La guerra contra el carbón ha terminado». Así se ha pronunciado Scott Pruitt, jefe de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, quien ha firmado este martes la propuesta de derogación del Plan de Energía Limpia.

La propuesta de derogación, presentada en el Registro Federal el martes, cumple una promesa que el Presidente Donald Trump hizo para «erradicar el legado ambiental» de su predecesor. La eliminación del Plan de Energía Limpia hace aún menos probable que Estados Unidos pueda cumplir el acuerdo climático de París (del que quiere salir el país) para reducir las emisiones contaminantes.

Las centrales térmicas de carbón y de gas natural son responsables de en torno a un 33% de las emisiones de dióxido de carbono de América. Cuando se presentó el Plan de Energía Limpia en 2015, se esperaba que redujera las emisiones del sector eléctrico en un 32% en 2030 respecto a 2005, según recoge el New York Times. Aunque muchos estados ya están abandonando la energía del carbón por razones económicas, los expertos dicen que el abandono de la norma podría retardar esa transición .

Los grupos ambientalistas y varios estados planean desafiar la propuesta de derogación en los tribunales federales, argumentando en contra de la decisión de Pruitt por razones tanto científicas como económicas.

Los grupos industriales respaldaron el anuncio, pero también han indicado que preferirían que el Pruitt reemplace el Plan de Energía Limpia con una nueva y más modesta regulación sobre las centrales eléctricas para contener cualquier desafío judicial. En Estados Unidos, la Agencia de Protección Ambiental (EPA) sigue siendo necesaria para legislar sobre las emisiones de gases de efecto invernadero.