Vox es el único partido que crece, levemente, en los primeros sondeos conocidos tras el adelanto de generales para el próximo 29 de noviembre. Es más, consolida escaños, se sitúa en una media de 65 diputados y roza ya el 19% de la intención de voto, ambos máximos electorales para la marca, a falta de comprobar el resultado de las urnas. El mejor precedente para el partido son los 52 diputados y el 15,2% obtenido en las generales de noviembre de 2019. Frente a ello, los dos grandes partidos del bipartidismo no rentabilizan los dos grandes debates puestos sobre la mesa en estas últimas semanas. Ni el PSOE parece sacar provecho del clima de tensión por la vivienda, y apenas se hace con un par de escaños a costa de sus socios minoritarios, dispersos, ni el PP parece hacer por la mala gestión y la crisis de Ceuta. Sigue en las mismas cotas de las generales de 2023, con unos 135 escaños de media estimados y con posibilidad de crecer diez escaños, algo que viene repitiéndose durante estos años con altibajos.

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Que los populares no peguen un golpe sobre la mesa en el peor momento de Sánchez preocupa a Vox, de quien dependería para la conformación de un Gobierno de coalición que el PP aún evita confirmar con la esperanza de obtener una mayoría suficiente en solitario. En Bambú opinan que es preocupante que no haya podido capitalizar el descontento como ellos. Aunque voces autorizadas de Vox advierten de que creen que los sondeos "inflan" algo al partido, ven un problema que llegado el momento, las cuentas no les den y Sánchez tenga alguna opción de repetir su Ejecutivo con apoyo de una multitud de socios externos. El secretario general de Vox, Ignacio Garriga, envió un mensaje aproximado, de alerta a que el dirigente socialista pueda volver a "ganar". "Es la última oportunidad para recuperar" el país, señaló durante una entrevista con la Agencia EFE.

Los cuatro estudios publicados entre el jueves y el viernes, de NC Report, IMOP, DYM y 40dB, reflejan respecto a sus anteriores un incremento de porcentaje estimado para Vox, de apenas unas décimas pero que sitúan a Abascal en esa proximidad a la veintena, algo que también se aproximó en los comicios autonómicos durante esta primera mitad de año, caso de Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía, aunque luego quedó algo reducido. Por eso, en Bambú están en alerta. Respecto a los escaños, se puede hacer comparativa con NC Report y con DYM, dado que no hay ninguna otra de IMOP en este año y 40dB solo viene dando porcentajes y no diputados. En el primer caso, 62-64 escaños en septiembre y 61-64 en octubre, con una décima más. En el segundo, se ve mayor diferencia, pasa en julio antes de la crisis de Ceuta de 55-57 a 61-65 escaños tras el acontecimiento. En ningún caso, el debate de la vivienda, con el que Vox puede sentirse incómodo si el marco es de 'especulación sí o no' y no sobre el eje de la inmigración, le hace resentirse tras los incrementos por Ceuta.

Precisamente a Ceuta volverá Abascal este lunes 12 de octubre, en el Día de la Hispanidad para mandar un mensaje político de precampaña. "Hay que estar con el pueblo español", escribió en X este viernes. Vox quiere volver a situar el eje migratorio, de "invasión" y de defensa territorial en el centro del debate en plena oleada de protestas por la vivienda, incentivadas desde el desahucio de la ya fallecida Maricarmen Abascal, la acampada en Sol, y la derogación de decretos por la mayoría de PP, Vox y Junts en el Congreso. Y con las calles caldeadas ahora, con vistas a una huelga general el 11 de noviembre, la primera con Sánchez en el Gobierno. Una protesta masiva que en las izquierdas, en todo caso, la ven dirigida a la oposición. Abascal y los suyos saben que necesitan volver a poner la inmigración de relieve para no solo mantener ese pulso en los sondeos, sino para incrementarlo a costa de los abstencionistas o del voto protesta en un momento de descontento generalizado.

Acudirá junto a Jordan Bardella, presidente de Patriotas en el Parlamento Europeo y del renovado Frente Nacional francés, la Reagrupación Nacional, con quien compartirá marco de preocupación por la inmigración y la preservación de la identidad europea. Todo, con la carrera de Marine Le Pen a las presidenciales francesas a la vuelta de la esquina. A ello le seguirá en Madrid el martes un desayuno informativo en Nueva Economia Forum con el francés como protagonista y con Abascal para hacerle la presentación. Ese voto protesta se refuerza con Abascal alejado del Gobierno e incluso de la Corona, un año más, tras la ausencia en 2025, en esas celebraciones del 12-O, desde el desfile militar a la recepción en el Palacio Real.

Este domingo por la tarde, en todo caso, Abascal protagonizará el primer mitin preelectoral en Estepona (Málaga). En Andalucía finalizó, de hecho, la última campaña electoral autonómica. Frente a esas encuestas, Abascal tiene otro reto importante, poder visitar el mayor número de provincias posibles para activar más el voto. Y es que el partido depende de su figura en cada campaña electoral, y la visita de las 50 provincias y las dos ciudades autónomas complica el asunto. En los planes de Vox hace apenas tres semanas, cuando Ceuta estaba en el centro de la discusión, Bambú empezaba a diseñar una agenda hasta mediados del año que viene con actos casi semanales y desplazamientos constantes de Abascal entre plenos. Eso ha quedado completamente trastocado tras visitas como las de las cuatro provincias catalanas a finales de septiembre. No se pensaba que Sánchez activaría las urnas antes del verano.

Con el actual panorama de encuestas, la media asigna a PP y Vox unos 202 diputados, 26 diputados más de los necesarios para la mayoría absoluta. Mientras que Vox se muestra alerta ante una posible activación de la izquierda, especialmente si figuras carismáticas como Gabriel Rufián dan el paso y dan un vuelco a la desmovilización, en Génova se da por hecho que Sánchez no volverá a ser presidente del Gobierno y que como mucho aspirará a ocupar una plaza como líder de la oposición si salva los muebles a costa de sus izquierdas. Creen que el principal reto que hay por delante en las próximas semanas es, además de hacer una buena campaña, allanar una futura negociación con Abascal y Vox e intentar blindar en lo posible las carteras clave en el Consejo de Ministros.