A mediados de la década pasada, el Frente Nacional francés inició un camino hacia la 'desdiabolización' y acabó refundándose en la Reagrupación Nacional. Dejó de lado el estigma de sus principios fundacionales y tendencias muy radicales para abrirse a un nacional-populismo puro. Marine Le Pen optó en ese proceso por delegar protagonismo en la figura de Jordan Bardella, integrado en las filas desde 2012, y que progresó desde puestos menores, de acompañamiento a representantes públicos, hasta la presidencia de la formación –y por el camino mantuvo una relación con una de las sobrinas de la mandataria–. Durante ese trayecto, encarnó el cambio de tendencias, hacia una línea más amigable, aparentemente moderada y de defensa de libertades nacionales de todo tipo de colectivos, como el LGTBI, o de la mujer, frente a la inmigración –especialmente musulmana–, retratada como la principal amenaza. El chivo expiatorio.
Con Bardella –y en un momento complicado para Le Pen, inhabilitada para cargo público por malversación de fondos–, la marca ha alcanzado máximos. Ha sido esencial el uso de las redes sociales como TikTok para abrirse a nuevos electores. En ese caso, a los más jóvenes o a los adultos jóvenes. Pero también una relajación del euroescepticismo y el antiglobalismo, para interesarse por la estabilidad económica frente a preocupaciones como los salarios y las pensiones. Tanto las europeas de 2024 como las municipales de 2026 avalan ese crecimiento.
Aliança Catalana, salvando todas las distancias con el lepenismo, está inmersa en un proceso de crecimiento que exige cambios para abrirse a nuevos públicos. Ya ha mostrado diferencias respecto a Vox en su competencia en Cataluña, por ejemplo, en esas cuestiones morales, religiosas o sobre derechos sexuales, suscribiendo la línea de la Reagrupación Nacional y abierta a cuestiones como el aborto, de hecho, mientras el caballo de Troya sigue siendo la inmigración. Pero aspira a más, a una mayor normalización entre otras capas altas, y ahí la figura de Jordi Aragonès (1993, Pineda de Mar, Barcelona) el actual secretario de Estudios y Programas e ideólogo del partido desde 2020, puede ser esencial. Este viernes fue confirmado para concurrir a las municipales de Barcelona, lo que abre una oportunidad en el feudo.
Las posturas antimigratorias duras y antiislam sirvieron a su presidenta Silvia Orriols para ganar la alcaldía de Ripoll (Girona) en 2020 y para acceder por primera vez en 2024 al Parlament, con dos escaños. Ahora las encuestas, en un momento en el que hay preocupación por la inmigración y la inseguridad en Cataluña -como problemas principales–, y que en muchas ocasiones la opinión pública vincula; también por un temor a la pérdida de identidad y de cambios culturales, dan a AC un crecimiento notable hasta la veintena de diputados regionales, a la espera de ver si se lanzan a las próximas generales. Y en ese camino, el más damnificado es Junts, que perdería, según sondeos como el del Centre d'Estudis d'Opinió (CEO). Se refleja como en el resto de España un crecimiento de las tendencias antiinmigración a costa de los partidos tradicionales.
Más allá de las encuestas, y de la herida a esa derecha tradicional catalana, el principal daño que AC provoca a Junts se da en las provincias con mayor peso del independentismo, la otra pata de este movimiento localista crecido. En Girona y Lleida. La implantación en los territorios más cosmopolitas, urbanos y diversos culturalmente, donde ese secesionismo es menor y destaca un equilibrio entre el socialismo, la izquierda alternativa, la derecha españolista y el independentismo. De hecho, si se miran los resultados de las autonómicas por provincias y capitales, se comprueba esa distancia de atracción para los de Orriols.

En la provincia de Barcelona logró 67.000 votos (2,8%) y en la ciudad 13.600, la mitad que la CUP, un cuarto que Vox y 125.000 menos que Junts. En Girona, en cambio, Orriols se hizo con el 9,03% de los votos, superó notablemente a PP y Vox y se quedó a 9.000 votos de la tercera plaza, para ERC. En la capital, consiguió el 6,34% de los votos, ligeramente por encima de Vox. Con 2.500, empató prácticamente con el PP y se quedó a 1.500 de ERC. Intentar prosperar en Barcelona, será todo un reto y una prueba de fuego de cara a las siguientes autonómicas de 2028.
Historiador, neoliberal y primo del expresident de ERC
La figura de Aragonès brinda ahora a Orriols la oportunidad de presentar todo lo contrario a lo que ha mostrado AC, sin dejar de lado su perfil xenófobo, que es su sello, permite poner en el foco frente a Jaume Collboni a un perfil más institucional, tranquilo, profesionalizado y que tiene como meta cimentar un discurso económico que de certezas a un empresariado catalán que puede sentirse preocupado por el programa de los ultras. Parte con la ventaja de ser un personaje completamente desconocido para el público general, pese a tener desde hace años interacción constante con los medios y de ser primo del expresident de la Generalitat, Pere Aragonès, de ERC. Aporta una imagen intermedia, sin abandonar esas tesis migratorias, hay compromiso de gestión más allá.
Por un lado, Aragonès muestra un perfil más académico que Orriols –licenciada en Biblioteconomía y Documentación por la Universidad de Vic– por sus titulaciones en Historia por la Universitat de Barcelona (UB), y sus másteres en Historia Contemporánea y Mundo Actual en el mismo centro, y el de Formación del Profesorado en la Universitat de Girona (UdG). Posteriormente a ejercido de docente universitario y en institutos. De hecho, la figura de Jordi Pujol le fascina. Aragonès ha pasado por las filas de Unió Democràtica de Catalunya en su última etapa antes de disolverse y ha coqueteado con Josep Anglada antes de recalar en AC.
Tampoco encaja en el canon de candidato proteccionista, clave para ese empresariado. Al contrario, oscila entre el neoliberalismo y un componente libertario y de desregularización, de hecho procede de una familia con patrimonio y de empresarios. De ahí que rechace la etiqueta de 'extrema derecha' y haya alabado en cada una de sus intervenciones la figura de Margaret Thatcher, su referente político, o Donald Trump y Javier Milei. De hecho, el argentino es su prototipo de líder clave en la actualidad, dijo hace un tiempo en una entrevista en The Objective. En cuanto a lo ideológico, niega la intervención del mercado de la vivienda, las tasas turísticas, que su partido ha rechazado en el Parlament por ser solo "una medida recaudatoria". También ve en el Estado de Israel un espejo de lo que debería ser Cataluña.
Lo que se disponen a hacer AC para desgastar a Junts entre la burguesía catalana, Bardella ya lo ha ejecutado en Francia para fortalecer simplemente la marca, con acercamientos a la patronal MEDEF y a las principales empresas. Les une la juventud –el francés, dos años menor–, como aliciente para conectar con los votantes más jóvenes, con estudiantes y trabajadores que empiezan su carrera laboral y no pueden acceder a la vivienda, no con esas cuestiones económicas puramente, sino vinculándolas a la inmigración. Una de las defensas que hace Aragonès es la de la devaluación de los salarios como consecuencia de la inmigración, para agitar en términos generales. Igualmente, conectar con las capas urbanas. Lo ejercita Bardella, que se ha criado en el área metropolitana de Francia, con amplia diversidad cultural y en una familia de clase humilde, algo que contrasta con Aragonès, pese a que Pineda de Mar cuenta con más de 20 puntos de población migrante sobre el total.
Aún les distancia el uso de las redes sociales, del empleo asiduo de vídeos en TikTok para recalar como hizo en las europeas el candidato lepenista. Regularmente, Aragonès comparte valoraciones en Instagram o X, pero aún el partido está lejos del dominio de las redes sociales. Sí que desde 2024 se nota un incremento de las cuentas sociales y de los contenidos del partido.
Siguen siendo un 'partido-franquicia'
En conversaciones con El Independiente, el consultor de comunicación política y redes sociales, Xavier Tomàs, comenta cuatro claves sobre el paso dado por AC para competir por la alcaldía de Barcelona y damnificar a Junts. Para él, la marca sigue siendo la que predomina sobre cualquier otro candidato que no sea Orriols, sin contradecir el interés que puede haber en las siglas a acercarse a esa burguesía catalana, cree que la importancia de la figura electoral, en el caso de la extrema derecha independentista, sigue siendo muy poco relevante frente al propio partido. Habla del concepto 'partido-franquicia'. Lo compara con Vox. Sobre ese asunto se ha escrito en este digital, sobre todo a raíz del éxito de los de Santiago Abascal en Extremadura.
Partidos franquicia como Vox actúan sin margen alguno en los municipios y las regiones en torno a una marca-partido-líder unitario
"El caso de AC se asemeja al modelo de partido-franquicia de Vox. Es decir, las secciones locales y regionales actúan como una franquicia de una marca-partido-líder unitario, sin margen alguno para ajustar el producto, la publicidad, etc. La estrategia es captar voto-protesta en base a unos mensajes, candidatos, marca y estrategia centralizada, más que en las peculiaridades de cada caso", considera. Justifica la promoción de Aragonès desde otra perspectiva, la de "la dificultad de que profesionales del sector privado o académico se involucren, ni que sea temporalmente, en la política". "En un momento de fuerte fiscalización, transparencia, exigencias, incompatibilidades para dar el paso (o salir después) de la política, sumado a la fuerte polarización, no genera un ecosistema atractivo para el fichaje de talentos procedentes del sector privado. Menos aún si se trata de partidos que tendrán una mayor presión al tratarse de vinculaciones con el populismo". Tampoco se suele confiar en externos.
La elección de Aragonès, en todo caso, perseguiría dar respuesta a "la necesidad de que los partidos cuenten con liderazgos, portavoces y responsables corales" para evitar de depender demasiado de líderes "unipersonales", porque eso les hace "más débiles, más dependientes y con más dificultades para organizar su estrategia, comunicación y presencia". Promocionar a otras figuras, en definitiva, que son claves. Ante ese anonimato de Aragonès para el público general, resalta Tomàs que esto puede revertirse "con una buena estrategia, contenidos, presencia, publicidad y activismo" en esas redes para abrirse a un "público objetivo en meses".
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