Acaba de comenzar. “Estamos en fase de ascenso y el pico llegará a finales de mes”, augura el epidemiólogo experto en gripe Antoni Trilla, del Hospital Clinic de Barcelona. La gripe ha jugado al despiste este invierno y se ha adelantado varias semanas. Con la llegada del nuevo año alcanzó el nivel de epidemia, con 100 casos por cada 100.000 habitantes. Los datos más recientes del Sistema de Vigilancia de la Gripe en España contabilizan 429 enfermos graves, que han requerido hospitalización, y 53 muertos .

Los hospitales están desbordados incapaces de asumir tantos casos de golpe. No obstante, “el número de enfermos está creciendo al ritmo habitual”, contextualiza el experto. “Si hay colapso en los hospitales es porque vamos muy justos de recursos; trabajamos siempre al límite”, reconoce. “La saturación de los servicios de urgencias en gran parte de los hospitales públicos no se debe a la gripe sino a los recortes en el sistema sanitario”, ha denunciado la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública. Al abarrotamiento también contribuye el comportamiento de los ciudadanos. “Los jóvenes sanos que cogen gripe o tienen fiebre deben acudir a atención primaria y no a urgencias. Este servicio de hospitalización queda para casos de gripe graves, como los de ancianos con alguna afección cardiaca o sin soporte familiar”, apunta.

La gripe común produce unas 5.000 muertes cada año en España. La producen tres o cuatro virus parecidos que circulan de manera simultánea cada año y persisten décadas, con ligeras variaciones en su genoma. “Este año la cepa que más circula en Europa y Norteamérica es la H3N2. Ya ha circulado otros años”, comenta el especialista. “Los mayores son los más vulnerables a esta gripe y habrá más hospitalizaciones. De hecho, la mayoría de los casos graves son ancianos, más de la mitad sin vacunar y con alguna patología”, explica.

La gripe está presente todo el año, pero en invierno los casos se disparan. La baja humedad y temperatura favorece la transmisión puesto que en estas condiciones el virus puede vivir más tiempo fuera de un individuo, entre 24 y 48 horas. El microorganismo entra en el organismo humano a través de las mucosas, como la presente en los ojos, la boca o la nariz. Si algún infectado estornuda y salpica alguna de estas zonas puede contagiar. Los pomos de las puertas, los botones del ascensor, las barras de los autobuses son lugares donde pueden reposar los virus. Para evitar el contagio hay que lavarse las manos tras tocar superficies de uso común y evitar las mucosas.

En invierno, sobre todo tras las fiestas navideñas, se multiplican los casos porque se dan las condiciones ideales que favorecen el contagio. Permanecemos más tiempo compartiendo espacio en lugares cerrados con escasa ventilación. Así, las posibilidades de entrar en contacto con el virus aumentan.

Virus de la gripe

Virus de la gripe CDC

La vacunación es crucial para evitar las muertes y, de acuerdo con los especialistas, debe ser prioritaria para personas con alto riesgo de sufrir complicaciones, como ancianos y enfermos crónicos, y para las personas en contacto con estos grupos vulnerables, como el personal sanitario, ya que pueden transmitírsela.

Diseñar la vacuna meses antes de que llegue el invierno requiere un exquisito trabajo de predicción. Hay miles de millones de virus de la gripe, que mutan con facilidad para esquivar el sistema inmunitario del organismo al que ataca. La vacuna incluye tan solo fragmentos de un puñado de estos virus, los que la OMS adivina que van a circular con ímpetu el invierno siguiente.

Para elegirlos, una red de 156 laboratorios de distintos países aisla y caracteriza los virus gripales que circulan, e informa al organismo internacional, que analiza los datos y determina cuáles han sido las cepas predominantes. «Éstas se incluirán en las vacunas del año siguiente del hemisferio norte y el sur«, explica Amós García Rojas, presidente de la Asociación Española de Vacunología. Las inmunizaciones son efectivas tan solo en un 60%. «Este año está funcionando bien, pero en alguna ocasión ha fallado», asegura. Por eso, la ciencia investiga en busca de una vacuna universal. Hace unos meses un equipo de científicos ingleses y españoles, de la Universidad Complutense de Madrid, ha anunciado un primer paso hacia una inmunización que podría conferir una protección del 95%.

Desde hace más de 70 años las vacunas se fabrican en huevos fertilizados. Los virus se inoculan y se incuban varios días para que se repliquen. Se extrae el interior del huevo, se inactivan los virus en el laboratorio y se purifican. En la última década han nacido dos nuevas inmunizaciones, cuyo uso está aprobado en Estados Unidos. Una usa células de insecto para replicar los virus, la otra, cultivos celulares de mamífero que crecen, infectados, en tanques. Con la primera podrían fabricarse vacunas en grandes cantidades en pocas semanas porque no depende de la disponibilidad de huevos. Aseguraría el abastecimiento en el caso de que una inesperada gripe virulenta azote.

No es una posibilidad remota. La gripe pone en guardia cada año a los epidemiólogos. A lo largo del siglo XX se han producido tres grandes pandemias gripales muy letales. Una es la ‘gripe española’ (H1N1, distinta de la estacional), que infectó entre 1918 y 1920 a la tercera parte de la población mundial y mató a 40 millones de personas. También fue muy virulenta la ‘gripe asiática’ (H2N2) de 1957, que causó 2 millones de muertes, y la mencionada ‘gripe de Hong Kong’ (H3N2) en 1968, con 1 millón de muertos.

Asia y Oriente medio son el principal reservorio de gripe. Allí el hacinamiento entre personas es habitual y es muy común convivir con aves. La gripe que hoy en día afecta a los humanos proviene de estos animales. Saltó a los humanos en el Neolítico. Las aves sirven a la naturaleza de coctelera para crear nuevos virus. Se infectan con varias cepas de manera simultánea e intercambian segmentos de material genético. Así puede nacer un nuevo virus con características distintas a las habituales. Luego, las aves migran y dispersan la enfermedad por distintos puntos del globo. Si el nuevo virus se contagia entre humanos, la diseminamos con rapidez gracias a los desplazamientos en avión.

La última pandemia, en 2009, descolocó a los sistemas de vigilancia epidemiológica. No nació en un corral asiático, nació en una granja de cerdos en México. Estos mamíferos son otro reactor natural perfecto para crear virus de la gripe insólitos, como el H1N1, familiar de la gripe de 1918, que se propagó por todo el planeta ante los atónitos ojos de las autoridades sanitarias. Cuando la OMS reaccionó y declaró la alerta, ya había 74 países infectados. Un mes después ya eran 135. Era la primera vez que los humanos entraban en contacto con ese microorganismo que enfermaba primero a los jóvenes y se contagiaba a la velocidad del rayo. Por fortuna, pronto el virus se desinfló. Sólo la naturaleza sabe cómo será su próxima creación. Lo peor está por llegar.

¿Tengo gripe o resfriado?

La gripe cursa con algunos síntomas poco frecuentes en el resfriado. Son la fiebre alta repentina al comienzo de la enfermedad, dolor de cabeza, dolores musculares, tos, fatiga extrema y a veces, sobre todo en niños, vómitos y diarrea. Algunos síntomas del resfriado que en la gripe son ocasionales son el dolor de garganta y las secreciones nasales.

Si tienes gripe:

  • Descansa.
  • Bebe abundantes líquidos.
  • No bebas alcohol ni fumes.
  • Puedes tomar medicación que mejore los síntomas, como medicamentos para bajar la fiebre. Nunca aspirina para niños y adolescentes.
  • La gripe está causada por virus, así que los antibióticos no mejoran los síntomas y no aceleran la curación.
  • Para evitar propagar la enfermedad, lávate las manos.
  • A la hora de toser o estornudar, cubre tu boca y limpia bien tu nariz.