El sector del automóvil ha comprendido que el coche será (casi) la parte de menos valor añadido de su negocio.  El giro estratégico ya es un hecho: dejará de ser un fabricante de coches para ser un proveedor de ‘movilidad’. A tener en cuenta: el nuevo mercado es enorme y, en buena parte, está virgen.

Es bien conocida la frase de Henry Ford: «Si hubiera preguntado a mis clientes qué querían, me habrían pedido un caballo más rápido». En lugar de eso, concibió el automóvil popular fabricado en serie e inventó una industria. Cien años después, los fabricantes de coches de Detroit protagonizan un espectacular desembarco en la meca de la economía digital, Silicon Valley, y sus competidores europeos y asiáticos invierten miles de millones para posicionarse en otros focos de innovación disruptiva como Berlín, Boston o Israel. En sentido inverso, nuevos actores como Google o Uber, inexistentes hace dos décadas, están entrando de forma masiva en un sector que debe pasar en cuestión de meses de la cúspide de la pirámide de creación de riqueza a ocupar un hub (muy relevante, eso sí) de la nueva economía en red. El motivo: los clientes han descubierto que ya no hace falta ser propietarios y conductores de coches. Porque en el fondo se trata de viajar entre dos puntos, ¿no?, y salvo que la industria reaccione rápido cada vez hay alternativas más económicas, cómodas, seguras y sostenibles medioambientalmente de hacerlo.

En la última edición de la feria tecnológica CES en Las Vegas, Mark Fields, el presidente de Ford, lanzó un mensaje sin vuelta atrás: «Ya no somos un fabricante de coches, sino un proveedor de movilidad». Mercedes Benz ha presentado su concepto de Intelligent Aerodinamic Automobile (IAA) y su presidente, Dieter Zetsche, casi reproduce esas mismas palabras: «Estamos en la transición de fabricante de coches a proveedor de servicios de movilidad en red», un cambio de filosofía que en su opinión afecta a toda la cadena de suministro y a todas las áreas de la compañía. ¿Cuál es la visión a medio y largo plazo del consumidor, el mercado y la sociedad que está inspirando la revolución industrial en el automóvil? El Proyecto IONIQ de Hyundai ha identificado las 12 tendencias que marcarán el futuro del sector en el horizonte 2030. Como suele suceder en este tipo de trabajos de prospectiva elaborados por empresas con fuerte componente tecnológico, se mezclan vaticinios de raíz económica con otros de orden sociológico y hasta psicológico.

La sociedad que vislumbran los fabricantes de coches se caracterizará por los siguientes rasgos:

  • Hiperconectada. El acceso a la información de la gente y el análisis de los datos que generen, incluidos los de sus coches, se producirá en tiempo real.
  • Híper-Envejecida. En 2030 el 21% de los habitantes del mundo desarrollado tendrá más de 65 años y eso obliga a cambiar el concepto del coche, que tendrá que adaptarse a este colectivo social y ofrecerle nuevos servicios embarcados, incluidos los sanitarios.
  • Ecologista. Los automóviles deberán usar fuentes de energía cada vez más amigables con el medio ambiente.
  • Multicapas. La industria será el punto de encuentro del arte, la cultura, la ciencia y la tecnología para potenciar la experiencia de conducir, con el apoyo de tecnologías como la realidad virtual y la realidad aumentada.
  • Individualizada. Hoy conocemos los gustos del usuario gracias al Me Gusta de Facebook, pero las tecnologías cognitivas permitirán a las máquinas reconocerle sin su intervención y eso, trasladado al automóvil, ayudará a generar experiencias de viaje personalizadas; cobrarán relevancia las propuestas estéticas y creativas imposibles de recrear por la Inteligencia Artificial.
  • Ansiedad y Caos. Los conflictos asociados a la transformación tecnológica abren la puerta a propuestas que conviertan el viaje en una forma de escapismo y alivio.
  • Megaurbes. El 70% de la población vivirá en grandes áreas urbanas en 2030 y eso traerá consigo un nuevo concepto de transporte.
  • Nuevas Fronteras. Para resolver los problemas de la superpoblación se ensancharán las fronteras del transporte al ámbito subterráneo y subacuático, quizás conduciremos bajo el agua.

Los últimos movimientos de la industria

A la vista de un diagnóstico de la naturaleza elaborado por el Proyecto IONIQ, se entienden mejor algunos de los últimos movimientos de la industria. Desde las alianzas con los nuevos actores de la economía digital, hasta la iniciativas de colaboración con las ciudades o la compra de empresas energéticas. Ford anunció este verano que trabaja para lanzar su coche autónomo en 2021 y en la nota pública reveló sus últimos fichajes tecnológicos: Velodyne fabrica sensores de detección de luz; la israelí SAIPS ha desarrollado algoritmos que ayudarán a los ordenadores de a bordo a procesar las imágenes; Nirenberg Neuroscience ha descifrado el código neuronal de los ojos para transmitir información al cerebro; y el desarrollador de mapas en 3D Civil Maps asegura superar en eficiencia a todos los navegadores existentes. Además, el gigante automovilístico ha ampliado su Research and Innovation Center en Silicon Valley con dos nuevos edificios y se ha propuesto incorporar más de un centenar de investigadores más.

El fabricante de coches deportivos de Stuttgart Porsche ha inaugurado, en la misma línea de apertura a lo digital, un Porsche Digital Lab en Berlín orientado a crear un ecosistema con startup, compañías tecnológicas y científicos. «Los vehículos devienen cada vez más conectados y los conceptos de movilidad han cambiado, provocando una revolución en la industria automovilística y trayendo nuevos competidores», afirma el vicepresidente del consejo de administración, Lutz Meschke. Los campos de trabajo del nuevo laboratorio de Porsche son el big data (análisis masivo de datos), el machine learning (sistemas para que las máquinas aprendan de forma autónoma y mejoren su funcionamiento), las tecnologías cloud (almacenamiento de datos en servidores ajenos a los de la propia empresa) o el Internet de las Cosas (conexión de los objetos a la red). Es decir, ni rastro de nuevos componentes del motor o sistemas de transmisión. El nuevo complejo de Berlín actuará en coordinación con el Porsche Digital GmbH ubicado en Ludwigsburg y especializado en soluciones para el cliente final.

El movimiento es generalizado. Volvo acaba de lanzar una convocatoria espectacular: incorporará a 400 ingenieros durante los próximos 12 meses a sus centros de innovación en Suecia para diseñar la nueva generación de tecnologías en materia de seguridad, coche autónomo y electricidad. Y, en línea con Ford, General Motors se ha gastado 500 millones de dólares en Lyft, un competidor de Uber, y algo más todavía en Cruise Automation, especializada en la escritura del software del coche autónomo.

También se producen flujos de talento e inversión desde Silicon Valley hacia los centros de producción del automóvil

Pero también se producen flujos de talento e inversión en sentido inverso, es decir, desde Silicon Valley hacia los centros de producción del automóvil, lo que pone de relieve hasta qué punto el alcance de la revolución de la movilidad es transversal y hay espacio virgen, en la reinvención de la industria automovilística, que podrían ocupar nuevos actores protagonistas. Google abrirá un centro de investigación en coche autónomo en los suburbios de Detroit, Amazon también ubicará en la ciudad de Michigan un centro de tecnología y Harman International Industries tendrá allí su cuartel central para Norteamérica. Cada día aparecen nuevas startup con propuestas deslumbrantes. Es el caso, por ejemplo, de Drive.ai, que quiere enseñar a los robots que llevaremos en el coche a interactuar con su entorno y propone incluso un mundo sin claxon. El equipo fundado por Carol Reiley pretende que el vehículo pueda hablar con peatones, ciclistas, otros conductores y perros si hace falta, y para ello trabaja con el uso de luces LED e incluso de figuras emoji que se proyectarían en la chapa. Además, se propone reinventar el claxon para que sea direccional y traslade una información más útil a su destinatario.

Hay también versiones intermedias de esta búsqueda generalizada de nuevas vías de colaboración entre la industria automovilística y la tecnología digital: El Toyota Research Institute inyectará 22 millones de dólares a la Universidad de Michigan después de ‘robarle’ varios investigadores en robótica, y acelera su expansión con un nuevo hito tras abrir sedes en Palo Alto, junto a Stanford, y en Cambridge junto al MIT.

En busca de la sostenibilidad

En el camino de las nuevas fuentes de energía y la sostenibilidad, Tesla ha adquirido Solar City, capaz de crear productos a escala de red para el suministro y de mejorar la forma en la que se genera, almacena y consume la electricidad procedente del sol. Nissan, por su parte, ha incorporado 20 unidades de su modelo eléctrico FLEAT a la flota de Uber en Londres. «Estamos encantados de trabajar estrechamente con Uber en lo que es un proyecto ilusionante que podría conducirnos a unos mayores impulsos de la calidad del aire en Londres en Reino Unido», dijo Gareth Dunsmore, director del área de vehículos eléctricos de Nissan Europa, en la presentación del acuerdo. En la actualidad, el 60% de los trayectos de la hábil Uber en la capital británica se llevan a cabo en vehículos híbridos, y la aplicación de moda quiere ser el referente de la Zona de Ultra Bajas Emisiones que el Ayuntamiento quiere poner en marcha en 2020.

Habrá alianzas de empresas automovilísticas con las nuevas startup tecnológicas y también aplicaciones surgidas directamente de ellas, en alianza con el tercer vértice del triángulo, el de las ciudades. Ford, que acaba de lanzar su aplicación FordPass para localizar y contratar plazas de garaje por el móvil, aporta un dato demoledor: el 34% de los adultos de Estados Unidos que usan autobús, metro o taxi lo hacen debido a la frustración por la dificultad para conseguir parking. Para pagar, la propia compañía te ofrece el instrumento, se llama FordPay.

Las grandes corporaciones municipales, en tanto que gestores de la movilidad más compleja del planeta, están abocadas a erigirse en árbitros de la carrera por configurar la nueva industria automovilística mundial. Volkswagen y Hamburgo acaban de presentar su acuerdo de colaboración para los próximos tres años dirigido a desarrollar soluciones innovadoras que hagan la movilidad urbana más amistosa con el medio ambiente, más segura, reutilizable y eficiente. El CEO del fabricante alemán, Matthias Müller, declaró que «lo que se necesita son conceptos inteligentes que conviertan al automóvil en parte de la solución y no por más tiempo parte del problema».