El poderoso huracán Irma es el peor que se recuerda desde que hay registros en el Atlántico. Florida lleva días preparándose para su impacto y aún así está dejando a su paso una enorme estela de destrucción. Nada más llegar al llamado estado del sol brillante ya se ha cobrado al menos tres víctimas mortales, según ABC News. Más de dos millones de hogares y comercios se han quedado sin suministro eléctrico y los daños materiales se prevé que superen los miles de millones de dólares.  El presidente Donald Trump ha declarado Florida como zona de “gran catástrofe”, lo que supone importantes ayudas a las administraciones locales. Por su parte, horas antes de su llegado, el gobernador de Florida aconsejó a sus habitantes: “Miren por sus vecinos, por su familia. Ayuden a quien puedan”.

Irma llegaba a Orlando, el centro del estado de Florida, pasada la media noche (seis de la mañana en España) del domingo con menos fuerza, bajando su categoría a 2. Durante la madrugada del lunes su categoría ha descendido a 1, con vientos máximos de 135 kilómetros por hora. Pero según las autoridades sigue siendo muy peligroso, especialmente en las zonas costeras donde se producen subidas del nivel del mar. La capital, Miami, ha pasado la noche bajo toque de queda, lo que facilita la actuación policial ante saqueos. La policía de la ciudad ha detenido a 32 personas por robos.

Esta megatormenta impactó con categoría 4 y vientos de 220 km por hora el domingo por la mañana en los Cayos (extremo sur del estado), golpeando Cudjoe Key, al este de Cayo Hueso (Key West). Los daños en esta zona turística podrían ser “catastróficos”, de acuerdo con Mike Brennan, especialista en huracanes en el Centro Nacional de Huracanes (NHC).

“Nunca antes tuvimos algo como esto”, ha declarado el gobernador de Florida, el republicano Rick Scott. Florida es el cuarto estado más poblado de EEUU, con una economía floreciente basada en el turismo que supone un 5% del PIB nacional.

El presidente de EEUU, Donald, Trump, quien ha calificado como “un gran monstruo” el huracán Irma, ha aprobado el domingo una declaración de desastre a gran escala para aportar fondos federales a Florida que le permitan recuperarse de los daños de este ciclón, según anunció el gobernador, Rick Scott, que la había solicitado previamente, según anunció la Casa Blanca. Previamente Trump también reconoció la situación catastrófica de Puerto Rico. El presidente ha prometido viajar a Florida “muy pronto”.

Seis horas después de golpear los Cayos, Irma volvía a tocar tierra en Marco Island, con categoría 3. Siguió así su avance hacia el norte de la península de Florida y poco después se anunció que se rebajaba su categoría al nivel 2. Aún así continúa siendo muy peligroso y se teme por sus efectos en la costa oeste, sobre todo en Fort Myers, Naples y Tampa. Allí se registrarán los vientos más fuertes y peligrosas marejadas.

En la costa oeste de Florida, con una de las rentas per capita más altas de EEUU, viven cientos de miles de jubilados. En esta zona se esperan enormes marejadas, lo que puede poner en peligro la vida de quienes no se resguarden adecuadamente. También se ha solicitado la evacuación de medio millón de personas en Georgia. Asimismo están en alerta Alabama y Carolina del Sur.

Tres personas fallecieron en accidentes de tráfico en Florida debido al temporal, según ABC News. Un hombre perdió el control de su camión en el condado de Monroe, donde se ubican los Cayos, y otras dos perecieron en un choque en el condado de Hardee. La portavoz de emergencias de Miami-Dade, Erika Benítez, advirtió del riesgo de dejar los refugios precipitadamente, según El Nuevo Herald.

La policía del condado reforzó este llamamiento para que la población no salga a las calles y recuerda que no hay posibilidad de efectuar rescates mientras la situación sea tan alarmante. La consigna es que la población no se confíe si ve que hay una ligera mejora del temporal.

Decenas de miles de habitantes de Florida han dormido en los 390 refugios habilitados para proteger a la población de los efectos devastadores de Irma. En el condado de Miami-Dade y en Broward se ha impuesto un toque de queda que rige desde las siete de la tarde a las siete de la mañana.

Más de dos millones de hogares y comercios se han quedado sin suministro eléctrico, de ellos más de 800.000 en Miami-Dade. Brickell, el corazón financiero de Miami, y Miami Beach quedaron inundados tras el paso del Irma.

Durante el fin de semana el presidente Trump ha mantenido reuniones en Camp David con su gabinete sobre la crisis del Irma. El domingo también ha conversado con los gobernadores de Alabama, Georgia, Carolina del Sur y Tennessee. Con el gobernador de Florida, Rick Scott, y el senador Marco Rubio, ambos republicanos, está en permanente contacto desde hace días.

En declaraciones a Fox News, el gobernador Scott dijo que estaba muy preocupado por la situación en la costa occidental. “La subida del nivel por la tormenta es mortal”, dijo el político republicano.

En Miami, donde se temía que se diera el mayor impacto, la fuerza del viento y las abundantes lluvias dejaron numerosas calles anegadas, como la popular Collins Avenue, en Miami Beach. En las zonas afectadas por el paso del Irma se pueden registrar lluvias de hasta 600 litros por metro cuadrado.

Los árboles caídos, muchos sobre los tendidos eléctricos, han provocado que cientos de miles de ciudadanos de Miami se hayan quedado sin suministro. Al menos dos grúas han caído como consecuencia del vendaval en esta ciudad, según informa la agencia Associated Press. Las dos se derrumbaron sobre edificios en construcción.

El sábado el huracán Irma golpeaba el centro y norte de Cuba. La turística población de Varadero es una de las más afectadas.  Al menos 25 personas han muerto tras el paso del Irma por otras islas del Caribe, para después continuar su destructivo trayecto hacia Florida, donde 6,3 millones de personas, la cuarta parte de la población del estado, han sido evacuadas en las horas previas a la llegada del huracán.

Tres cámaras en la ciudad de Miami muestran cómo se vive la llegada del huracán Irma.

Con rachas de hasta 256 km/h en el momento del impacto, según los medios de comunicación estatales, Irma es el huracán más poderoso cuyo ojo ha afectado directamente a la isla de Cuba desde 1932. El servicio meteorológico cubano INSMETO registró olas de hasta siete metros en la costa norte, y más de un millón de personas fueron evacuadas de las zonas vulnerables de la isla.

“Un huracán nuclear”

“Nuestro estado nunca ha experimentado nada de esta magnitud”, dijo el gobernador Scott en una rueda de prensa, instando reiteradamente a la población a salir de la zona. “La amenaza de grandes inundaciones causadas por las oleadas de la tormenta en las costas este y oeste de Florida ha aumentado”, advirtió el gobernador, pronosticando inundaciones de 1,8 a 3,6 metros.”Puede cubrir tu casa (…) No sobrevivirás a la subida de las aguas. Si te han ordenado evacuar, debes irte ahora”, insistió el gobernador.

Miami Beach parecía este fin de semana una “ciudad fantasma”, según el alcalde de esta localidad costera de casi 100.000 habitantes, Phil Levine, quien calificó a Irma como un “huracán nuclear”. Aunque la ciudad se libró del gran impacto que se prevía al principio, el domingo aparecía parcialmente inundada y con numerosos árboles caídos.

Pero es el oeste de la península de Florida el que se encuentra directamente en la trayectoria del huracán, según las últimas previsiones.  “Este es el peor escenario para nuestra ciudad y nuestra región”, dijo a CNN el alcalde de Fort Myers, una localidad de la costa oeste, mientras trataba de tranquilizar a la población. “Estamos preparados”, añadió.

Más catastrofista sonó el alcalde de Tampa, Bob Buckhorn: “Estamos en la zona cero del huracán Irma. Hemos evitado durante 90 años este día pero ha llegado”. Buckborn aseguró que Tampa iba a vivir la noche del domingo “un auténtico infierno”.

En esta zona septentrional de la costa oeste de Florida viven unos cuatro millones de personas, con un gran porcentaje de jubilados adinerados. Según la revista Forbes, Naples es, por ejemplo, uno de los 25 mejores lugares donde retirarse si se dispone de una buena renta. En Tampa hay también muchos emigrantes latinos, en su mayoría procedentes de Puerto Rico.

Casi el 30% de los residentes en la bahía de Tampa, donde no sufren el impacto de un huracán de categoría 3 o mayor desde hace un siglo, viven en zonas de riesgo, según datos de Univisión Noticias. Cuando impactó allí el Tarpon Springs, en 1921, apenas vivían 10.000 personas. Ahora son millones los que contienen la respiración.