Finalizado el ciclo electoral con Andalucía como broche, los aparatos nacionales de PP y Vox han iniciado una especie de deshielo. Mientras que los choques iniciales en Extremadura tensaron a ambas formaciones, la dinámica de acuerdos con un documento marco de medidas prácticamente idéntico a la espera de conocerse el que se salda con Juanma Moreno, ha relajado a ambos socios, que se limitan a mostrar puntualmente músculo para reivindicarse sobre el contrario, pero sin entrar en un cuerpo a cuerpo feroz. Asuntos como la imputación del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero o las novedades judiciales en torno a 'las cloacas' y el 'caso Leire' ha llevado a Génova y a Bambú a concluir que ahora lo que toca es contribuir en lo posible al desgaste del Gobierno. Se difiere en los métodos, aún con la reclamación de Vox para promover una moción de censura que el PP no ve sin apoyos explícitos anunciados por parte de Junts o el PNV.
Esa diferenciación, mínima, se vio este jueves en los pasillos del Congreso de los Diputados. El secretario general del Grupo Vox, José María Figaredo, era preguntado a su entrada al hemiciclo durante el transcurso al pleno sobre las valoraciones de Alberto Núñez Feijóo tanto esa mañana, en una comparecencia desde Bruselas, como la noche anterior, durante una entrevista en El Hormiguero, donde se abría a gobernar en coalición con Santiago Abascal si ese era "el mandato de los españoles" en las urnas. Nosotros "no hablamos de líneas rojas; ni verdes ni azules". "Primero hay que ganar las elecciones. Feijóo está haciendo lo mismo que en 2023, vender la piel del oso antes de cazarlo. No hemos ganado todavía y parece que ya está repartiendo los ministerios y hablando de líneas rojas", precisó Figaredo.
"[Pedro] Sánchez va a internarlo todo para quedarse en el poder", continuó, alentando de nuevo la idea de "modificación del censo electoral" y "sustitución brutal" de españoles a través de la ley de nietos, algo que denunció el dirigente popular precisamente en esa entrevista, que añadiría a 2,5 millones de extranjeros descendientes de españoles que marcharon exiliados durante el franquismo. PP y Vox estrechan las diferencias en cuestiones migratorias, aún con matices en conceptos como el de la 'prioridad nacional'. Para el también portavoz económico nacional y de desregularización de Vox, clave en el acercamiento autonómico, "confiarse es lo peor que puede" hacer el PP.
Entre las filas de Abascal se mantienen en esas. De hecho, la confrontación con Génova ha pasado en las últimas semanas a ser una diferenciación en cuanto a la forma de plantear la oposición. Mientras los populares tienen las herramientas legales a su disposición y actúan con prudencia hasta que el desgaste de Sánchez conduzca a unas generales que intuyen exitosas, Vox lo apuesta todo a ser un actor igual de crítico pero que pide mantener la tensión en lo posible. No ceder espacios ni flaquear en vista al historial de resistencias del actual presidente del Gobierno. El PP enfría cualquier acción al margen de esa moción que no llega o de presión en el Congreso y el Senado, de momento no se contempla salir a la calle, por ejemplo.
Inevitables compañeros de baile
Figuras clave del partido celebran, eso sí, que el PP se está moviendo, aunque más "tarde" de lo que les gustaría con esa apertura a "normalizar relaciones". Lamentan que hayan sido necesarias "cuatro elecciones autonómicas" para que Feijóo se de cuenta "de que solo hay posibilidad de entendimiento entre PP y Vox" después de consolidarse la dinámica de pactos territoriales. "¿Con quién van a pactar si no? ¿Con el PNV? ¿Con Junts? Los votantes del PP no lo comprenderían si se evitase ese acuerdo natural" con Vox, presuponen.
Internamente, desde Vox se defiende que el partido no viene a seguir la estela de otros grupos en la derecha como Ciudadanos, que terminaron desinflándose en menos de una década tras su salto nacional. Los de Abascal afrontan este 2027 su noveno año en el Congreso con los mejores datos de su historia sobre las encuestas, con al menos 60 diputados de media estimados frente a sus 33 actuales después de perder 19 en las generales del 2023 por la llamada al voto útil de Feijóo. Algo que sigue haciendo el PP: el principal objetivo es intentar ese gobierno en solitario.
Hemos dejado constancia al PP de que no somos algo transitorio. Les guste o no, hay que entenderse
"Hemos dejado constancia de que no somos algo transitorio", destacan fuentes de Vox, y eso el PP "lo ha comprendido". Feijóo sabe que Abascal y él van a tener que ser "compañeros de baile" la próxima legislatura, "le guste o no", insisten las mismas fuentes. Y por eso creen que Génova ha comenzado a poner en marcha "un proceso de desdemonización" –Feijóo pidió en su entrevista "no demonizar al tercer partido" de España– de las alianzas con Vox de cara a su electorado, para no salir, dicen, penalizados de quienes quieren ese camino por la derecha entre los populares, y para no pillar al electorado por sorpresa si Sánchez decide adelantar los comicios incluso este mismo 2026. Este mismo jueves, el presidente del Gobierno dejó abierta la posibilidad a un anticipo electoral si no salen los Presupuestos Generales del Estado. El PP cree que hay una estrategia orquestada: promocionar unas cuentas lo más "expansivas" posibles para luego, al caer, dar arranque a la campaña.
Los condicionales de Feijóo que no gustan a Vox
Fuentes de Génova, en vista a ese cambio de registro de Feijóo, no temen que Sánchez instrumentalice el asunto. Creen que la estrategia del 'miedo a Vox' ya no le funciona y que eso ha quedado acreditado en los territorios, con una bajada de los socialistas en todos los procesos y un crecimiento de PP y Vox. Además, hacen gala de las garantías que se fijarían en el caso de tener que formalizar una coalición con los de Abascal. Las mencionó el propio Feijóo el miércoles. Son esas "líneas rojas" de las que se quejan en Vox: los derechos que recoge la Constitución –algo ya fijado en las negociaciones autonómicas y con presencia de Génova y Bambú–, el blindaje de la ley de plazos del aborto, aunque dando cobertura para que la interrupción del embarazo no se haga por cuestiones económicas; y los derechos LGTBI. Mencionó esa 'prioridad nacional', pero vinculada al arraigo.
Pero en el PP están convencidos que si bien conviene normalizar esa relación, la clave es seguir trabajando para ofrecer una herramienta útil al electorado y huir de esos pactos, o al menos rebajarlos a acuerdos externos, puntuales, y conseguir el ansiado gobierno en solitario que Feijóo se propuso alcanzar en el congreso nacional del PP de julio de 2025. "El mensaje del congreso nacional sigue vigente. Una cosa es lo que ha pasado en las autonomías y otra son las generales. Primero, el objetivo de gobierno en solitario y luego ya se verá", aseguran voces de la dirección nacional.
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