Puesto de Mando de Metro de Madrid

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Ciencia y Vida

Así es el ‘gran hermano’ de las emergencias de Metro

Hay una persona mareada en un andén. A otra se le acaba de caer el móvil a la vía en otro sitio. Alguien ha perdido su bastón por la rejilla de un conducto de ventilación. La vida diaria bajo el metro madrileño está lejos de ser una película de acción.

Pero hay un lugar que se parece mucho al centro de control desde donde Denzel Washington (controlador de metros de Nueva York) habla con el secuestrador del tren Pelham 123 en la película del mismo nombre. Es el Puesto de Mando de Metro. Un lugar por el que pasa la vida misma del Madrid subterráneo y que resulta clave en caso de una emergencia.


Así actúa el Puesto de Mando ante un incendio en un tren de Metro

 

Metro de Madrid acaba de poner a prueba su capacidad de respuesta en un simulacro que ha llevado a un tren de la línea 7 a arder en un túnel cercano a la estación de Estadio Metropolitano, lugar que puede mover hasta 40.000 aficionados, según la Comunidad de Madrid.

En casos de emergencia, el Puesto de Mando de Alto del Arenal (bajo el suelo de Vallecas), tiene información en tiempo real de todo cuando pasa en la red de Metro. Más que un gran hermano que vigila a cada persona, es el ojo que mira a cada tren. “Los trenes prácticamente hablan” con el puesto de mando, señala Rafael López, responsable del Puesto de Mando de Metro de Madrid.

En un caso como el del incendio del simulacro, “nos permite solicitar ayuda externa, permite actuar sobre la ventilación en caso necesario para evacuar el aire, actuar sobre el alumbrado del túnel y comunicación directa entre conductor, nosotros y los servicios de emergencias”, apunta López.

Las vías cuentan con un cableado que permite conocer la posición de cada uno de los 320 trenes que circulan por la red en hora punta. Metro de Madrid trabaja en la creación de la estación 4.0. Espacios inteligentes trufados de sensores que monitoricen los flujos de pasajeros y estado de la maquinaria, y que permitan respuestas automáticas para adaptarse a ellos.

Hernández lo concreta en “autómatas programables que gestionan alarmas que, a través de fibra óptica, nos las envían al puesto central, además de cámaras, sensores, etc. que la comunican a través del sistema de tráfico centralizado con nosotros”.

En el futuro, podremos “hablar todavía más con los trenes, ellos nos podrán decir qué les está ocurriendo, si tienen averías o incluso anticiparlas”.

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