Anny Cazenave, John Church y Jonathan Gregory, distinguidos en Bilbao con el premio Frontera del conocimiento en la categoría de Cambio Climático, lo han dicho muy claro: se necesita “acción urgente y mundial para mitigar las emisiones y desarrollar planes que nos permitan adaptarnos a la subida en el nivel del mar que ya no podemos impedir”, ha asegurado Church en su discurso en nombre de los tres premiados. Estos científicos son miembros del Panel Intergubernamental del Cambio Climático de la ONU, y han sido premiados por demostrar científicamente el incremento de las aguas oceánicas a causa del deshielo de Groenlandia y la Antártida como consecuencia del aumento de las temperaturas.

A causa de la subida del nivel de mar se verán afectadas “las vidas de millones de personas en este siglo –de decenas a cientos de millones–, lo que se traducirá en grandes cifras de desplazados en todo el mundo y billones de dólares en costes. Y persistirá durante muchos siglos”.

Incluso las aspiraciones de la cumbre del clima de París cuentan con el resultado a largo plazo de un gran aumento en el nivel del mar

En este sentido Church ha destacado en su discurso la necesidad de “evitar rápidos índices de aumento en el nivel del mar y no cruzar umbrales que lleven a muchos metros de subida exige la reducción rápida y significativa de emisiones de gases de efecto invernadero. Incluso las aspiraciones de la cumbre del clima de París cuentan con el resultado a largo plazo de un gran aumento en el nivel del mar”.

Gretchen Daily y Georgina Mace, premiadas en Ecología y Biología de la Conservación por emplear el conocimiento científico para desarrollar herramientas que combaten la pérdida de especies, han recordado que ambas aplican “la ciencia ecológica básica a los fines prácticos de la conservación”. “Percibimos una mayor atención pública y corporativa al estado del medio ambiente, y concretamente a los valores de la naturaleza y a los riesgos y los devastadores costes de su pérdida”, ha destacado Mace. “Es alentador ver el compromiso de los jóvenes, las poblaciones locales, las ciudades, las empresas y la industria, en un momento en que los gobiernos de muchos países están centrados en otras cuestiones. Los desafíos son enormes, pero la ciencia tiene un inmenso papel que jugar en el apoyo a estos líderes, impulsando los valores de la naturaleza en las políticas y las finanzas, y abriendo vías alcanzables hacia el desarrollo sostenible”, ha apuntado la premiada en su discurso de agradecimiento.

Bilbao sede para el futuro

Los premios Fundación BBVA, en su undécima edición, han sido entregados en Bilbao, ciudad que será permanente para la entrega de los galardones. La gala de entrega ha tenido un marcado carácter medioambientalista, además de por el galardón a los expertos climáticos y a las ecólogas Gretchen Daily y Gerogina Mace, las autoridades presentes en la entrega de los galardones también han destacado la importancia de hacer frente a los retos de la crisis climática.

La ciencia del siglo XXI nos advierte de que estamos poniendo en riesgo nuestro planeta

La presidenta del CSIC, Rosa Menéndez, ha enfatizado la necesidad de preservar la naturaleza: “La ciencia del siglo XXI nos advierte de que estamos poniendo en riesgo nuestro planeta, pero también de que es precisamente en la ciencia desde donde se trabaja más activamente para diseñar soluciones para un futuro sostenible”. El alcalde de Bilbao, Juan Mari Aburto, ha enfatizado el papel de las ciudades dentro de los retos de sostenibilidad del futuro.

“El cambio climático, la crisis de biodiversidad o la desigualdad son retos cuyas consecuencias futuras pueden ser mucho más graves si no actuamos ya”, ha declarado en su discurso el presidente de la Fundación BBVA, Carlos Torres Vila. “La humanidad no ha tenido nunca tanta responsabilidad como ahora; las acciones que hoy tomemos pueden transformar para siempre nuestro planeta y condicionar de manera trascendental a las generaciones futuras”, ha añadido.

De la microbiota a la ópera

Jeffrey Gordon, premiado en Biología y Biomedicina por demostrar el papel crucial del microbioma en la salud, ha empezado su discurso con un guiño a su campo de investigación: “Yo y mis trillones de microbios recibimos este magnífico premio…”. Y ha contado que de joven “soñaba con ir a Marte; de mayor no tuve que viajar muy lejos para encontrar nuevas formas de vida. Un viaje hacia el interior bastó para descubrir un mundo fascinante de trillones de microbios, una terra incognita».

Ivan Sutherland, galardonado en Tecnologías de la Información y la Comunicación por crear el primer sistema gráfico de interacción hombre-máquina e inventar el primer casco de realidad virtual, ha recordado cómo siendo estudiante se le permitió trabajar cientos de horas con el “más potente ordenador del mundo entonces”, el TX2, simplemente porque el creador de esa máquina, Wesley Clark, creía que los ordenadores acabarían siendo máquinas de uso personal. “Su idea [de Clark] sobre los ordenadores personales era radical en 1960, cuando solo los gobiernos y las grandes corporaciones podían permitirse tener ordenadores”.

Claudia Goldin, galardonada en Economía por su análisis de las causas de las brechas de género en la sociedad, ha aludido a que “el problema sigue vigente, y puede que siga siempre”, aunque “estamos a punto de cerrar algunas de las brechas más flagrantes que aún quedan en gran parte del mundo, incluida España… Las mujeres son el 50% de la población”, ha añadido Goldin. “Sin embargo, no han sido el 50% de la fuerza de trabajo».

“He intentado en el curso de mi vida creativa recuperar la primacía del sentimiento y de la conexión emocional en mi música

Noam Chomsky, premiado en Humanidades y Ciencias Sociales por sus contribuciones al lenguaje como facultad construida con estructuras pre-existentes en el cerebro humano, no ha podido asistir a la ceremonia por motivos de salud, pero ha participado a través de un vídeo en el que ha leído su discurso desde Arizona (Estados Unidos).

John Adams, galardonado en Música y Ópera por componer “una música que es genuinamente de nuestro tiempo”, ha repasado su trayectoria, en paralelo a la evolución de la música contemporánea: “He intentado en el curso de mi vida creativa recuperar la primacía del sentimiento y de la conexión emocional en mi música. Sobre todo en mis óperas, he buscado maneras de abordar con la música los mitos colectivos de nuestro tiempo, ya sean los de la identidad y aspiración nacionales, o la profunda complejidad psicológica de la experiencia humana”.

El lehendakari Íñigo Urkullu ha resaltado en el discurso que ha clausurado la ceremonia el concepto de “frontera del conocimiento” que da nombre a los galardones de la Fundación BBVA: “La palabra ‘frontera’ se usa hoy como sinónimo de división y desconfianza. Estos Premios utilizan la palabra Frontera como horizonte; como espacio para compartir, enriquecer el conocimiento y la experiencia; una oportunidad para sumar y crecer en bienestar y justicia social”.