.

A juicio de la dirigente independentista, el primer real decreto ley "no frena a los fondos buitre, porque pueden seguir comprando" y "tampoco protege a las familias", porque si un propietario quisiera dejar en herencia un piso de alquiler a su hijo, con la redacción actual de la norma el inquilino "podría tener derecho a comprarlo antes que el hijo". "Nosotros pedíamos honestidad, rigor y solvencia, y estamos preocupados porque en este primer análisis nada de eso se contempla", apuntó Nogueras. La líder de Podemos, Ione Belarra, mantenía este miércoles su postura, en los pasillos de la Cámara y también en una entrevista en la SER: quiere un solo decreto ley y "entero", que contenga todas las medidas. Como Junts, tampoco adelantó su sentido de voto.

El presidente pide a los grupos una "dosis de responsabilidad", porque esta no es una cuestión "ideológica", sino de "humanidad", y todos han hecho "un enorme esfuerzo de diálogo"

Sánchez, desde la Moncloa, prefirió no situarse en el peor de los escenarios, en la posibilidad que los dos textos, y no solo el segundo, decaiga. "Ya le digo que soy razonablemente optimista sobre la convalidación". El presidente defendió que se ha trabajado "mucho" en los dos decretos, "particularmente en uno", el primero (el 26/2026), el que lleva "muchos meses" de diálogo y de negociación detrás, y que contiene medidas como la protección ante los desahucios hasta 2030, el veto a los fondos buitre para la compra especulativa de vivienda hasta 2028, la prórroga de dos años de los alquileres que venzan antes del 31 de diciembre de 2028, las bonificaciones fiscales para inquilinos y propietarios o las ayudas a la compra de primera vivienda.

Ese decreto ley principal, esgrimió, incorpora "muchísimas de las medidas" que Junts, como otros grupos, planteó. "Todos hemos hecho un enorme esfuerzo de diálogo, de negociación, para llegar a un acuerdo", enfatizó, razón por la que cree que es su deber pedir a los grupos una "dosis de responsabilidad", "porque esta no es una cuestión ideológica", sino de "humanidad". "Estamos hablando de personas que han sufrido desahucios, de personas que se encuentran en una situación que les impide acceder a una vivienda en alquiler o en propiedad. Y creo que este real decreto ley ofrece muchos argumentos, muchas razones e instrumentos a los poderes públicos para contribuir a resolver probablemente la principal preocupación que tienen hoy los ciudadanos: el acceso a la vivienda".

El segundo texto, el de renovación automática de los contratos, lleva "menos" tiempo trabajándose. Es "coherente", admitió, con lo que prescribe la ley de vivienda de 2023 y responde a un debate "suscitado" por organizaciones como el Sindicato de Inquilinas y abrazado por partidos como Sumar. "Esperamos que pueda prosperar. En todo caso, es una línea que ya subyace en la ley de vivienda y un debate que tendremos que afrontar antes o después también en el país. Me refiero a la prórroga de contratos", remachó, dando por descontado, por tanto, que lo más factible es que ese decreto ley naufrague el viernes.

Sánchez va pertrechándose de argumentos y rebate el calificativo de "traidor" del PP: "No sé muy bien qué significa. ¿Traidor a quién? ¿A los fondos buitre? Me gusta ser traidor a ese tipo de intereses"

El líder socialista lanzó señales evidentes de que este es un debate en el que el Gobierno se siente cómodo, acabe como acabe. Recordó, en ese sentido, que el PP le llama "traidor, también en esto". "No sé muy bien yo qué significa ser traidor —ironizó—. ¿A quién? ¿A los fondos buitre que especulan con la vivienda? Pues... pues sí, me gusta ser traidor a ese tipo de intereses". Era su respuesta al rechazo mostrado por Alberto Núñez Feijóo a los dos decretos leyes, por considerarlos una "trampa".

"No hay que olvidar que todo este debate también surge por la incomparecencia, la inhumanidad y la insensibilidad de determinados responsables políticos vinculados con el Partido Popular, que no han hecho nada ni han movido un dedo ante el desahucio de Maricarmen. Y nosotros hemos dado una respuesta que podrían haber dado las comunidades autónomas, que sin duda alguna podría haber dado el Ayuntamiento de Madrid y que se han negado a dar. Nosotros la hemos dado y yo creo que hay mucha expectativa al respecto", sostuvo. Es decir, que si decayeran los dos decretos, el peor escenario que en la Moncloa no contemplan, el Gobierno tiene armada su argumentación: ha hecho todo lo que ha podido, pero las derechas se lo han impedido. El de la vivienda, ya lo avanzaban en su equipo hace casi una semana, es un debate "ganador" para la izquierda.