Junto a la de Saturno, es la tormenta más grande y antigua conocida del Sistema Solar. Sin embargo, está menguando. La NASA (con la colaboración ciudadana) ha terminado este viernes de procesar las imágenes que el pasado lunes tomó frente a la gran mancha de Júpiter. La sonda Juno ha realizado la mayor aproximación a este remolino tan característico del gigante gaseoso.

“Durante cientos de años, los científicos han estado observando, preguntándose y teorizando sobre la gran mancha roja de Júpiter”, ha señalado Scott Bolton, investigador principal de Juno del Southwest Research Institute en San Antonio. “Ahora tenemos las mejores imágenes de la historia”.

Tomadas a apenas 9.000 kilómetros de la superficie joviana, se estima que mide 16.350 kilómetros de ancho, es decir, cabe algo menos de una Tierra y media en su interior. Los científicos creen que la tormenta lleva activa 350 años. Se ha estado monitorizando desde 1830. En este periodo, hemos podido observar cómo va perdiendo fuerza. Las observaciones del siglo XIX le otorgaban a la gran macha de Júpiter unos 40.000 kilómetros en su parte más ancha.

Hay dos posiblidades: que la gran mancha se encoja o que se vuelva redonda de forma casi permanente. Nadie sabe aún qué alimenta esta gigantesca tormenta en un planeta del que aún desconocemos si tiene un núcleo sólido.

Revelando Júpiter desde casa

La Misión Juno da la oportunidad a la ciudadanía de acceder a las fotos de la Juno Cam en bruto (RAW). En fotografía digital, las cámaras toman unas imágenes con muchísima información, pero no siempre calidad estética. La NASA cuelga estas imágenes e invita a los aficionados a procesarlas en casa, algo así como revelarlas en terminología analógica.

Según recoge la propia agencia en su nota, uno de los editores más activos, Jason Major, diseñador gráfico de Rhode Island, reconoce que “estaba deseando ver los nuevos raws, pero mucho más convertirlas en algo que la gente pueda apreciar. Vivo por ello”.

Según el director de ciencia planetaria de la NASA, Jim Green, “estas fotos que anticipamos son un ejemplo de arte y ciencia. Con los datos de las sondas Voyager, Galileo, New Horizons y Hubble, vamos a entender la composición y evolución de este icono. Estamos encantados de compartir la belleza del espacio con todo el mundo”, concluye.