Un hilo nos une al señor de los anillos desde hace 13 años. Se llama misión Cassini. Junto a la sonda Huygens (ESA) ha recorrido durante ese tiempo la órbita de Saturno explorando sus satélites, atmósfera y, ahora, sus anillos. Está a punto de iniciar su viaje final a través de esa brecha inexplorada tras sobrevolar este sábado la luna Titán por última vez.

«Ninguna nave ha cruzado la región única que vamos a intentar atravesar osadamente 22 veces», ha explicado Thomas Zurbuchen, administrador asociado de Misiones Científicas de la NASA. Es el principio del fin, del Gran Final, como lo han bautizado. Cassini inicia ahora una misión kamikaze que lo estrellará en el planeta gaseoso, mientras realiza fotos y toma muestras en su mortal descenso. Es el acabose de una historia que nació en 1997, con su lanzamiento.

Las lunas de Saturno son como pastores que mantienen los anillos en su redil

«El origen de los anillos sigue siendo controvertido», señala el astrónomo Javier Armentia, director del Planetario de Pamplona. En los anillos, «sabemos que el material que va cayendo y, al revés, se va aportando a éstos es similar a la manera en que se formó el Sistema Solar. Sin embargo la estructura de anillos es tan estable gracias a esas lunas que pastorean y mantienen todos esos cristales de hielo en una órbita fija». Ahora, lo podremos ver de cerca.

Estructura conocida de Saturno

Estructura conocida de Saturno Kelvinsong | El Independiente

Lo que arranca esta semana es considerado por la NASA «casi una nueva misión en sí misma». Tomará muestras de hielo de los anillos, así como fotos ultracercanas, nunca antes registradas. Hasta el momento, sabemos que la estructura que mejor caracteriza a Saturno está hecha de billones de trocitos de apenas unos milímetros de diámetro.

Cassini permitirá elaborar mapas detallados de los campos magnéticos y gravitatorios de Saturno. En este sentido, es posible que nos dé pistas de por qué gira tan rápido. Pero no se descartan sorpresas de última hora.

Desde su llegada a Saturno, en 2004, «ha cambiado radicalmente la manera de ver el planeta», señala Armentia. «Por ejemplo, cuando se planificó la misión en los años noventa, la idea es que era importante por su dinámica atmosférica, el sistema de anillos, sus lunas y, sobre todo, Titán. Pero ahora sabemos que una de las cosas más sorprendentes de Saturno es (su satélite) Encélado. O el descubrimiento de Daphnis, esa pequeña luna que baila entre los anillos y que hace que estén produciéndose ondas. Lo más apasionante de esta misión es que nos ha ido descubriendo cosas que ni siquiera imaginábamos que podían existir».

Fascinando desde 1659

Las mejoras en el invento del telescopio de Galileo Galilei permitieron ver con claridad sus anillos. Fue un matemático y físico holandés llamado Christiaan Huygens (1629-1695) quien explicó por primera vez la cambiante morfología de Saturno motivada por esos aros.

Los anillos, descritos por Huygens (1660) y vistos por Cassini (2016)

Los anillos, descritos por Huygens (1660) y vistos por Cassini (2016)

Desde entonces, los humanos hemos quedado fascinados por una imagen única en el Sistema Solar, aunque Júpiter, Urano y Neptuno tienen anillos, pero son tenues u oscuros. Aún seguimos haciéndonos preguntas en torno a ellos 500 años después.

Desde el punto de vista humanístico, observar Saturno supuso una pequeña revolución. «Los anillos no se ven a simple vista», destaca Armentia. «Ningún libro sagrado, ningún filósofo, nadie había pensado que un planeta pudiera tener anillos. Y eso era la constatación de que esa herramienta (nueva) que era la ciencia proporcionaba una información que nunca había sido contada por ningún humano».

«Las fotos de Cassini son bonitas, pero es como si coges una cámara digital de 1995, que está bien, pero las de ahora son mucho mejores. Sin embargo, nos van a mostrar algo nunca visto, cómo nos sumergimos en esa atmósfera. Nos vamos a quedar con ganas de más», prevé Armentia.

En septiembre, Cassini arderá en contacto con la atmósfera del planeta cual estrella fugaz, fundiéndose con él mismo. Saturno devorará a nuestro hijo.