La Guardia Civil se ha incautado de tres cocodrilos, dos serpientes pitón, un camaleón y 21 tortugas. Ha sido en una finca de Sant Vicenç de Montalt (Barcelona) en la que se ha detenido a tres personas de nacionalidad española, acusadas de tráfico de especies protegidas en una operación anunciada este miércloes. Se les imputa la comisión de los delitos de pertenencia a organización criminal, delito contra la fauna, de contrabando y de falsedad documental.

La operación Euler ha permitido requisar 28 animales catalogados como protegidos y considerados especies invasoras por el convenio CITES. «La inclusión de estos reptiles en el medio natural, algunos clasificados como especies invasoras, pondría en grave peligro la supervivencia de otras variedades autóctonas» recuerdan desde el Seprona.

Todos los animales rescatados han sido depositados en un centro especializado «donde se recuperan y desarrollan de manera óptima» aseguran desde la Guardia Civil.

Tráfico desde Seychelles

La organización delictiva importaba de manera ilícita a España animales exóticos protegidos para venderlos a particulares. La investigación comenzó a principios de 2019, cuando la Guardia Civil interceptó en el aeropuerto de El Prat a un ciudadano español al que se le intervino, camufladas en el interior de su equipaje, 76 crías vivas de tortugas Gigante de Aldabra. El presunto traficante había llegado a Barcelona en un vuelo procedente de las Islas Seychelles.

El Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) inició una investigación con el objetivo de determinar el posible destino que hubieran tenido esas crías de tortuga ante las evidentes sospechas de tráfico ilegal del especies protegidas. Se descubre a partir de ahí un «núcleo zoológico ilegal» en Sant Vicenç de Montalt.

Se trata de una finca que había sido preparada para almacenar y conservar gran cantidad y variedad de animales exóticos manteniendo una temperatura y humedad determinada, dotada de numerosos terrarios, focos de luz de diferentes intensidades y un gran congelador donde almacenaban pollos para alimentar a los animales.

En la finca se incautaron una importante cantidad de animales vivos, 19 tortugas (Trochemys Scripta), dos tortugas (Centrochelys Sulcata), dos serpientes (Aspidites Ramsavi), un camaleón (Chamaleo Callyptratus) y tres cocodrilos (Crocodylus Siamensis). En colaboración con personal del Servicio Oficial de Inspección, Vigilancia y Regulación de las Exportaciones (SOIVRE), se determinó que se trataba de especies invasoras y de especies protegidas por La Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES).