Es usted el Doctor Allison?”, le espetó un hombre en la sala de espera del MD Anderson Cancer Center de Houston. “¡Su medicina salvó a mi mujer del melanoma!”, le explicó entre la admiración y el desconcierto. El investigador, despojado de bata, estaba al lado de aquel hombre, escuchándolo como un paciente más. “¿Por qué está usted aquí?”, siguió el admirador. “Melanoma”. No hicieron falta más palabras para tan heladora respuesta.

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