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El hielo de Groenlandia, más frágil de lo pensado

La capa de hielo se derrite desde hace milenios, basta un poco de calor incluso en épocas frías.

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El hielo de Groenlandia, más frágil de lo pensado
Foto satélite del hielo derritiéndose en Groenlandia

Foto satélite del hielo derritiéndose en Groenlandia NASA

Resumen:

Groenlandia pierde hielo. Pero ahora sabemos que siempre lo ha hecho e, incluso, hubo una época muy fría en que la banda que drena el gran bloque blanco de la isla (conocido como inlandsis) llegó a ser la mitad que hoy. Según un equipo científico de la Universidad Estatal de Oregón, esto demuestra que Groenlandia es muy sensible a las condiciones ambientales y el calentamiento global tiene “un impacto significativo en la capa de hielo, ya se ha retirado a niveles que no estaban previstos hasta fines de siglo”, en palabras del investigador Anders Carlson.

De acuerdo con el estudio publicado en Nature Communications, “hay algunas partes de la capa de hielo que son relativamente estables y otras que muestran evidencia de retroceso muy rápido, un patrón que vemos hoy en día, así como hace miles de años”, apunta Carlson. “Parte de esto se relaciona con la topografía del lecho: cuando la capa está debajo del nivel del mar, estabiliza esa parte de la capa de hielo. En los puntos bajos, es inestable”.

Incluso en un periodo frío, como el de hace 41.000 años, los cálidos veranos del pasado eran suficientes para derretir el hielo

El paleoclimatólogo de la Universidad del Estado de Oregón Christo Buizert, también coautor del estudio, reconstruyó las temperaturas del aire de hace entre 41.000 y 26.000 años, Usó análisis de núcleos de hielo y descubrió que las temperaturas del aire eran mucho más frías que la media, pero las temperaturas de verano eran más cálidas, lo que puede haber contribuido a la pérdida de hielo.

“Ese período también fue bastante seco y no hubo casi tanta nieve”, dijo Carlson, “lo que pudo haber reducido el margen de hielo”. Cuando el hielo se ha retirado, las rocas se exponen a los rayos cósmicos que golpean el cuarzo en la roca y separan los elementos, creando berilio-10. Este bombardeo cósmico deja una huella digital elemental que permite a los investigadores reconstruir tiempos sin hielo durante miles de años.

La mano humana está acelerando el proceso

Las observaciones actuales han demostrado que el hielo groenlandés es “muy susceptible a los cambios en las temperaturas tanto del aire como del océano y actualmente se encuentra en una fase de retroceso rápido”, añade Nicolaj Larsen, de la Universidad de Aarhus en Dinamarca.

El pasado noviembre, la NASA publicó una serie de mapas del fondo marino y superficie de Groenlandia que demostraban que hay hasta 4 veces más glaciares costeros que están en riesgo de derretirse aceleradamente de lo pensado anteriormente.

La capa de hielo de Groenlandia se derrite, arrojando agua dulce en las costas

La capa de hielo de Groenlandia se derrite, arrojando agua dulce en las costas Mikael Sejr

Los nuevos mapas revelan glaciares desconocidos frente al océano que se extienden más 200 metros por debajo del nivel. Malas noticias, porque todo lo que hay por encima es agua proveniente del Ártico y es relativamente fría. Pero el agua que está debajo viene desde más al sur y es hasta 4 grados más caliente que el agua de arriba. Los glaciares más profundos están expuestos a esta agua más cálida, que los derrite más rápidamente, aportando agua dulce a la costa.

Con los años, la dramática fusión del hielo en el Océano Ártico ha recibido una gran atención y es fácil de observar a través de imágenes satelitales. Además, se ha observado que los glaciares se derriten y retroceden, y los investigadores saben que la fusión actual de la capa de hielo de Groenlandia se ha duplicado en comparación con el período 1983-2003. No obstante, se desconoce en gran medida cómo afectará el aumento de la afluencia de agua dulce al medio ambiente marino.

A escala mundial, el mayor derretimiento de la capa de hielo contribuye al aumento del nivel del mar y puede afectar los patrones globales de circulación oceánica a través de la llamada “circulación termohalina” que sostiene, entre otros, la Corriente del Golfo, que mantiene caliente a Europa.