Que Gabriel Rufián quiere un 'frente amplio' de izquierdas alternativas y sumar la mayor fuerza electoral posible para sobreponerse a la ley electoral, que prima las candidaturas grandes, no es ningún secreto. Entre abril y mayo se movió en esa dirección con algunos actos con activos políticos que considera esenciales para imponerse a las derechas. Especialmente a Vox. Compartió escenario con Emilio Delgado, de Más Madrid, y luego protagonizó otra puesta en escena en Barcelona con Irene Montero, la candidata de Podemos a las generales. Rufián está aparentemente fuera de los pasos dados por la izquierda en los últimos nueve meses de las negociaciones afrontadas por los partidos que actualmente integran Sumar y se reorganizarán en Frente Amplio el próximo 17 de octubre. Pero cualquier giro de última hora respecto a sus relaciones con Esquerra Republicana (ERC) pueden cambiarlo todo.

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Rufián empezó a agitar el avispero a principios de semana, con prisas tras el adelanto electoral para el 29 de noviembre. Con el proceso de primarias para la confección de listas en marcha dentro de su partido, el republicano ha lanzado un órdago: sabe que es la opción de Oriol Junqueras, que su perfil mediático lo hace muy votable pese a ser ya una rara avis dentro de la organización, pero exige unidad e integración en una lista con los Comuns en ese frente de izquierdas para maximizar en lo posible el voto progresista y plurinacional que no quiere apoyar a Salvador Illa y al PSC. Barcelona, como Madrid, Sevilla y Valencia son esenciales para reeditar el Gobierno de coalición progresista y impedir una suma de PP y Vox que las encuestas dan por asegurada más allá de la absoluta. El factor movilización de una izquierda desafecta es clave, en todo caso.

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Los republicanos vienen eludiendo esa fórmula para tener voz propia, pese a quedar la agenda independentista relegada y priorizarse las medidas de izquierdas. De descartarse definitivamente, Rufián puede quedar abiertamente liberado para ir junto al gruso de partidos de la izquierda plurinacional. Y eso, cambia por completo el debate y da alas a Podemos. El asunto ya no iría de Ada Colau y de la unidad de los partidos de Sumar y Podemos, sino de cómo se estructura todo en torno a una candidatura al Gobierno con Rufián como referente por Barcelona y para quien Montero es una muy buena candidata. "Puede unir a la izquierda", consideró en abril.

De descartarse su candidatura por ERC, Rufián puede quedar abiertamente liberado para ir junto al frente de izquierdas

El 'efecto Rufián' no escapa dentro de la izquierda. Se entiende que es el candidato que más uniría y que más movilizaría. Se asume entre los partidos de Frente Amplio, que a su vez se enfrentan a su propia contradicción, y es que el papel que viene ejerciendo el republicano, de coqueteo puntual se aleja al tipo de alianza que se pretende construir. En definitiva, Rufián vuelve a ser un hiperliderazgo sobre el que puede articularse todo lo demás, lo que impide asentar como quieren esos socios una colaboración y marca permanente que sobreviva más allá de unas elecciones después de las experiencias de Podemos, Unidos Podemos, Unidas Podemos y Sumar. Pero a la vez, la emergencia del momento, el pronosticado ascenso de Abascal en los sondeos y el estancamiento de esa izquierda obliga a apostarlo todo por una opción movilizadora que de un nuevo golpe en el tablero electoral. Colau le invita liderar el Frente Amplio y unir fuerzas para unificar a la izquierda estatal. Él quiere tirar de la izquierda estatal, que es la que no va bien respecto a ERC, BNG o EH Bildu.

Podemos está promoviendo esa fórmula, porque obliga a construir de arriba a abajo y eso les pone junto a Rufián en un nuevo punto en el que ahora, desmarcados durante meses de los socios de Sumar, no están. No están en igualdad de condiciones para hacer exigencias, y en esa tesitura a lo máximo que aspiran es que les ofrezcan una "silla" para hacer "propuestas" junto al resto de partidos que vienen trabajando en la unidad. A falta de que haya un paso por el republicano, el escenario que queda es el de un Frente Amplio que integre a Podemos, que los morados asuman la entrada en él antes de valorar el mecanismo de elección de listas, y que la interacción entre Comuns y los morados de pie a que Montero vaya por Barcelona junto a Colau y Rufián. Difícilmente se llegará a un acuerdo por Madrid, con la ministra Mónica García blindando a su partido para capitalizar los cuatro primeros puestos de salida. No todos en el espacio lo ven tan cerrado. Algunas fuentes de esa izquierda creen que hay posibilidad de cesiones y que Montero pueda ir como número tres por Madrid, tras García y Delgado.

La recogida de avales de ERC termina este domingo, por lo que todo puede cambiar en las horas próximas. Desde este sábado, quedan solo seis días para la presentación de coaliciones. Y aunque Rufián no tendría que anunciarse en ese plazo, tampoco la presencia de Montero, sí tendría que quedar pactada esa coalición de las izquierdas con Podemos, también las nacionalistas de Compromís, Chunta Aragonesistas y Més per Mallorca. Si no se consigue y Podemos va por su cuenta, difícilmente podrá haber posibilidades de revalidar el Gobierno. Las críticas desde Más Madrid a su captación para votar en unas primarias a los que ellos solos se presentan de momento, no permite sellar ni unir.

Los nombres y la configuración de listas

El encaje de ambos liderazgos, al mismo tiempo, genera problemas internos en unas negociaciones ya duras entre socios, en las que cada formación puja por sus parcelas de poder. IU, por Andalucía, las Castillas o Asturias. Más Madrid por la lista madrileña, al igual que los Comuns por las catalanas, con Barcelona como mejor posicionada. Muchos ven el mismo reflejo del 2023 en este proceso de negociación, sobre todo por estar aborándose desde finales del año pasado y aún no tener atado nada, pero también por vetos cruzados o imposiciones. Entre declaraciones contradictorias como los "tenemos tiempo" o los "vamos tarde" que se han ido intercalando tras la vuelta del verano.

Los puestos más codiciados son los andaluces, los valencianos, los madrileños y los de Barcelona. En el peor de los casos y en vista a los sondeos, con una media de 8-9 diputados estimados, pueden asegurarse dos en la capital y otros dos en la provincia catalana, con dos por Valencia y uno o dos por Sevilla y Córdoba. Solo con García, alguien más de Más Madrid, con Ernest Urtasun, con Colau y alguien más de los Comuns, con un candidato de Compromís, otro de la Chunta y previsiblemente Toni Valero, de IU, por Sevilla, ya quedan sin más opciones el resto de candidatos. La unidad con Podemos puede abrir 2-3 escaños más esa posibilidad pero la necesidad de encaje de Rufián y Montero puede generar resquemor en partidos como Más Madrid o Comuns, que tendrían el dilema de ceder poder por rostros externos más votables. Y eso también tiene repercusión económica para los grupos en los posibles repartos dentro del Congreso, por ejemplo, para la contratación de personal y de asesores de prensa.

Encuestas como la de 40dB para el Grupo Prisa prevén con los porcentaje actuales que pueden aspirar a 15 escaños, respecto a los 31 que los mismos partidos cosecharon en las últimas generales bajo el paraguas de Yolanda Díaz. Y eso tensa. También queda por ver qué otras plazas ocuparían otros nombres relevantes como Verónica Martínez Barbero, elegida candidata de Movimiento Sumar para las listas o figuras como Pablo Bustinduy, actual ministro de Derechos Sociales. Fuentes de Movimiento Sumar llaman a la calma y a negociar con prudencia y discrección en las próximas fechas. Pero el tiempo se agota y deja poco margen para algo muy trabajado y mediatado y aproxima más a la improvisación.

Al mismo tiempo que a su izquierda, la posición de Rufián y del resto de socios genera incertidumbre en el PSOE por la capacidad o no de presentarse con capacidad de armar una propuesta de izquierdas ganadora. A nivel orgánico, los socialistas están a la espera de ver qué pasa con Frente Amplio, con Montero y el republicano para negociar una posible confluencia de listas para el Senado para poder competir con el PP y debilitar sus capacidades. Ese 16 de octubre también se cierra el plazo para ello, aunque no tienen porqué estar elaboradas las listas, lo que debe dirimirse del 21 al 26 de este mes. Hay una clave y es que una de las propuestas de Rufián lanzada estos meses pueda calar: presentarse de forma estratégica solo en determinados territorios para no competir con el PSOE en zonas donde esa izquierda alternativa históricamente no ha tenido peso, como en las Castillas.

Candidato viral

La candidatura de Rufián es más viral y puede traducirse en un éxito en urnas, atrayendo a un tipo de votante joven y plural. También en una mayor movilización el domingo 29 de noviembre. Hasta una encuesta promocionada en redes por figuras como Pablo Iglesias lo ejemplifican con casi de 150.000 votos. Internamente, la posibilidad de que concurriese García como candidata al Gobierno generaba dudas. Sectores de la izquierda plural la ven gastada en el ámbito nacional. Ante el planteamiento de Urtasun, se aprecia falta de carisma para levantar ese voto. Y aunque Colau gusta generalmente, por su capacidad de aunar espacios, la ven algo descentrada por los giros que ha ido teniendo en los últimos meses desde que se la viene sondeando.

Saben que tiene luces y sombras, posibilidad de movilización en torno a la vivienda y los desahucios por su paso por la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, pero su etapa como alcaldesa de Barcelona también generó desafección por un incremento de la inseguridad en zonas como El Raval y Ciutat Bella, problemas de limpieza urbana y políticas de vivienda que no acabaron con los desahucios, dificultad para acceder a los alquileres o para incrementar el parque de vivienda pública hasta cotas necesarias, y la reserva de vivienda protegida en promociones privadas y grandes rehabilitaciones generó oposición de sectores inmobilitarios, que cuestionaron sus efectos sobre la oferta y la inversión. Hay que tener en cuenta que las competencias de vivienda son compartidas con la comunidad y el Estado.