No era un inhibidor policial ni un vecino con oscuros intereses. El “triángulo de las bermudas” en el que se habían convertido la Avenida Comtes de Pallars y la Plaza Santa Anna de Sort (Lleida) era responsabilidad de un desfibrilador instalado en la calle para prevenir infartos. Así lo han acreditado hoy técnicos de la Generalitat, tras semanas de misterio en la localidad famosa hasta ahora por su administración de lotería.

Desde hace semanas, algunos conductores que aparcan su vehículo en la zona afectada se encuentran con que no pueden cerrar su vehículo con el mando a distancia. Lo mismo les pasa a algunos establecimientos con las puertas automáticas de los almacenes y los garajes. Ha habido casos en los que ha sido imposible poner en marcha los coches, cuyos dueños han tenido que recurrir a la grúa para sacar su vehículo de la “zona cero” del Pallars.

Los vecinos de Sort, y los numerosos turistas que acuden a la localidad del Pallars en época estival, han tenido que acostumbrarse este verano a volver atrás en el tiempo y cerrar manualmente sus coches. Más complicado lo tienen aquellos conductores de vehículos con sistemas eléctricos más avanzados, ineludibles para poner en marcha el coche. La moda por lo vintage en automoción ha adquirido un nuevo significado en Sort en las últimas semanas.

Lo mismo sucede con los garajes. Se acabaron los mandos a distancia y las puertas automáticas. Vuelta a la apertura manual y la fuerza animal, también en almacenes comerciales de la zona a la hora de levantar la persiana.

El alcalde de la localidad, Raimon Monterde, recurrió en primer lugar a los Mossos d’Esquadra, pero la policía autonómica aclaró al munícipe que no disponía de ninguna unidad especializada en estos casos. Y la investigación quedó, en principio, en manos municipales.

Tras los primeros incidentes, los técnicos del Ayuntamiento determinaron hace una semana que “alguien”, con voluntad o de forma fortuita, utilizaba la misma frecuencia que estos aparatos electrónicos y actuaba como inhibidor. Quedaba por saber el quién, y con qué objetivos.

Es lo que han determinado ahora los técnicos de la Generalitat, que señalan al desfibrilador y apuntan aun mal funcionamiento del aparato, similar a los instalados en calles de municipios de toda España para atender de urgencia a víctimas de problemas cardiacos. Para descubrirlo ha hecho falta una antena especial que permitió rastrear la señal inhibidora hasta la fachada de la oficina de turismo municipal, donde hace una semanas se instaló el desfibrilador. Justo cuando empezaron los problemas.