La Comisión Federal de Comunicaciones (Federal Communications Commissión en inglés) ha otorgado una licencia temporal a Alphabet, la matriz de Google, para desplegar una serie de globos aerostáticos que ayuden a recuperar las comunicaciones en Puerto Rico y en las Islas Vírgenes, devastadas tras el paso del huracán María.

Este permiso, que estará vigente desde el pasado 6 de octubre hasta el 4 de abril del 2018, permitirá al gigante de internet poner en práctica su proyecto Loon, como quedó bautizado desde el laboratorio Alphabet X. La licencia estará a nombre de Ben Wojtowicz, el gran impulsor de esta innovadora empresa.

El paso de María por Puerto Rico dejó 34 muertos, según confirmó el gobernador, Ricardo Rosselló, y los daños han quedado cifrados en el entorno de los 90.000 millones de dólares, casi 77.000 millones de euros, por mucho que el presidente de EEUU, Donald Trump, quisiera restar el impacto afirmando que no hubo “una catástrofe real”.

Además de las víctimas mortales, María dejó toda la isla sin comunicaciones. Se calcula que el 90% de los postes quedaron destruidos, y según un informe de la FCC al menos el 83% todavía están inutilizadas. De ahí la importancia del proyecto Loon de Google.

Estos globos están llenos de helio y llevan en su interior un receptor LTE que da conexión a todos aquellos dispositivos que estén dentro de su radio de acción. En Puerto Rico viven más de 3,5 millones de personas, no mucho más de las que residen en Madrid ciudad, por lo que será vital el despliegue de estos aparatos.

Alphabet todavía no ha especificado cuantos kilómetros cuadrados podrá cubrir un solo globo ni cuantos estarán en el cielo puertorriqueño en los próximos días, pero es una oportunidad de oro para probar la fiabilidad y la funcionalidad de un proyecto que puede ser decisivo a la hora de recuperar las comunicaciones en zonas anegadas por desastres naturales. Según las previsiones de Google, cada aparato podrá dar cobertura a alrededor de 5.000 kilómetros cuadrados.

Estos globos se diseñan y fabrican a escala y pueden soportar las condiciones propias de la estratosferas, con vientos de hasta 100 kilómetros por hora, con un tamaño similar a una pista de tenis. También son capaces de mantenerse en el aire pese a que las temperaturas pueden caer hasta los -90 grados celsius, sobre todo gracias a que están hechos de filamentos de polietileno, el polímero más simple de todos.

En teoría, pueden estar en el aire hasta 100 días, momento tras el que realizan un descenso controlado. Durante todo su tiempo en la estratosfera, a unos 20 kilómetros de la superficie terrestre, su ubicación está controlada por GPS y cuando hay que recuperarlo el propio globo libera el helio y se activa un paracaídas que hace que regrese a tierra lentamente.

El éxito de esta iniciativa no será importante únicamente para Puerto Rico o las Islas Vírgenes, que sí que van a aprovechar de manera más directa sus virtudes. El proyecto Loon puede ayudar en zonas devastadas, pero también en aquellos territorios de difícil acceso a los que se podrá dotar de mejores comunicaciones.