Pedro Sánchez ha acusado al PP y a Vox de querer devolver a España a una situación política y social comparable a la del franquismo. El presidente del Gobierno y candidato del PSOE a las elecciones generales del 29 de noviembre asegura en una entrevista con El País que un Ejecutivo formado por Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal supondría un retroceso de hasta medio siglo. Concretamente, en derechos y libertades que considera consolidados, especialmente en cuestiones como el aborto, la muerte digna y la libertad cultural.
Sánchez ha sostenido que la llegada de ambos partidos a La Moncloa no representaría una alternancia democrática convencional, sino un retroceso en las conquistas sociales de las últimas décadas. "Un Gobierno del PP con Vox no representa una alternancia, es una auténtica involución", afirma el líder socialista al diario del grupo Prisa.
A su juicio, Vox marca la agenda ideológica de la derecha mientras que el PP estaría dispuesto a asumir sus postulados para alcanzar el poder. En este sentido, vincula a ambas formaciones con las políticas del presidente argentino, Javier Milei, y ha asegurado que comparten una orientación favorable a los recortes del gasto público y al debilitamiento de determinados derechos sociales.
El presidente ha situado entre sus principales preocupaciones las propuestas de Feijóo para modificar la legislación sobre la interrupción voluntaria del embarazo de las menores de 16 y 17 años y la ley de eutanasia.
Y Sánchez también recurre a la política cultural para establecer un paralelismo con la dictadura franquista. El jefe del Ejecutivo ha señalado la retirada de subvenciones a películas consideradas ideologizadas en Castilla y León como ejemplo de lo que, en su opinión, supondría extender las políticas de la derecha al conjunto del país. El jefe del Ejecutivo ha cuestionado que sean los propios gobernantes quienes determinen qué expresiones culturales resultan aceptables. "Eso significa censura y eso fue lo que se vivió en España durante la dictadura", sentencia.
Pese a que las encuestas dibujan una ventaja de la derecha, Sánchez se ha mostrado convencido de que la movilización del electorado progresista permitirá a su partido continuar gobernando durante otros cuatro años "con una mayoría parlamentaria más amplia". "Muchos de los que hoy vaticinan que va a ganar el PP con Vox son los que aseguraron que Podemos iba a sobrepasar al PSOE", ironiza el líder socialista.
El presidente rechaza además que el auge internacional de la extrema derecha determine necesariamente el resultado electoral español. De hecho, defiende que la continuidad de un Gobierno progresista en España constituye una excepción frente al avance de las fuerzas ultraconservadoras en otros países.
Sánchez también responsabiliza a los algoritmos de las redes sociales de favorecer la expansión de mensajes de odio, xenofobia y antifeminismo. Según su análisis, el funcionamiento de las plataformas digitales contribuye a amplificar los discursos de la ultraderecha y a intensificar la polarización política. Asimismo, ha reprochado al PP la utilización de contenidos manipulados mediante inteligencia artificial. Y dice que el PSOE no la usará en campaña.
La vivienda y la corrupción
Más allá del enfrentamiento con PP y Vox, Sánchez ha abordado la crisis de la vivienda, que ha reconocido como la principal fuente de desigualdad en España. Ante las movilizaciones sociales y la huelga general convocada, el presidente ha defendido que las protestas deben servir para exigir soluciones a todas las administraciones y ha justificado el adelanto electoral por la imposibilidad de aprobar nuevas medidas con la actual composición del Congreso.
El líder socialista ha responsabilizado al PP, Vox y Junts del bloqueo parlamentario de sus iniciativas en materia de vivienda y ha defendido una mayor intervención pública del mercado inmobiliario. También ha reprochado a las comunidades gobernadas por la derecha que no apliquen la ley estatal de vivienda. Según los datos aportados por Sánchez, durante su mandato se ha multiplicado por ocho el presupuesto destinado a esta política y se ha construido un millón de viviendas, de las cuales el 13% son protegidas.
En materia económica, ha anunciado que el Gobierno cumplirá su compromiso de elevar el salario mínimo interprofesional y ha pedido a los empresarios que negocien incrementos salariales para compensar la inflación. Además, ha defendido la solidez del sistema público de pensiones y ha rechazado las dudas sobre su sostenibilidad. "Si a Feijóo y a Vox les preocupa la sostenibilidad de esas pensiones, deberían decirle a la patronal que acordara con los sindicatos una subida mayor de los sueldos a la clase media trabajadora", abunda Sánchez.
La entrevista también aborda los casos judiciales que afectan al entorno del presidente y al PSOE. Sánchez ha defendido la inocencia de su esposa, Begoña Gómez, y de su hermano, David Sánchez, y ha considerado que las actuaciones contra ambos han traspasado los límites aceptables en una democracia.
Respecto a los escándalos de corrupción que afectan al Partido Socialista, el presidente ha reconocido que su mayor error durante sus ocho años al frente del Ejecutivo ha sido no detectar la corrupción vinculada al exministro José Luis Ábalos. No obstante, ha defendido su actuación posterior y ha asegurado que ha pedido perdón, colaborado con la Justicia y adoptado medidas frente a los implicados.
También responde a las críticas por la crisis migratoria de Ceuta del pasado julio, en la que murieron 141 personas. Sánchez ha reconocido que los servicios de seguridad no anticiparon la magnitud de lo sucedido, aunque ha defendido la respuesta de su Ejecutivo y ha advertido de que una intervención más agresiva en la frontera podría haber provocado consecuencias todavía más graves.
En cuanto a las relaciones con Marruecos, ha insistido en la necesidad de mantener la cooperación migratoria y ha rechazado abrir un conflicto diplomático basándose en sospechas sobre la posible responsabilidad del país vecino en aquella crisis.
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