El PP mantiene una agenda marcada por el primer gran mitin de Alberto Núñez Feijóo desde la tragedia ferroviaria de Urda (Toledo). Será el sábado y el lugar escogido, Valladolid, la tierra del ex titular de Transportes Óscar Puente. La elección, evidentemente, no fue aleatoria, sino que busca centrar en la figura del controvertido ex ministro el ejemplo "de la mala gestión del sanchismo", de la "negligencia" y de la falta de asunción de responsabilidades políticas. Pero aún después de la sorprendente dimisión, -negada una y mil veces por Ferraz, Moncloa y el propio aludido en las horas previas a producirse- los populares han decidido seguir adelante con el acto.

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El nombre de Puente seguirá encabezando la lista de Valladolid

A fin de cuentas, aunque Puente no sólo ha dimitido de ministro, sino que tampoco concurrirá a las elecciones del 29-N, su nombre seguirá encabezando la papeleta electoral puesto que así está publicada en el BOE. Precisamente, a juicio de los populares, la salida del que fuera el genuino representante de la crispación y la provocación política, únicamente ha dejado el Ministerio ante el riesgo de lastrar aún más las opciones electorales de su jefe, Pedro Sánchez, en las elecciones y no por una cuestión de higiene democrática.

De hecho, la primera reacción del PP ante el anuncio de Puente pasadas las 9 de la noche del pasado martes, tras cuatro horas de comparecencia en la Diputación Permanente del Congreso, fue atribuir la decisión a la caída demoscópica del PSOE en mitad de la conmoción por los 69 fallecidos en el accidente de Urda. "No ha dimitido él, lo ha dimitido Tezanos. No se va por las víctimas ni por la dignidad, sino por las encuestas", dijeron desde la sede popular.

El PP no da por superada la crisis de Urda

Por eso, lejos de dar por superada la crisis abierta tras el segundo accidente de la Alta Velocidad en menos de un año, defienden que ésta solo se cerrará "cuando haya explicaciones suficientes, responsabilidades completas y garantías de que no volverá a repetirse". El responsable último, aduce el primer partido de la oposición, es quien nombró primero a José Luis Ábalos y después a Óscar Puente, con el breve intervalo de Raquel Sánchez, actual responsable de Paradores.

La responsabilidad política del jefe del Ejecutivo "no ha sido depurada", dicen en Génova. No piden su dimisión, pues el futuro de Sánchez ya se dirimirá en las urnas dentro de cuatro domingos, pero ni la marcha del controvertido Puente ni la del líder socialista en caso de no poder reeditar su mayoría 'frankenstein' "nos hará olvidar lo más importante, que es saber qué ha pasado y qué hay que hacer para recuperar la seguridad perdida".

El PSOE contrapone al mitin de Valladolid uno de Sánchez en Valencia, con la DANA de telón de fondo

Feijóo, que se está prodigando estos días en todos los medios y foros, lamentó ayer que "nuestro país ha pagado el peor precio que se puede pagar" pasando "de un ministro corrupto a uno tuitero" y desterrando a técnicos de las cúpulas de ADIF y Renfe "para llenarlas de militantes o tener a Koldo de consejero de Renfe". En estos días está lanzando la idea de un perfil técnico y especializado para ese Ministerio, en caso de gobernar, aunque no avanza ningún nombre.

Los populares no cambiarán su estrategia de campaña una vez que han decidido centrarla en la gestión, en contrapartida con el deterioro de los servicios públicos, tal y como han dejado de manifiesto, de forma cruel, los dos accidentes de tren que han forzado la salida de Puente. Feijóo abundó en esta tesis durante un acto organizado ayer noche por La Razón. Explicó que, a su juicio, "lo que hay que cambiar es la gestión, lo que hay que cambiar es a Sánchez. Porque al final Puente dice que se va, pero Sánchez se queda".

La premeditada elección de Valladolid -donde Feijoo estará acompañado del presidente de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco- viene acompañada de la no menor premeditada elección de Valencia por parte del jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, el viernes para otro acto de campaña del 29-N. La idea de Moncloa es desmontar el mensaje de buena gestión que quieren trasladar los populares. Las tragedias de la Dana o el accidente del metro de Valencia, de hace veinte años, estarán de telón de fondo como ejemplos de desidia y mala ejecutoria del PP, según la intención de los socialistas.