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La contaminación pasada que tiñó a los pájaros

Las leyes anti contaminación cambiaron el aspecto oscuro de pájaros del cinturón industrial de Chicago

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La contaminación pasada que tiñó a los pájaros
Alondras de hace un siglo vs. alondras actuales

Alondras de hace un siglo vs. alondras actuales UC

Resumen:

La historia del desarrollo industrial está marcada a fuego y hollín en los pájaros urbanos. Por primera vez, un equipo ha comparado el plumaje de más de 1.300 ejemplares de alondra y gorrión capturados entre 1880 y 2015. La diferencia saltaba a la vista. Los más antiguos, conservados en museos, eran más oscuros.

¿Les había pasado lo que a las polillas del abedul, que se suelen poner de ejemplo de mutación adaptativa? (la contaminación en la corteza de los árboles hizo que las oscuras se reprodujeran más).

No. Un análisis al microscopio mostraba que, sencillamente, sus plumas estaban llenas de restos de la combustión del carbón. Las alondras eran negras porque estaban sucias. “El hollín en las plumas de estas aves nos permitió rastrear la cantidad de carbono negro en el aire a lo largo del tiempo; en el cambio de siglo estaba aún más contaminado de lo que se pensaba anteriormente”, dice Shane DuBay, estudiante de la Universidad de Chicago y uno de los autores del estudio. Él y el coautor Carl Fuldner publican los resultados en Proceedings of the National Academy of Sciences.

“Si miramos a Chicago hoy, los cielos son azules, pero al mirar las fotos de Pekín o Dehli, se tiene una idea de lo que las ciudades de Estados Unidos como Chicago y Pittsburgh eran alguna vez”, dice DuBay. “Utilizando colecciones de museos, pudimos reconstruir esa historia”.

Cuando tocas estas aves, se te queda hollín en los guantes

Los ornitólogos del Museo de Campo saben desde hace mucho tiempo que los especímenes de aves de la colección de principios de los años 1900 eran visiblemente más oscuros de lo esperado, y el hollín atmosférico era el sospechoso.

“Cuando tocas a estas aves, se te queda hollín en las manos, llevamos guantes blancos mientras las manejamos y los guantes se teñían, como cuando te metes la tinta al leer un periódico”, dice DuBay. Eso es porque el hollín en el aire se aferraba a las plumas de las aves como polvo a un plumero. “Estas aves estaban actuando como filtros de aire moviéndose a través del medio ambiente”, agrega DuBay.

Gorrión de 1906 vs gorrión de 1996 en Illinois

Gorrión de 1906 vs gorrión de 1996 en Illinois UC

Los pájaros eran también candidatos ideales para el estudio porque mueven y crecen un nuevo sistema de plumas cada año. El hollín se había estado acumulando solamente durante el año anterior al que fueron recogidos.

Fotografiaron las aves y midieron, entonces, la luz reflejada de ellas. Los pájaros eran todos de cinco especies que crían en el cinturón industrial de Chicago y tienen porciones de plumas blancas que demostraron el progresivo desvanecimiento del hollín.

La ley que cambió el color de los pájaros

“Ea hollín de los pájaros delata el uso del carbón a lo largo del tiempo. Durante la Gran Depresión, hay una fuerte caída en el carbono negro presente en las aves porque el consumo de carbón cayó” precisa DuBay. La cantidad de hollín en las aves se recuperó alrededor de la Segunda Guerra Mundial, cuando la fabricación en tiempo de guerra impulsó el uso de carbón, y cayó rápidamente después de la guerra, cuando la gente en el Cinturón de Rust (Chicago) comenzó a calentar sus hogares con gas natural.

A mediados del siglo pasado, el gobierno estadounidense aprobó la Ley Federal de Control de la Contaminación. Supuso un progresivo abandono de la quema de carbón en las industrias, ya que se sabía que ciertas partículas provocan enfermedades respiratorias. Hoy, además, sabemos que están tras ciertos cánceres.

Este martes, casualmente, el gabinete Trump ha iniciado el proceso para derogar el Plan de Energías Limpias que pretendía reducir drásticamente el principal contaminante atmosférico de lo que llevamos de siglo: el dióxido de carbono. Una gas que no es tóxico para los organismos, pero afecta directamente al calentamiento global y, por tanto, a los ecosistemas de las aves. Y no sólo a las del cinturón industrial de Chicago.

“Seguramente esto también se notará ya que las aves son unos grandes indicadores de la situación ambiental”, señala la ambientalista Beatriz Sánchez, del programa de Biodiversidad Urbana de SEO/Birdlife. El cambio climático repercute directamente en los ecosistemas y un síntoma claro es el “cambio en las migraciones y las poblaciones de aves”.

“Sabemos que el carbono negro era un poderoso agente del cambio climático a principios de siglo”, señala DuBay. “Sabemos ahora que los niveles eran peores de lo que se pensaba”.

Ahora “es menos evidente que el hollín”, apunta Sánchez. ¿Qué revelarán las aves presentes a la comunidad científica de dentro de cien años? “Restos de plásticos en los sistemas digestivos de aves marinas, pero también terrestres”, esta es la gran amenaza pero no la única, según Sánchez. Un reciente estudio de la UCM apuntaba a la contaminación y falta de espacios para hacer nidos como “responsables de un disminución del 18% de las aves en ciudades entre 1998 y 2016”.

Con todo, la experta no es pesimista. “Si en el futuro hubiera una muestra suficiente de sangre (extraída a las aves urbanas presentes), en el futuro verían esas diferencias entre aves rurales y urbanas y su evolución (como han hecho con el hollín). Como estamos caminando hacia ciudades más limpias, seguramente observaríamos algo parecido a este estudio. Ojalá que las aves en 2017 aparezcan con más contaminación que las de 2117”, concluye Sánchez.

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