Jordi Aragonès i Martínez (Pineda de Mar en 1993), es el ideólogo de Aliança Catalana y su candidato a la Alcaldía de Barcelona para las municipales de 2027. Con 33 años este historiador y profesor de secundaria ha pasado a ser una figura central en el partido ultraconservador catalán. Es primo de Pere Aragonés, expresidente de la Generalitat de ERC. Militó en Unió Democràtica de Catalunya antes de cofundar el Moviment Demòcrata Català. En 2020 se integró en el proyecto de Sílvia Orriols. Como secretario de Estudios y Programas del partido es el responsable de buena parte de su programa ideológico.

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Nos recibe en la sede del partido en Barcelona, que se abrió hace menos de un año. Es una sede humilde, no se corresponde con la proyección que ahora tiene el partido, pero suficientemente grande para dar cabida a la eclosión del fenómeno político llamado a revolucionar el panorama político de Cataluña. 

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En la puerta de la sede hay una persona sin hogar que encaja con la idea de una Barcelona decadente que pregonan en el partido. En la sala de conferencias está colgada la letra de la canción Barcelona, cantada por Freddie Mercury y Montserrat Caballé, es una copia numerada, cedida por un militante para la sede, escrita a mano por el cantante británico descendiente de parsis. El himno de la ciudad en su mejor momento.

Su discurso independentista, su apuesta por el liberalismo económico y sus mensajes duros contra la inmigración han puesto al partido a disputar la segunda plaza como partido más votado, según las encuestas. Un sondeo reciente de Ipsos para La Vanguardia atribuye a Aliança Catalana un 17,9% de intención de voto y 30 escaños, empatado con el PSC, mientras que Sigma Dos le concede entre 25 y 28 diputados y el barómetro del CEO entre 23 y 25. Frente a los dos escaños obtenidos en 2024, el partido de Orriols se perfila como una de las grandes fuerzas del futuro parlamento catalán. En Barcelona, los sondeos anticipan su entrada en el Ayuntamiento de la mano de Aragonès, con entre cinco y seis concejales según GESOP, aunque todavía lejos de las primeras posiciones. 

Pregunta: Para alguien que viene de fuera de Cataluña que quiera comprender el fenómeno de Aliança Catalana ¿Cuáles son los ejes del partido?

Respuesta: Mira, tres ejes. Primero, inmigración: es un partido con una política migratoria muy restrictiva. Es decir, considera que Cataluña ha superado con creces su capacidad de incorporar nueva inmigración, y que eso afecta tanto a la lengua catalana como a los salarios de los catalanes, a la seguridad, a la vivienda, a las infraestructuras, a la sanidad, a la educación, etcétera. Segundo eje: economía de mercado, industrialización. Es un partido a favor de la industria, a favor de la presa catalana, a favor de generar riqueza. Es un partido que no quiere el marco regulatorio actual de Cataluña, ni tampoco el marco fiscal actual de Cataluña; quiere un marco fiscal y regulatorio óptimo para las empresas catalanas y para la generación de riqueza de los catalanes. Y, además, es un partido profundamente catalán, profundamente nacionalista, que viene a restaurar el Estado catalán, y quiere, además, que ese Estado catalán sea libre, próspero, seguro y occidental. Estos son los tres ejes.

P: No os presentáis a las elecciones generales, ¿esto es estrategia puntual o va a serla dinámica en el futuro?

R:  Más que una estrategia es ADN. Aliança se funda en Cataluña, para Cataluña y con una perspectiva únicamente catalana. Es un partido que, en sus estatutos, dice ser de carácter estatal. Y esto es porque Aliança puede presentarse en Valencia, puede presentarse en Mallorca, puede presentarse en la Franja de Aragón, incluso podría presentarse en Francia si se inscribiera en el ministerio francés, pero no contempla, ni nunca ha contemplado, presentarse al Congreso de los Diputados. Nuestra perspectiva, ahora mismo, es actuar en el ámbito estrictamente catalán.

P: ¿Con la idea de los Países Catalanes?

R: No entraría en denominaciones, porque es un tema que puede generar debate y generar problemas, pero la verdad es que es absurdo el enfrentamiento que existe entre mallorquines, valencianos y catalanes, porque tenemos intereses compartidos en el ámbito empresarial, tenemos intereses compartidos en infraestructuras, como el Corredor Mediterráneo, tenemos intereses compartidos en relación con el maltrato fiscal que sufre Valencia, que sufre Mallorca y que sufre Cataluña, tenemos un empresariado con objetivos comunes y, además, compartimos, sin duda, una identidad común.

Es decir, Valencia siempre ha sido un reino desde su fundación y, por tanto, Valencia tiene un corpus jurídico propio, diferente del de Cataluña. Mallorca, desde que aparece también dentro de esta esfera, aparece como un reino propio. Por tanto, nosotros no vamos asaltando los fueros propios de Valencia o los fueros propios de Mallorca. Respetamos la identidad jurídica y legal de estos territorios.

Lo que ocurre es que no nos engañemos a nosotros mismos: la lucha por nuestros objetivos es común, y Aliança lo entiende así y hará lo posible para que Valencia, Cataluña y Mallorca actúen con una línea única de defensa de sus intereses conjuntamente.

P: ¿Qué han hecho mal los partidos catalanes mayoritarios hasta la fecha para que un partido joven como vosotros esté en el punto en el que está?

R: Ignorar la realidad. En primer lugar, creo que el primer punto que han ignorado es el fenómeno o invasión migratoria. No solo lo han ignorado, sino que lo han negado. Durante años, Junts, Esquerra, la CUP y el PSC han negado la presión migratoria sobre Cataluña. En pocos años han llegado al Principado cerca de dos millones de habitantes.

Cuando yo nací, y durante bastantes años, éramos 6 millones. Ahora somos algo más de 8 millones: 8.200.000. Algunos dicen que, dentro de 10 o 15 años, seremos 10 millones. Nadie puede decir que Cataluña esté preparada hoy para asumir, desde el punto de vista lingüístico, sanitario, educativo y habitacional, 10 millones de habitantes en Cataluña. No estamos preparados para eso, ni tampoco en términos de seguridad.

Durante años, Junts, Esquerra, la CUP y el PSC han negado la presión migratoria sobre Cataluña.

Los partidos lo han negado y ahora se encuentran con que el votante les dice: “Escuche, usted puede negar la realidad, pero en la calle esa no es la realidad que yo veo”. Y, por tanto, Aliança ha sido el primer partido que dice: “Escuche, hay un problema, y lo dirá abiertamente”.

Pregunta: ¿De dónde vienen los votantes de Aliança Catalana?

R: De todas partes. En primer lugar, desencantados con los partidos tradicionales: de Junts, también de Vox, del PSC, de Esquerra, del PP; muchos procedentes de la abstención y algunos incluso de la CUP. Pueden venir de cualquier lugar. Gente que vota por primera vez: la juventud está cansada. Las nuevas generaciones que llegan y que tienen por primera vez derecho a voto no votan en absoluto según la clave en la que votaban sus padres. En Cataluña tenemos padres y abuelos que votan a Junts o al PSC, y los jóvenes votan a Aliança Catalana, porque ya no se tragan las mentiras de los partidos tradicionales. Hay una sensación de que Aliança crece por el descrédito de la clase política tradicional.

P: Compartís con Vox ese discurso sobre la inmigración. ¿Hay también una prioridad catalana?

R: Sí. Nosotros planteamos que los servicios públicos de Cataluña deben ser para la población catalana, es decir, para la población arraigada de Cataluña, para la población que lleva años viviendo, trabajando y arraigada en Cataluña. Aunque a Vox no le guste oírlo, se han manifestado en la plaza de Sant Jaume de Barcelona gritando a los latinoamericanos que ellos no son inmigración, que son españoles y que, por tanto, no hace falta que se integren. Algo parecido a lo que hizo Pere Aragonès, presidente de la Generalitat, cuando dijo a la población musulmana que ellos eran catalanes y que no hacía falta que se integraran. Ni unos ni otros.

Catalán es quien se siente catalán, pero para ser catalán no basta con decir “soy catalán”: hay que hablar catalán, sentirse del país, aceptar una serie de principios, de valores, de cánones occidentales; hay que aceptar la democracia liberal como sistema, aceptar la igualdad entre hombre y mujer como valor social y cívico, y aceptar la separación entre la religión, la Iglesia o el islam, y el Estado.

Jordi Aragonés dentro de la sede de Aliança Catalana.
Jordi Aragonés. | Rafa Ordóñez

Ser catalán es fácil; lo que ocurre es que hay que hacer un esfuerzo.

Toda esta serie de principios debe aceptarse y, por tanto, nosotros tampoco podemos regalar a dos millones de habitantes la condición de catalán sin pedir nada a cambio. Ser catalán es fácil; lo que ocurre es que hay que hacer un esfuerzo.

P: ¿Los españoles que viven en Cataluña procedentes de otras regiones del Estado que encaje tienen dentro de vuestra perspectiva migratoria? 

R:  Ser catalán es una decisión personal de cada uno. Evidentemente, si tus padres son catalanes y hablan catalán, seguramente lo tendrás muy fácil para ser catalán. Pero conozco a mucha gente que vino de otras regiones del Estado y se ha hecho catalana al 100%: hablan catalán, piensan como catalanes y piensan, sobre todo, en los intereses de Cataluña como comunidad política. Parte de mi familia vino de Almería y de Alcant, se integró, adoptó el catalán como lengua y adoptó, sobre todo, la defensa de los intereses de Cataluña como comunidad política. Por tanto, yo no entraría a decir quién es catalán y quién no. Quien lo es, ya sabe que lo es.

P: Entiendo que el objetivo de Aliança es la independencia y un Estado catalán.

R: Cataluña fue incorporada jurídicamente al marco común español actual mediante una invasión militar que se saltó toda la legalidad vigente que había en Cataluña, que eran las Constituciones catalanas existentes desde siglos atrás. Las liquidaron todas, aplicaron el Decreto de Nueva Planta y eliminaron toda la legalidad que había en Cataluña, a diferencia de Navarra y Bilbao, que pudieron mantener sus fueros. Después, España no está satisfaciendo las necesidades de Cataluña, ni lingüísticas, ni económicas, ni fiscales, y, además, no cumple ni su propia ley de extranjería. Como no tenemos ninguna esperanza de que España recapacite o haga cumplir su ley, nosotros hemos decidido que aplicaremos todas las facultades del poder en Cataluña desde el ámbito catalán, desde Barcelona.

P: ¿Aliança Catalana quiere volver a pasar por algo parecido al procés? 

R:  No, por un motivo, Aliança Catalana no librará una batalla que no pueda ganar. Ahora bien, que no podamos ganar una batalla y no la libremos, no significa que las reivindicaciones no sean esas. Y tal como van ahora mismo las encuestas, creemos que incluso la gente que durante el procés se opuso a la independencia acabará apoyando la independencia de Cataluña con Aliança Catalana, por un motivo: porque, entre una España socialista abierta a los flujos migratorios del tercer mundo, incapaz de defenderse ante la islamización, la pauperización de los servicios y la inseguridad, y un Estado catalán libre, próspero, seguro y occidental, mucha gente elegirá el Estado catalán.

España que ya no es España si no una especie de poti poti del Tercer Mundo

Una España que es incapaz de defenderse ante la islamización, ante el empobrecimiento de los servicios de la sociedad, ante esta España que ya no es España si no una especie de poti poti del Tercer Mundo. Mucha gente que se sentía española, pero que vive en Cataluña entre un estado catalán libre, próspero y occidental y un califato o una España reguetonizada, pobre, violenta o sin esperanzas, elegirá el estado catalán.

P: ¿Es viable esa reindustrialización de Cataluña sin una mano de obra laboral que que necesariamente es migrante? 

R: Lo primero para reindustrializar Cataluña es que Cataluña deje de perder industrias. Para dejar de perder industrias, necesita un marco regulatorio y un marco fiscal óptimos. Cambiaremos radicalmente la normativa en el ámbito tributario, en el de las regulaciones y en el de las facilidades para las empresas.  

El segundo punto: Europa vive un momento de reindustrialización estratégica, empezando por la industria de defensa. Cataluña tiene una industria del automóvil que podría pasar a producir industria dual, y 200 pymes dedicadas al mundo de la defensa. La Generalidad actual ha creado clústeres, pero no ha conseguido ningún contrato en comparación con Andalucía, Aragón, el País Vasco o Madrid. Sectores como la defensa, la alimentación, la energía y la sanidad son estratégicos.  La industria de hoy ya no se basa en mano de obra extensiva, como en los años 70 u 80; está altamente automatizada y digitalizada.

P: Pero a mí en la recepción del hotel me ha atendido una chica latinoamericana, otra me ha dado un café y me ha traído aquí en taxi un pakistaní.

R: En Barcelona hemos pasado de tener 76.000 inmigrantes en total a tener 550.000 y, en cambio, la población de Barcelona se ha mantenido casi estable. La población autóctona se ha ido fuera por el precio de la vivienda y se ha ido sustituyendo por población inmigrante. El objetivo no es ir sustituyendo a la población autóctona por población emigrada a la que se le pague un salario más bajo, sino pagar un salario más alto y mantener a la población arraigada.

P: ¿Apoyáis la remigración? 

R: Creemos que cualquier persona que haya entrado de forma ilegal en Cataluña, en Barcelona o en Europa debe ser devuelta a su país y que, si alguien entra, debe ser por las vías legales que prepara la ley y que contempla la ley.

P: ¿Y los regularizados que ya viven aquí?

R: Existe un proceso que aplican Canadá y otros países, que es la desnaturalización: si una persona se ha regularizado de forma fraudulenta, puede ser devuelta. Creo que si alguien se ha regularizado de forma fraudulenta debe ser devuelto. Sin duda, debe iniciarse un proceso de desnaturalización. Y no solo eso: si una persona, además, ha delinquido o ha actuado de manera indebida, también debería contemplarse la desnaturalización. Sin duda, pero creo que no es un debate que tendrá España o Cataluña; lo tendrá Europa en su conjunto, y cada vez más.

P: Pasando a Barcelona, ¿Qué proponéis?

R: Vamos a hacer que Barcelona vuelva a ser una ciudad para los catalanes, empezando por resolver la crisis de vivienda. Para ello, proponen anular el tope al alquiler y la obligación de reservar el 30% de vivienda protegida en las nuevas promociones, medidas que, según sostienen, han expulsado pisos del mercado y generado inseguridad jurídica entre los propietarios. En su lugar, defienden dar garantías a los caseros para que vuelvan a alquilar sus viviendas.

En segundo lugar, prometen reforzar la seguridad: más policía en la calle y menos trabajo burocrático, más medios y respaldo institucional, especialmente en barrios como el Raval, donde aseguran que devolverán la seguridad en menos de un año y evitarán que se convierta en una “zona no-go”.

Por último, plantean recuperar la capitalidad de Barcelona dentro de Cataluña: mejorar las conexiones viarias y de transporte público con el resto del país y aprovechar el peso internacional de la ciudad, su cultura, arquitectura, cocina, industria y empresas, para proyectar Cataluña al mundo y devolverle su papel como capital del Mediterráneo.

P: En la política municipal y parlamentaria, ¿qué apertura tenéis a pactos políticos?

R: Aliança viene a ganar, primero de todo; por tanto, Aliança no contempla ahora mismo pactos con ninguna fuerza política. Venimos a ganar y a gobernar. Estamos, en primer lugar, con la disposición de quedar como la primera fuerza de la derecha en el Ayuntamiento. Es decir, si contamos juntos a todos los partidos que hay ahora mismo en el Ayuntamiento como más o menos de derechas -PP, Vox y Aliança-, nosotros tenemos la disposición de quedarnos como primera fuerza y trabajamos para ello.

El día que Aliança gobierne será para restaurar el Estado catalán.

A partir de ahí, la normativa municipal es la que es. Nosotros, si tenemos que aprobar una normativa municipal beneficiosa para la ciudad, pactaremos con quien sea: pactaremos con Junts, con Vox, con el PP, con el PSC o con Esquerra, si es para aprobar una normativa municipal que sea del beneficio de la ciudadanía.

También en el Parlamento, en esta misma dirección. Aliança ahora mismo no contempla pactos de gobierno. De hecho, Aliança no viene a hacer un gobierno, porque el día que Aliança gobierne será para restaurar el Estado catalán. Ahora bien, dentro del Parlamento, cualquier ley que sea del beneficio de la ciudadanía, Aliança votará a favor de esa ley, como hace a día de hoy con cualquier fuerza política que plantee una ley beneficiosa para Cataluña.

P: ¿Cómo ves el proyecto en unos años vista?

R: Muy diferente, puede acabar siendo el partido más grande de Cataluña en número de militantes, puede acabar siendo el partido más grande de Cataluña en número de diputados, puede acabar siendo el partido más grande de Cataluña en número, quizá incluso, de alcaldías trascendentales. Es decir, en Girona tiene unas perspectivas buenísimas y podría tener la alcaldía; en Lleida, lo mismo. En Barcelona es difícil, pero no es una broma. Es decir, vamos a ganar, vamos a gobernar.

Podríamos tener ahora mismo una fuerza municipal determinante en grandes ciudades dentro de cinco años; una fuerza en el Parlamento determinante, como primera o segunda fuerza. Podríamos ser determinantes para cualquier aprobación legal del Parlamento. Entonces, ¿con qué se traduce esto? Pues se traduce, en primer lugar, en algo muy sencillo: porque ya no en cinco años, sino dentro de tres o dentro de dos, podemos tener un Parlamento de Cataluña que tumbe sucesiones. Podemos tener un Parlamento de Cataluña que baje el impuesto de patrimonio, podemos tener un Parlamento de Cataluña que dé apoyo a la policía, podemos tener un Parlamento de Cataluña que tumbe el marco regulador nefasto que tiene Cataluña y haga que Aragón deje de llevarse todas las empresas catalanas con sus planes piloto y con todos sus marcos reguladores más óptimos que los nuestros.

Es decir, podemos tener un Parlamento que, por primera vez en muchos años, ponga a los catalanes y a las empresas catalanas en el centro del debate y en su beneficio.